Segundo dí­a de escuela

Interesantes las cosas aquí­ en Vancouver. Por primera vez salió el sol en mucho tiempo y los vancuverianos están asombrados por el hecho de que coincidió con el equinoccio de primavera. La ciudad se ve diferente con sol y sin sol, caray… es depresiva con techo de nubes y llena de vida (y chinos) con el astro rutilante a 35 grados sobre el horizonte…

Como sea, esta vez me presenté más tarde a la escuela, aprovechando la peculiar circunstancia de que entraba más tarde. En el proceso puse el despertador con una hora de adelanto y me dió tiempo de bañarme, cosa que no volveré a hacer en un buen tiempo (bañarme antes de ir a la escuela, claro está) porque afuera seguí­a haciendo un frí­o con aire que congelaba las partes húmedas de mi hermoso puerco. Digo, cuerpo.

Llegué con adelando a la escuela (7 cuadras no son muchas cuadras: son casi toda la pení­nsula de norte a sur) y busqué mi nombre en la lista de ubicación de estudiantes nuevos: y ahí­ estaba Guillermo Alejandr Ruiz Buenrostr junto con tres asteriscos, que me llevaron a preguntarle a la directora de estudios en dónde me iban a ubicar. Y entonces me dijo que, a juzgar por mi pronunciación y por mi uso de la gramática, estaba yo listo para entrar al nivel 7, salvo por la peculiar circunstancia de que no tení­an abierto el nivel 7. De ahí­ los asteriscos. Entonces me sugirió que entrara a gramática 6B en el turno matutino para no perder el tiempo (y los dólares invertidos) y que eligiera otra actividad opcional para las tardes. Tras un breve repaso de las opciones disponibles (un total de 3, de las cuales una de cualquier modo la tendré que tomar en abril y otra en mayo), decidí­ meterme a Escritura Avanzada. Me dio las fichas con las que entrarí­a a clases y me largué a mi salón.

Entré justo a tiempo al aula de Greg, el profesor de gramática 6B. Greg está peló³n, tiene cara de águila bebé (o de Condorito pero sin cresta) y se rasura la cabeza, a pesar de no tener todaví­a 35 años cumplidos. Nos explicó su forma de dar clases y nos dijo que no harí­a algunos ejercicios porque, caray, el libro no lo habí­a escrito él y algunos ejercicios se le hací­an francamente estúpidos. De cualquier manera procedió a entregarnos el libro, que se llama Language Power y… está fotocopiado.

Porque el VEC no imprime los libros. Los profesores los fotocopian especialmente para cada alumno (eso dicen) en las 22 fotocopiadoras que están a disposición de los máistros. Como sea, la cosa es que nos dió nuestros libritos fotocopiados y nuestras hojas de trabajo, que se parecen pero no son lo mismo. A eso de las 10:15 tuvimos un break (que no un brake [chiste local]) para desayunar o almorzar algo o inclusive fumar, y ante tal multitud de opciones yo, que ya habí­a desayunado y que no tení­a ganas de almorzar y mucho menos de fumar, decidí­ quedarme fuera del salón a platicar con los compañeros.

Esta clase es interesante porque estamos divididos en tres grupos perfectamente definidos: los dragones orientales (de Taiwan, Japón, Corea y China) los europeos (de Italia y Serbia) y los corredores latinos (de México, Brasil y Venezuela). Les dejo de tarea averiguar en cual grupo estoy… Cosa interesante, soy el único latino del hemisferio norte.

Me parece que voy a seguir compartiendo clases con el brasileño porque se regresa a Brasil más o menos al mismo tiempo que yo a México (él el 3 de septiembre, mientras que yo regreso el 8 del mesmo mes). Los demás abandonan el nido antes, mucho antes. Para todos (excepto para los venezolanos) soy Jack, porque nadie puede pronunciar Guillermo. Ya aprenderán, justo como pude yo aprender a pronunciar los nombres de Ling Ling, Yunjiin Meing, Makoka y Kwonlong.

Entre los tipos que estamos estudiando, con excepción del italiano Stefano, todos somos ingenieros. Hay un coreano especialista en metalurgia, un taiwanés especialista en electrónica, un venezolano especialista en mecánica, el brasileño es especialista en electricidad, y yo soy especialista en cómputo. Podrí­amos montar una consultorí­a en robótica industrial o mecatrónica y hacernos millonarios… pero para ello primero Inmigración nos tendrí­a que autorizar quedarnos y eso la verdad sí­ lo dudo mucho (los canadienses no quieren hacer los trámites en su paí­s, supongo que por el frí­o, porque en otras latitudes no hay problemas… ni yo los tuve con lo de la visa salvo lo de lo tardado…) pero en fin, a todo se acostumbra uno. La clase terminó oficialmente a las 12:10 y nos dieron 40 minutos para comer, de manera tal que a las 12:50 ya debí­amos estar en el siguiente salón de clases.

Ya hací­a hambre, así­ que fui a buscar un lugar barato dónde comer algo. Para mi fortuna a la otra cuadra de la escuela hay un lugar donde venden pizza en rebanadas y tienen una oferta de una rebanada de pizza y una lata de refresco por apenas 2.75 dólares. Adivinen dónde he estado comiendo. Devoré mi pizza con todos los aderezos que pude agregar gratuitamente (aprecio particularmente una salsa hindú que se parece a la salsa Valentina pero un tanto dulce y más picante) y me largué con mi lata de refresco a recorrer las calles para posterior referencia. Ahora sé que hay un hotel enfrente de la escuela que cuesta nada más y nada menos que 350 dólares la noche. Lo mismo que pago yo por mes, pero debo suponer que la habitación está más grande, el frigobar está surtido y la cama debe estar mullida como para princesitas (lo cual, por asociación de ideas, me recuerda que tengo que ir a Sears a comprarme una almohada baratona si es que no me acostumbro a dormir con una sola al final de esta semana).

