Just what I didn’t need…
Llego de la calle, con la comida del día (ramen) y veo que están reparando el agua en el edificio. Todo bien.
Entro a mi departamento, dejo mis cosas y me pongo a escribir un artículo. Todo bien.
Escucho un clank, luego un flush, a continuación un fuck y luego un god damn it. Y allá va V.
El tipo que estaba arreglando las tuberías rompió la del agua fría y la presión lo aventó, junto con una gran cantidad de porquería de la pared, a la pared del otro lado del pasillo. Junto con una llave stilson que le aplicó una quebradora y un tirabuzón. Su estorbante se limitó a tapar lo más rápido posible el tubo del agua. Y V, por supuesto, que estbaa ahí de manera tangencial, tuvo que desempolvar los conocimientos de paramédico aprendidos en un curso de 6 horas en la escuela, para ayudar al pobre tipo que traía una herida en la cabeza y el brazo producto de la mentada llave.
Para fortuna del hombre no fue nada grave, así que me limité a aplicar presión en la cabeza mientras él hacía lo mismo con el brazo. “Can I tear your shirt?” (o sea, ¿puedo romperle la camisa?) y él, apendejado, dijo “Sí.” Rompí una manga y la utilicé a manera de vendaje sobre la cabeza, mientras iba a mi cuarto a buscar algo con qué cubrir la herida. Llevé agua embotellada limpia, limpié la cabeza y el brazo, le puse un kilo de servilletas en la cabeza y volví a apretar con la manga de la camisa a manera de vendaje, hice lo mismo con la otra manga y le acomodé lo mejor que pude el vendaje sobre el antebrazo. Él decidirá si se va al hospital o no, pero lo mandé al lobby a que se desinfectara las heridas con el botiquín de primeros auxilios y se pusiera vendas nuevas. Me quedé con el otro tipo mientras el Pequeño Juan iba a buscar un trapeador. Yo le pasé las herramientas al tipo éste para que pudiera cerrar el tubo del agua, que va a tener que ser reemplazado íntegramente, puesto que está fubar.
Kevin está que se lo lleva la chingada, yo me bañé sin quererlo, no hay agua en todo el edificio, para variar, pero por lo menos hice una vez más de buen samaritano. Y eso que estos hombres casi terminaban su turno al bat.
Carajo.
