Pero ni modo, así es la ley de la vida. Pero tal vez lo más preocupante es que el Santos, que también luchaba por el descenso, calificó al repechaje.. Y siempre se decide todo hasta la última jornada, carajo…
Pobre Querétaro…
A taste of honey
Bueno, no es precisamente de miel de lo que fue una probadita. Fue una preciosa combinación de quesos, carnes frías y condimentos variados que sirvieron como el marco perfecto para la cena de hasta luego del buen Marcus.
one hell of a game!
Es la opinión de mi compadre Jack que dispongo de un excesivo tiempo libre, por lo cual puedo dedicar una importante cantidad de mis esfuerzos a la procastinación, lo cual posibilita que en mi escritura sea abundante un estilo engolado, jactancioso, pretencioso, pomposo, ampuloso, inflado, presuntuoso, ególatra, grandilocuente, enfático, culterano, gongorino, sabihondo, rimbombante, ceremonioso, pomposo, melifluo, rebuscado, petulante, recargado, sentencioso, barroco, encopetado, necio, desdeñoso, y prosopopéyico, aunque pedante no lo es. Y evidentemente, y por razones que deberían ser obvias para mis amables lectores y lectrices, mi compadre ha sido iluminado por la clara luz de la razón, que guía sus actos con magistral tino, ojo, destreza, pulso, habilidad, exactitud, seguridad, firmeza, tiento, prudencia, y cordura, y además de todo, estar en lo cierto y lo correcto.
Mas en honor a la verdad, es de mi parecer que para mis lectores sería bastante conveniente leer la frase original que iba a hacer las veces de introducción del siguiente artículo, y que fue hábilmente modificada para decir en 250 palabras lo que únicamente hubiese necesitado 15. La frase en cuestión es:
Dice mi compadre Jack que me la paso haciéndome pendejo cuando escribo. Y tiene razón.
Here, have a drink.
No tengo tiempo para escribir una entrada corta, así que se contentarán con esto.
Raindrops keep falling on my head
Y nunca mejor dicho. Llueve en Vancouver y yo veo llover sin mojarme, pero con el frío que hace el café se enfría tan rá¡pido que ni siquiera se puede saborear. Eso, o mi cafetera es una porquería, y me inclino a lo segundo.
Now go for the cup!
Mientras medio Vancouver se recupera de la emoción de que su equipo avanzó a la siguiente ronda, la otra mitad todavía no sabe a ciencia cierta qué tren fue el que los arrolló anoche. No me quiero ni imaginar los tumultos que habrá si los Canucks de Vancouver derrotan a los Patos de Anaheim. En fin…
Whatever works
Hoy, simplemente para variar, estoy viendo el juego de los Canuks con la raza del 518 Richards St. en la megapantalla de Frank. El juego es el séptimo y está muy emocionante porque Tessie no ha dicho ni pío.
Me perdonarán entonces si el artículo de hoy es más bien breve, pero es que el juego está emocionante.
Update: los canuks ganaron y la ciudad estalló en alegría. Ya me hacía falta escuchar tanto grito y sombrerazo… esto es un pandemonium…
Bring home the cup
Salimos del BC Stadium y nos dirigimos con rumbos desconocidos, pero… al doblar la esquina de Beatty y Robson, lo que nunca pensé que se viera en Vancouver: ¡Cañones en el flanco derecho! ¡cañones en el flanco izquierdo! ¡Truenos y cañones! (un momento, ese fue Raphael Delaghetto…) ¡Tanques en las calles!
