Hoy obtuve mi número de seguridad social.
Dado que voy a trabajar aquí, tarde o temprano voy a necesitar un número de seguridad social, fundamentalmente porque me exigen un número de seguridad social para ser contratado, dado que la Agencia de Hacienda de Canadá no permite que ningún patrón le pague a ningún empleado que no cuente con un número de seguridad social.
Sin el número de seguridad social, me dijo la coordinadora de pasantías de intercambio, no puedo aspirar a ningún empleo pagado, por más malo que sea, si quiero estar aquí de manera legal. En cambio, con el número de seguridad social sí puedo hacerlo. “Además,” me advirtió la coordinadora de pasantías de intercambio, “el trámite para obtener el número de seguridad social es tardado, y puede que no le den el número de seguridad social a tiempo para iniciar su nuevo empleo si usted no hace cuanto antes el trámite para su obtener su número de seguridad social.”
Por tanto, decidí hoy ir a la oficina correspondiente para obtener un número de seguridad social, y poder quitarme de la cabeza las veintidos mil doscientas veintidos veces que me dijeron en el día las palabras “número de seguridad social.”
