The carnival is over

Escrito y publicado por Quoth el 30/03/2007, a las 11:52:33 pm, 1175313153 segundos Unix, hora Swatch 203. Comentar

Ardo en deseos de que la frase que da tí­tulo al artí­culo de este dí­a se cumpla. Caray, es que en Vancouver la flora, la fauna y la primavera es muy rara…

Por principio de cuentas los cuervos y las gaviotas comparten hábitat. Así­ que de pronto, a bocajarro y de repente, un cuervo dice “Nunca más” y una gaviota le responde “Juan Salvador.” De hecho, aquí­ enfrente de mi edificio las gaviotas y los cuervos comparten área de anidación.

Pero lo más extraño de la fauna vancouverita es, sin lugar a dudas, el homo sapiens sapiens. No basta con que algunos homo sean muy homo y lo pregonen por todos lados, sin importar lo que opine el resto de la gente: yo no voy pregonando por ahí­ que soy heterosexual, ¿por qué los gays sí­? Pero en fin, eso son cuestiones menores y no deberí­a quejarme porque en el resto del mundo parece ser que Guadalajara es la Meca gay de México, siguiendo esa tradición que dicta que en el parque Revolución se dan los hombres (unos con otros). No, lo que yo digo sobre la fauna vancuveriana es que hay algunos homo sapiens sapiens que seguramente dejaron uno de los dos sapiens en el bolsillo del otro pantalón. Los tipos que viven en las calles pero tienen un empleo estable son un ejemplo del que hablaré después, pero hoy voy a describir uno que tengo más a la mano: mi vecina de piso.

Me parece que se llama Theresa, porque todo mundo le dice Tessie. Tendrá unos 30 y tantos años a juzgar por los programas de TV que le gusta ver y los comentarios que hace al respecto (como los mí­os, pero en inglés) y supuestamente es estudiante de un posgrado en filosofí­a en la UBC. Vive aquí­ porque no tiene dinero para su propio departamento y no consigue compañeros de cuarto. Tessie nació y vivió en Vancouver y sus pintorescos alrededores toda su vida. Fea no es, aunque tampoco está muy cerca de Miss Canada que digamos. Si tuviera que describirla dirí­a “una chica del montón…” y no estarí­a mintiendo.

Pero a pesar de que algún alma al otro lado de la pantalla dirí­a “Pues lánzatele, compadre” (¡quihubo, bro!) indicándome que me lanzara a la caza de ese ejemplar femenino, (en especial tomando en cuenta que no salgo con ninguna chica desde, veamos, qué hora es… 8 años ya…) Tessie tiene sus bemoles, y bastante grandes. Por ejemplo, la chica tiene el pelo blanco, marrón y negro, en ese orden. El frente blanco, la parte media color miel de maple y la parte trasera negra cual ala de cuervo. Porque así quiere tener el pelo. Y habla sola. Lo cual no serí­a mucho problema si no se respondiera sola. En francés. En público. Y sin importarle lo que uno piense. y habla hasta por los codos. Y habla con los presentadores deportivos, los periodistas y los reporteros de los noticieros televisivos.

Y estos le responden, lo que es peor. Tessie sabe hacer las preguntas adecuadas para que parezca que el tipo del noticiero en realidad está hablando con ella. No sé si es la soledad o las ganas de no usar una computadora y montar su propio blog, pero Tessie se sienta largas horas en el sillón comunitario con un periódico o viendo CNN, discutiendo largas horas sobre las noticias del dí­a, haya alguien que la escuche o no. Las únicas veces que se calla es cuando está comiendo. Y aún así hace insicivos comentarios sobre lo que pasa en la pantalla.

Los primeros dí­as era entretenido escucharla, pero ahora más bien se torna aburrido. Porque yo ya llegué a esas mismas conclusiones, dado que las leí en el periódico matutino (y leo muy rápido) o porque ya ví el programa. Tessie también, pero le importa un cuerno. En fin. Decí­a yo que Tessie es muy rara, ayer lo comprobé y hoy lo corroboré.

Ayer Tessie tocó a mi puerta. Me preguntó si no tení­a un rollo de papel que le prestara, y mientras buscaba yo entre mis cosas procedió a hablarme sobre la tensa situación de los marinos británicos capturados por los iraní­es mientras yo le daba uno de mis valiosos rollos Charmí­n. Tessie terminó su monólogo con un alegato acerca de que las cartas mostradas en la tele tení­an muchos errores y prometió devolverme mi rollo a la brevedad. Hace unos segundos me dió un rollo de papel higiénico nuevo que huele algo así­ como a manzanilla y está acolchonadito. Luego se puso a hablar sobre las elecciones de Quebec y se despidió con un “bueno, me dió gusto hablar contigo. Bye.” y se fué. Yo sólo abrí­ la boca para decir “Certainly” ayer. Hoy no alcancé a decir nada.

Si he de decir a quién se parece Tessie serí­a a Lunática Lovegood, pero sin el collar de corchos de cerveza de mantequilla ni los aretes de rabanitos, pero con gafas de sol de las grandes y con diez años más encima que su equivalente harrypotteriano.

Una cosa es segura. No soy el único tipo extraño en este lugar. Lo cual no deja de preocuparme…

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