Let’s go walk a while.
Conocer Victoria es labor no de un día, sino de dos. Hoy, mis pequeños pitufitos, haremos un tour a pie por Victoria junto con un tour combinado a pie y en camión por Brentwood Bay. La ventaja de esto es que pueden quedarse una noche en un hotel o regresar al día siguiente vía ferry. De nueva cuenta recomiendo que vayan en verano aunque es perfectamente posible hacerlo en invierno. Y en Victoria no hace tanto frío.
Empezemos desembarcando del ferry en Swartz Bay. Incluso si desembarcaran en Yankee Yankee Juliet, el Aeropuerto Internacional de Victoria, que se encuentra en Sidney-by-the-sea, las instrucciones serían las mismas. Y sólo se requeriría una ínfima modificación se se atracara en Ogden Point Breakwater, donde llega el ferry desde Seattle. En los primeros dos casos, hay que tomar el autobús claramente marcado con el número 70 downtown, mientras que en el segundo ya estamos en el downtown.
Supongamos que llegamos desde Swartz Bay. Supongamos también que compraron un pase diario en la tienda de regalos del ferry, para no gastar más que lo estrictamente indispensable. Supongamos que el autobús de dos pisos marcado con el 70 ya se encuentra esperando pasajeros. Supongamos que enseñamos el pase diario al conductor, que hace una seña afirmativa que significa que podemos subir. Supongamos que abordamos el camión y, al más puro estilo mexicano, nos subimos al piso superior en la parte delantera del lado derecho para poder ver a las muchachas que suben al camión, jejejé…
Supongamos, pues, que abordamos el número setenta y que nos vamos al centro de Victoria en dirección al sur. Seguiremos una pintoresca y panorámica ruta a través de Sidney-by-the-sea, los tres Saamichton, Royal Oak y Victoria. Cuando veamos que el camión llega a la calle Douglas, casi una hora después de haberlo abordado en primer lugar, es que ya casi llegamos a nuestro destino. El camión nos dejará en dos posibles lugares: Douglas y Fort, enfrente del Victoria Bay Centre, o en Humboldt y Penwell, en medio de la nada. Bueno, eso es un decir. La regla general es: si la manada se baja y el chofer grita algo por el intercom, es tiempo de bajarnos. Recomiendo especialmente que se bajen en Douglas y Fort, y es ahí donde iniciaremos nuestro recorrido.
La parada del camión está justo en la entrada del Victoria Bay Centre, que es un centor comercial lo bastante grande como para que tenga food court y lo bastante pequeño como para no medir mas que dos cuadras. Pueden entrar a echar un vistazo y realizar actividades provechosas, como ir al baño o comprar un refresco o una botella de agua, antes de continuar. Una vez hecho esto, saldremos del centro comercial. Como orientación sencilla, el centro comercial está entre cuatro calles, Fort al sur, Douglas al este, View al norte y Government al oeste. Dirijámonos al oeste, ya sea por la calle Fort o por en medio del Bay Centre, hasta topar con la calle Government. La calle está llena de tiendas de recuerdos, chucherías y trampas para turistas, como es de esperarse. También hay algunos osos vestidos de policías montados para que la gente se tome fotos, tiempo que aprovechan los vendedores para clavarles recuerdos al por mayor. Resistan la tentación y caminen hacia el sur (que queda a su izquierda) por cualquiera de las aceras. Atravesarán una, dos y tres cuadras, las calles Broughton, Courtney y Humboldt. En verano, en la esquina oeste de Government y Humboldt se pone el mejor heladero del rumbo. Gelatto, dice su letrero. Recomiendo la de raspberry. En cualquier caso ustedes verán a la izquierda, el hotel Empress, endrente, el edificio del Parlamento, y a la derecha, el edificio de Turismo Victoria. Inmediatamente abajo de la oficina de turismo hay baños, por si los necesitan. Recomiendo fuertemente que entren a la oficina de turismo, háganse los desentendidos y busquen un folleto que dice FREE Victoria map. Es un mapa de Victoria, como podrán imaginarse, y es gratis.
De cualquier modo seguiremos la calle Humboldt a la izquierda, por la acera sur. A la mitad de la cuadra se encuentra Miniature World. Es una colección de miniaturas realmente impresionante. Su costo es accesible y pueden perder una hora viendo los detalles de tantas y tantas cosas. Impresionantes son las maquetas del aserradero, la del desarrollo de Canadá a finales del siglo XIX y principios del XX, el circo de los Ringlin Bros & Barnum & Bailey, y la casa victoriana a un octavo de escala. Cuando salgan de Miniature World, regresen a Government Street y admiren en todo su esplendor el Empress Hotel, donde se tiene fama que se hace el mejor té Earl Grey de este lado del Támesis. Crucen la calle para verlo mejor. En verano la fachada está enteramente verde, y en el lado sur tienen un jardín floral que hará las delicias de chicos y grandes, e incluso quienes no apreciamos las flores no podemos sentirnos mas que admirados por el hecho de que hay flores por montones.
