Es la opinión de mi compadre Jack que dispongo de un excesivo tiempo libre, por lo cual puedo dedicar una importante cantidad de mis esfuerzos a la procastinación, lo cual posibilita que en mi escritura sea abundante un estilo engolado, jactancioso, pretencioso, pomposo, ampuloso, inflado, presuntuoso, ególatra, grandilocuente, enfático, culterano, gongorino, sabihondo, rimbombante, ceremonioso, pomposo, melifluo, rebuscado, petulante, recargado, sentencioso, barroco, encopetado, necio, desdeñoso, y prosopopéyico, aunque pedante no lo es. Y evidentemente, y por razones que deberían ser obvias para mis amables lectores y lectrices, mi compadre ha sido iluminado por la clara luz de la razón, que guía sus actos con magistral tino, ojo, destreza, pulso, habilidad, exactitud, seguridad, firmeza, tiento, prudencia, y cordura, y además de todo, estar en lo cierto y lo correcto.
Mas en honor a la verdad, es de mi parecer que para mis lectores sería bastante conveniente leer la frase original que iba a hacer las veces de introducción del siguiente artículo, y que fue hábilmente modificada para decir en 250 palabras lo que únicamente hubiese necesitado 15. La frase en cuestión es:
Dice mi compadre Jack que me la paso haciéndome pendejo cuando escribo. Y tiene razón.