A las 12:45 ya estaba yo en el salón de clases, poniéndome a las órdenes de Rochelle (pronúnciese Roshel) que es la máistra de Escritura 3. Lamentablemente las fotocopiadoras al uní­sono se quedaron sin toner y no nos pudo entregar nuestros libros (lo cual me recuerda que tengo que ir a comprar un diccionario inglés-canadiense o por lo menos inglés-inglés) y nos explicó de lo que se iba a tratar la clase. Acto seguido nos puso a escribir sobre nosotros mismos para analizar nuestro nivel de escritura. Cosa interesante, cometí­ dos errores al tratar de corregir mis propios errores (escribí­ originalmente but, lo corregí­ por however, y en realidad debí­a haber escrito but) lo cual significa que no estoy tan mal pero podrí­a estar mejor.

Un poco de reglas de escritura después, y nos fuimos al medio tiempo, donde aproveché para reconocer a mis nuevos compañeros. Esta vez somos cuatro latinos: dos mexicas (una chica de Oaxaca y este humilde narrador) y dos venezolanos (casualmente, dos chicas, las dos contadoras, una de las cuales es mi compañera en las clases de la mañana). El resto del grupo son una japonesa, dos coreanas, una taiwanesa, una francesa, y un vietnamita.

Y no, Ed, ni así­ voy a ligar. O son muy jóvenes, o están casadas, o son muy mayores. Nadie queda en ese saludable grupo de edades entre los 24 y los 33 años en que me encuentro. La única era una española de 26 años muy buena onda y nada fea a la que le tocó ir tres grupos más abajo. Carajo…

En fin. Continúo. Decí­a yo que estábamos escribiendo. Nos tocó escribir un ensayo sobre alguien interesante y a mí­ no se me ocurrió otra cosa que escribir sobre Maximiliano (por cierto, no he leí­do el libro de Catón al respecto. En este momento, es material de apoyo: impide que se caiga mi laptop) y Rochelle se quedó impresionada por tres cosas: por la vastedad (y bastedad) de mis conocimientos, por el hecho de que ahora ya sabe lo que significa el 5 de mayo, y por el hecho de que sigo cometiendo los mismos errores gramaticales con el however.

De cualquier modo terminó la clase y nos largamos a donde quisimos. En mi caso, a la Compañí­a de la bahí­a de Hudson. ¿Qué jué­ a hacer allá? Buscaba una telera chiquita para mi cuarto, pero las más chiquitas son de 400 dólares y de pantalla plana. Cosa interesante, noté que los cds para grabar aquí­ son más caros que los dvds en blanco. Sí­, señores: un paquede de 25 dvds cuesta apenas 11.99, pero 10 cds cuestan 16. No cabe duda que están locos aquí­ en Canadá. De cualquier modo lo que busco es una tele chiquita de 5 pulgadas y a blanco y negro que pueda dejar abandonada aquí­ sin que me duela. Algún dí­a tendré que encontrar dónde cuernos queda el Walmart por aquí­.

Decidí­ revisar toda la tienda en afán exploratorio y llegué a la sección delicatessen, donde me compré algunas cosillas para comer, entre ellas unas pizzetas de bolsillo y unos calzoni. No calzones, no: calzoni, de los que se comen. Los calzones están bien caros y los más baratos son Calvin Klein de 34 dólares… Pagué mis alimentos con mi tarjeta de scotiabank (15 dólares, para 5 dí­as) y regresé al hotel, donde me puse a escribir esto y a disfrutar de los programas de notisistema para saber lo que pasa en Guadalajara. Lo que pasa en Vancouver me lo aprendo por el radio y los periódicos gratuitos (El Nuevo Siglo es una tarugada comparado con el Metro y el 24 Hours).

Yo me despido, porque ya son las 7 y la noche ya casi cae. Mañana reportaremos más incidencias.

V.

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Article by V

Un mexicano viviendo, estudiando, trabajando, caminando y conociendo las húmedas tierras de la Columbia Británica. Read 265 articles by V
One Comments Post a Comment
  1. Edith y Alex says:

    Hola. Saludos desde la ciudad de Mexico o sea chilangolandia.
    Para que te de envidia el domingo fuimos a Guadalajara ahi si que estaba soleado, llevamos a las hermanas Buenrostro y Doña Chuy a bañarse a San Juan Cosalá.
    La gordita quedo como camaron y doña chuy ya sabes que es una sirenita nada mas ve agua y no la sacan hasta que cierra el lugar. ( a que doña chuy )
    Edi no pudo ir ya que tenia un compromiso y nos acompaño Oscarin, Xochilt y Pepe.
    Nos la pasamos muy bien.
    Regresamos a esta horrible ciudad el Lunes nos llevo tu mami a la estacion de autobuses.
    Bueno todo bien por aqui., que bueno que estes bien y avisanos en caso de emergencia misma via para romper la alcancia y sigas aguantando una temporada.
    PD saludos al baterista. jajajaja adios.

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