Frank y Frank
Regreso de la escuela con la intención de dejar mi itacate y largarme a caminar por la ciudad para aprenderme las calles y no quedar como idiota cuando me dan direcciones, le digo “Hi there” a Frank y todo normal. Me largo de Marble Arch con intención de ir a Stanley Park caminando, le digo “See you” a Frank y todo normal. Me meto a un Subway porque el puerco me pedía algo sustancioso, económico y nutritivo sin contar lo sabroso, y todo normal. Regreso caminando, contento con la vida y sabiendo que por más mal que me vaya siempre habrá alguien a quien le vaya peor, y que con apenas 200 dólares puedo comprar un boleto de avión a Puerto Vallarta, y todo normal.
Pero regreso a Marble Arch y Frank ya no está. Está Frank. Y Frank no es Frank.
Resulta que cuando llegué me entrevistécon Frank y firmé mi contrato con Frank. Pero Frank Jr. Hoy me tocó que Frank Sr. estuviera en la puerta, y en cuanto me vió me preguntó “How can I help you?” y yo le dije “Well, I live here.” Por si alguno de ustedes no tuviera conocimientos de la lengua de Shakespeare, el resto de la conversación estará traducido a la lengua de Cervantes.
–¿Y quién es usted?
–V de Vancouver. Vivo en el 111.
–Ah, ya veo. Usted es el que se registró el sábado.
–De la semana pasada, sí…
–Necesito que me firme unas formas…
Y ahí va V a firmar formas. Y firmé una. Y dos, Y tres. Y cuando llegué a las 10 formas empecé a preguntarme si no estaría vendiendo mi alma o si no estaría donando en vida un riñón.
–Y ahora déjeme ver si no se ha tomado usted la fotografía… ah, ya se la tomó, perfecto ¿Quiere verla?
–¿Salgo guapo? Si no me veo guapo prefiero no verla…
–Je je jé, tiene usted sentido del humor, eso me gusta. Que tenga una buena tarde.
–Gracias, hasta luego…
Así que ahora oficialmente, firmado mi contrato, soy el residente oficial y legal del 518 Richards St, suite 111, Vancouver, BC V6B 3A2, Canada. Qué cosas…
V.
