How to go to the restroom
Sigo sin agua. Lo cual se vuelve una constante preocupación por el hecho de que, desde el viernes, no sólamente no me he podido bañar sino ni siquiera ir al baño.
Me urge darme un regaderazo (aunque la última vez terminé con un chichón en la cabeza) y por fortuna lo que no me urge es hacer arte conceptual. Porque ya fuí a un lugar apropiado, no por otra cosa.
Los expendios de alimentos, que en otras latitudes serían meras fondas chiquitas que parecen restaurantes, suelen no tener un lugar para que los clientes hagan exactamente lo contrario a lo que un esperaría. Es decir, si vas a comprar algo para comer, lo lógico es que comas y no descomas, pero siempre es agradable tener la oportunidad de vaciar la vejiga u otras zonas del cuerpo. Aquí, esas oportunidades prácticamente no se presentan. En todos lados aparece un “no public restrooms” o si acaso una puerta cerrada con llave, la cual suele estar atada a una perilla de puerta, un cubrepolvo de Mustang 1967 o alguna cosa similar, con la idea de que el cliente no la pida en absoluto con tal de no cargar semejante armatoste.
Y dado que hay pocas oportunidades de ir al baño cuando uno es un simple turista, uno tiene que desarrollar estrategias de larga duración para cuando se encuentra alejado de la zona habitacional asignada de manera temporal, léase casa, departamento o habitación de hotel.
La opción más obvia son los centros comerciales. Dondequiera que exista algo ligeramente parecido a una food fair, habrá un baño. En ese centido, hay un buen montón de centros comerciales, empezando por Pacific centre y terminando en Metropolis at Metrotown, que cuentan con una bella y necesaria colección de lugares dónde evacuar a los pasajeros. Los de Metropolis at Metrotown son excelentes. Hay varios parques en la zona que cuentan con sitios que, gratuitamente, te permiten cambiarle el aceite al motor. Y siempre está la biblioteca pública para cualquier necesidad urgente. Aunque meterse con el libro que estás leyendo no es algo precisamente aprobado por los bibliotecarios.
Stanley Park también cuenta con un gran número de estos lugares. Incluso parece que hay uno que cuenta con regaderas ubicado estratégicamente cerca de Third Beach. Hay otro cercano a Thurlow en el Seawall, aunque las regaderas parecen haber sido desmontadas.
Lo importante es que hay lugares donde es posible hacer uso de un baño de manera gratuita y libre. Nunca está de más hacer una investigación previa; no vaya a ser que uno lo necesite el día menos pensado.
