Algunos de ustedes habrán notado que he estado haciendo ejercicios de traducción. Entre otras cosas, el buen Manuel comenta que mis traducciones apestan. En realidad dice que
He visitado sus ejercicios de traducción junto con otras entradas donde practica tal cosa y siento que me han enseñado muy mal el inglés o que usted gusta de matar los chistes y el sentido lógico de los mexicanos en sus actos de traducción. Como sea, continúe.
El resumen es clarísimo: la traducción apesta. Aunque como defensa, y en un absurdo ataque ad hominem, debo decir que su inglés suyo de usted también es inadmisible, mi estimado amigo. Se dará usted cuenta cuando venga a pasar una temporadita a Canadá, no en plan de turista sino en plan de estudios.
Pero sí, efectivamente, la verdad es clara y el dictamen inapelable: la traducción apesta. Un traductor siempre será un personaje vilipendiado y odiado. Y la culpa de ello no la tienen los traductores sino los autores. Y me explico.
Hagamos un ejercicio de traducción bidireccional para ejemplificar los problemas que tenemos. Elijo la frase inicial de El Quijote simplemente para tratar de mostrarme que puedo lograrlo.
“En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…”
¿Cómo podríamos traducir esta joya del idioma de Cervantes? A mí se me ocurren tres posibilidades así a vuelapluma:
“Somewhere in La Mancha, in a place whose name I do not want to remember…”
“En alguna parte de La Mancha, en un lugar cuyo nombre no quiero recordar…”
“Somewhere in La Mancha, in a place whose name I do not care to remember…”
“En alguna parte de La Mancha, en un lugar cuyo nombre no me preocupa recordar…”
“There is a place in La Mancha whose name I do not care to remember…”
“Hay un lugar en La Mancha cuyo nombre no me preocupa recordar…”
Las tres traducciones propuestas y las tres traducciones de las traducciones propuestas dejan mucho, mucho que desear. Ninguna suena tan bella como lo que escribió Cervantes.
Pero reconozco que el inglés no es mi idioma materno. Así que hagamos una traducción del idioma de Shakespeare. Digamos, de Hamlet. Más precisamente, de Hamlet, modern scholar translation, Act III, Scene 1, lines 1 to 4.
The King:
“And can you, by no drift of circumstance, get from him why he puts on this confusion, grating so harshly all his days of quiet with turbulent and dangerous lunacy?”
Traducción al canto. Dice el Rey:
“¿Y pudisteis vos, sin un giro de las circunstancias, obtener de él el por qué hace esta confusión, bloqueando con dureza todos sus días de quietud con turbulenta y peligrosa locura?
Comparémosla con una traducción profesional. Dice el Rey:
¿Y no os fue posible indagar en la conversación que con él tuvisteis, de qué nace aquel desorden de espíritu que tan cruelmente altera su quietud, con turbulenta y peligrosa demencia?
Traduzcamos otra vez al inglés ambas traducciones, a ver qué obtenemos. Primero la mía:
And could you, without a drift of the circumstances, get from him why he is making this confusion, blocking so harshly all his tranquility days with such turbulent and dangerous madness?
Y ahora la profesional, traduciendo lo más fiel que puedo:
And you could not query in the conversation that with him you mantained, the origins of such spiritual disorder which so cruelty alters his quietness, with turbulent and dangerous demency?
Estoy seguro de que si Shakespeare pudiera ver mis traducciones, se volvería a morir de un infarto. Y sin embargo, obsérvese que mi traducción, más literal que adaptada, se parece más que la traducción, mas adaptada que literal, hecha por un profesional.
Pero, porque siempre hay un pero, Cervantes y Shakespeare son ejemplos extremos. Es muy difícil traducirlos porque su idioma era rico y complejo: Cervantes porque iba dedicado al hombre de a pié, que entendía mejor las bromas, chanzas y metáforas que las palabras finas y educadas; Shakespeare porque iba dedicado a los hombres cultos aunque no fueran ricos, que visitaban el teatro para divertirse y relajarse como ahora vamos a las películas.
Utilicemos a dos autores más modernos. Uno inglés, otro colombiano.
Douglas Adams, por ejemplo, nos habla en “The Hitchhikers’ Guide to the Galaxy” de un aparato que utilizaba el pobre personaje que era Arthur Dent:
He had found a Nutri-Matic machine which had provided him with a plastic cup filled with a liquid that was almost, but not quite, entirely unlike tea.
Traducción al canto:
Había encontrado una máquina Nutri-Mática que le había provisto una taza de plástico llena con un líquido que era casi, pero no por completo, enteramente distinto al té.
Y retraduzco:
He had found a Nutri-Matic Machine that had provided him with a plastic cup full of a liquid that was almost, but not entirely, totally unlike tea.
