Picture yourself in a boat on a river…

Carrie sube por la escalera de emergencias mientras Tessie, Bree y Clarie discuten en el pasillo sobre a qué antro van a ir el próximo fin de semana. Es la primera vez que escucho que Tessie no dice nada mientras alguien más habla…

En fin. Esta es la última semana del nivel, lo cual indica claramente que los exámenes están a la vuelta de la esquina. Predigo un examen para el jueves y otro para el miércoles, para gramática y escritura respectivamente. Lo cual implica que se cumpliré un mes de mi llegada a estas tierras canadienses y que debo pagar la renta del mes.

Suponiendo, claro, que el gobierno de la Columbia Británica me conceda el permiso y el honor de seguir viviendo en este histórico hotel. Hasta el momento, nadie sabe nada. Ni siquiera Frank, con quien por cierto no he podido hablar porque que se la pasa muy ocupado trabajando bajo toneladas de hojas y haciendo números en su computadora.

Mientras tanto, la búsqueda de un departamento continúa. Espero poder mantenerme en el mismo lugar en el que estoy por lo menos hasta julio, cuando ya empezaré a trabajar y a ganar billetes, esto último más importante que lo anterior. En teorí­a, si su seguro y humilde servidor hace un mí­nimo de 1200 dólares semanales puedo rentar un departamento de 900 dólares mensuales y vivir tranquilo y sin preocupaciones. Ahora, como es natural, no me ajusta el dinero para nada.

El mercado de bienes raí­ces en Canadá es muy interesante. Cada vez que llamo para buscar un departamento, éste ya se rentó. Y a veces llamo minutos después de que el anuncio se publicó en internet. Esto, claro está, cuando el departamento se encuentra amueblado. Cuando éste no se encuentra amueblado, está disponible por un par de dí­as, pero luego da la casualidad de que alguien lo renta. Normalmente un tipo como su seguro servidor no tendrí­a problemas en vivir en un departamento sin amueblar siempre y cuando hubiera un lugar dónde dormir más o menos a gusto, pero dado que comprar una cama o un colchón sólo para vivir 5 meses es absurdo, y conseguir un sofá regalado es punto menos que imposible, hay que seguir buscando un lugar amueblado, aunque sea ligeramente amueblado.

Luego viene la enorme diferencia de precios entre una suite (o sea, un cuarto en la casa de alguien), un bachelor (es decir, un departamento independiente que no tiene habitaciones), un estudio (que tampoco incluye habitaciones, aunque la cocina y el baño se encuentran fí­sicamente separados del resto), una recámara más den (que tiene un pequeño espacio acondicionado como estudio pero más chiquito, que a veces gente desalmada renta como si fuera suite), dos recámaras (que, como su nombre lo dice, tiene dos recámaras), y dos recámaras mas estudio (que a estas alturas debe ser obvio).

Luego está la opción de buscar un roommate, o más bien, de ser yo el roommate de alguien más. En este caso, la mayor preocupación son las costumbres entre cada una de las partes. Si yo, por ejemplo, fuera el roommate de un vegetariano saltarí­an chispas ante mi afición a las carnes frí­as, en tanto que si fuera roommate de un carní­voro o piscí­voro, mi afición a una buena ensalada serí­a un gran punto de fricción. Peor aún si mi roommate fuera gay… el temor de un asalto nocturno me tendrí­a siempre en vela. Luego pensé en una lesbiana, que es como vivir con un hombre pero con mejor aspecto, pero dado que competimos por el mismo mercado potencial esa opción la descarto de antemano. Uno sólo busca una gente normal, pero aquí­ parece que no hay gente de ese tipo. Además de que casi todos cobran como si fuera un bachelor, loft o estudio en renta. Luego está el tema de las distancias. En este momento vivo a 6 cuadras de la escuela, lo que me permite irme caminando 10 minutos antes de la hora oficial. Y nunca he llegado tarde, lo cual les dará una idea de lo cerca que vivo de la escuela. Si me mudara a un departamento baratón en Richmond o en Coquitlam (o peor aún, en Mission o Delta) tendrí­a que salir realmente temprano de casa para poder tomar la combinación apropiada de autobuses que me acercara a mi destino. Dado que de Richmond al centro hice 30 minutos en taxi, me imagino que en autobús haré aproximadamente una hora y cuarto. Y gastarí­a como mí­nimo 3.25 dólares en ir, suponiendo que me atreviera a soplarme los 10 o 15 kilómetros de distancia entre el centro y mi hipotético apartamento a pie. Sin contar la comida.

Y como además desconozco dónde cuernos me quedarí­a mi eventual empleo, el resultado puede ser peor de lo esperado. En fin. Espero poder resolver estas dudas existenciales a su debido tiempo.

V.

Subscribe / Share

Article by V

Un mexicano viviendo, estudiando, trabajando, caminando y conociendo las húmedas tierras de la Columbia Británica. Read 265 articles by V
2 Comments Post a Comment
  1. Ed says:

    Mi querido hermano, acá en GDL es la 1:30 am y estoy en tu página desde las 11:30. no es novedad que lea lento, pero no fué ese el motivo por el cual sigo con los ojos abiertos, sino que me chuté todas tus chocoaventuras desde tu quinto dia de clases, y eso que ya casi se cumple un mes que te fuisteS, en fin, todos te extrañamos, más que por tu presencia en si, por tu utilidad e ingenieria para resolver problemitas, que si bien eran pequeños, eran enfadosos… en fin, un abrazo de parte de todos.

    Ahh, te mando este mensaje para que sepas que te estamos leyendo todos los dias que escribes y que cualquier cosa que necesitas estamos prácticamente a un clik de distancia, por cierto, a ver que dia podemos hablar bien por internet, pues tengo un montón de cosas que contarte, pues en tu ausencia este mes, descubrí­ que en tu presencia podí­a hablar contigo de todo y la neta me hace falta más que mi hermano, mi mejor amigo…
    suerte carnal, cuidate.

  2. V says:

    Les dije que me iban a extrañar…

    No creas que no me hacen falta, carnal, es difícil ser extraño en tierra extraña, pero una cosa sí te digo: como MacArthur, volveré y seré un parque famoso…

Categorías

geekstore!

publicidad