Nada mal. La traducción de la traducción se parece mucho al original, aunque con un orden distinto de las palabras. Hagamos el intento con Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.”
Mi traducción:
“Many years later, facing the firing squad, Colonel Aureliano Buendía would had to remember that remote afternoon when his father took him to know the ice.”
Muchos años después, enfrentando al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella remota tarde cuando su padre lo llevó a conocer el hielo.
Traducción profesional:
“Many years later, as he faced the firing squad, Colonel Aureliano Buendía was to remember that distant afternoon when his father took him to discover ice.”
Muchos años después, dando frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía recordó esa tarde distante cuando su padre lo llevó a descubrir hielo.
Las frases son menos complicadas y sobreviven la traducción razonablemente bien, porque no hablan en metáfora. Pero algunas partes del libro de Adams y algunas partes del libro de García Márquez son intraducibles y deben ser adaptadas.
Ejemplificaré ésto con otro libro de Adams, “The Salmon of Doubt,” que es el que tengo a la mano.
“Why” is the only question that bothers people enough to have an entire letter of the alphabet named after it. The alphabet does not go “A B C D What? When? How?” but it does go “V W X Why? Z.”
Una persona que hable inglés como idioma nativo en este momento estará por lo menos con una risita en la boca. Yo me reí a carcajada limpia y a mandíbula batiente cuando entendí el contenido de este comentario a la primera, y supe que mi inglés ya no estaba tan de la chingada. Pero traducirlo, lo que se dice traducirlo, es imposible:
“¿Por qué?” es la única pregunta que molesta a la gente lo suficiente como para tener su propia letra en el abecedario. El alfabeto no dice “A B C D Qué Cuándo Cómo” pero sí dice “V W X Por qué Z.”
Y evidentemente, una persona fina y educada con conocimientos rudimentarios de inglés, en este caso que sepa cómo se pronuncian las letras en el alfabeto, reconocerá el chiste. Para quienes no lo conozcan, procedo a destriparlo. La pronunciación de la letra “Y” que en español puede ser “yé” o “igriega” (aunque la letra griega con esa forma se pronuncia “gama” y suena más bien como “gué”), en inglés es “wye” que suena exactamente igual a “why?” que a su vez significa “¿por qué?”
El problema con los juegos de palabras es que son intraducibles. Y sólo alguien con un conocimiento profundo del idioma original podrá reconocerlos, pero dudo mucho que pueda traducirlos. Creo haber traducido en alguna parte el siguiente chiste:
A red house is made of red bricks, a blue house is made of blue bricks. A yellow house is made of yellow bricks. What is a a green house made of?
Glass.
Una casa roja está hecha de ladrillos rojos. Una casa azul está hecha de ladrillos azules. Una casa amarilla está hecha de ladrillos amarillos. ¿De qué está hecha una casa verde?
Vidrio.
Aquí el equívoco, y el chiste, viene de que el chiste juega con la palabra “greenhouse” que, evidentemente, suena igual que “green house.” En el mundo angloparlante, un greenhouse es un invernadero. Y un invernadero está hecho de paredes de vidrio.
Otro ejemplo de chistes intraducibles es el siguiente.
A gentleman was riding his car down the street when he noticed two bags of potatoe chips in the sidewalk. The gentleman stops in his car and ask them if they needed a ride. The bag of potato chips refused the offer. Why?
Because they were walkers!
Un caballero iba conduciendo su auto por la calle cuando ve que hay dos bolsas de papitas fritas en la acera. El caballero detiene su auto y les pregunta si necesitan que las lleve a algún lado, pero las papitas se niegan. ¿Por qué?
¡Porque son caminantes!
Espero que la imagen aclare el sentido del chiste.
Algunas veces, sin embargo, los chistes sí son traducibles. Como éste:
A man walks into a doctor’s office. He has a cucumber up his nose, a carrot in his left ear and a banana in his right ear. “What’s the matter with me?” he asks the doctor. The doctor replies, “You’re not eating properly.”
Un hombre entra a la oficina del médico. Tiene un pepino en la nariz, una zanahoria en su oído izquierdo y un plátano en su oído derecho. “¿Qué me está pasando?” pregunta al doctor. El médico replica: “usted no está comiendo adecuadamente.”
Que el chiste sea traducible no significa que sea bueno.
Algunos pueden ser adaptados, pero son la minoría:
How do you count a herd of cattle? With a cowculator.
Cómo cuentas una manada de vacas? Con una vacalculadora.
Así pues, la traducción es algo que sólo los titanes, los dioses, y a veces, los humanos, pueden lograr. Yo, lamentablemente, no me encuentro en ninguna de esas categorías. Ni siquiera en la de ser humano. Sufro tanto…