En el lado oeste de Government Street está el seawall. Hay muchas cosas qué ver y comprar, pero recomiendo que sólo vean y no compren, porque aún tenemos mucho qué hacer. Justo a la mitad hay unas cercas azules: ahí suelen presentarse prestidigitadores, payasos, malabaristas y otros artistas, que pretenden ganarse la vida honradamente y tienen permiso del ayuntamiento para hacerlo. Sigan en dirección al sur, hasta encontrarse con un letrero vegetal que dice WELCOME y encontrarán unas escaleras. Si siguen por la derecha pueden visitar los Pacific Undersea Gardens, que no son otra cosa que un acuario sumergido, y el Madame Toussaud’s Royal London Wax Museum, que es un museo de cera bastante entretenido. Aún si deciden visitar estos lugares, será necesario continuar y visitar el parlamento. Las escaleras para salir del seawall se encuentran en la esquina de Government y Belleville, y en la de Belleville y Menzies. Si siguen ustedes por el seawall o por belleville en dirección al oeste, tarde o temprano llegarán a Laurel Point Park, y entre Llas calles Oswego y Pendray se encuentra el ferry con rumbo a Seattle. Si llegaron desde aquí, bueno, ya saben cómo llegar a los demás lugares. Como nota cultural, la tierra que ven al otro lado del agu ano es Victoria, sino Esquimalt. Se llega a ella por un puente levadizo ubicado en Johnson y Wharf, más o menos a la altura de Christmas Village de la que hablaré más adelante.
Regresemos a Belleville y Government, que es donde se encuentra el Parlamento. Este edificio, donde se reúnen las mentes más brillantes de la Columbia Británica para legislar (suponiendo, claro, que haya calvos entre los parlamentarios), se encuentra abierto al público. Hay tours en inglés gratuitos, o pueden meterse así a la malagueña a investigar por su cuenta. En el tour guiado, que tiene reservación pero no costo, un actor terminará contándoles la triste y dramática historia de cómo se creó la provincia de la Columbia Británica y cómo administraba justicia el legendario juez Sir Matthew Baillie Begbie. En Navidad la rotonda central está decorada con un precioso árbol de navidad de dos pisos de altura, para que se enteren de lo que es bueno, y además el exterior del edificio se ilumina. En el resto del año el exterior del edificio no se ilumina y tampoco tiene ese enorme árbol de navidad, pero el resto del edificio no desmerece nada. Afuera, en el improesionante jardín, encontraremos la estatua de la Reina Victoria, la bandera de Canadá ondeando, un imporesionante tótem, y una estatua en honor a los soldados muertos en tres guerras en las que Canadá ha participado.
Una vez que terminemos de visitar el edificio, y si aún tenemos tiempo, podremos visitar el Royal British Columbia Museum, con participación de la National Pornographic Geographic Society. Si están escasos de tiempo, porque el museo suele cerrar a las 5 o a las 6, según la época del año, por lo menos vean una película en la megapantalla Imax, que si mal no recuerdo presenta el último rollo a las 7. El museo es grande, muy grande, y requiere por lo menos 5 horas para verlo en su totalidad y eso nomás de pasadita.
Salgamos del museo, y continuemos por la calleBelleville hasta llegar a Douglas. A la izquierda, observaremos la central de camiones de Pacific Coach, a la derecha, Thunderbird Park. Douglas Street tiene la particularidad de ser también la Carretera Transcanadiense, el Camino Único de Canadá que recorre todas las provincias (los territorios se quedan fuera). La milla cero se encuentra al sur, siguiendo Douglas Street a la derecha hasta que se acaba la calle. No es un paseo tan largo como pueden imaginarse pero sí es una distancia que tiene su miga. Si deciden seguirlo, de ida a la izquierda estará Beacon Hill Park, que cuenta con canchas de crocket (no críquet), canchas de futbol y canchas de beisbol, un zoológico infantil y un mirador. A la derecha está la mítica Escuela Primaria de South Park. Al final de Douglas Street está Dallas Street, y non plus ultra, o sea, no hay más allá. Si son valientes y tienen buena condición física, pueden seguir la ruta hacia el este, siguiendo el mar, y llegar a Gonzales Point, otro Non Plus Ultra: no hay parte de la isla más hacia el este que Gonzales Point, al menos en teoría. En realidad ese honor le corresponde a Ten Mile Point, en una península más arriba. Yo más que ir a esos lugares recomiendo que se vayan al barrio chino.
Desde la esquina de Belleville y Douglas el camino queda de subida, pero es ahí donde se encuentra el paradero de camiones, justo en esa esquina y enfrente de la estación de autobuses. Desde ahí se pueden tomar los camiones número 70, con rumbo a Swartz Bay y a los ferries; y número 75, con rumbo a los Butchards Gardens. Si la noche amenaza caer, es preferible que regresen a Government Street y caminen en dirección norte, hacia el Bay Centre. Si llegan hasta la calle View, hay una plazoleta llamada Bastion Square que tiene un museo, tiendas y restaurantes. Si siguen aún más arriba, un poco antes de llegar a Johnson se encuentra Christmas Village, que en navidad es el lugar ideal para comprar adornos y chucherías para decorar tu casa o tu departamento, o por lo menos tu oficina. Si giras a la izquierda en Johnson, al final de la cuadra se encuentra Market Square, donde hay de todo, como en botica, y si continúas por Johnson hasta Fisgard llegarás al Barrio Chino, que tiene la particularidad de que mide sólo una cuadra, pero tiene su propia Puerta del Milenio. A la izquierda de la Puerta, por Fisgard, se encuentra el Fan Tan Alley, donde se come bien y barato siempre y cuando sea chino. En la esquina de Fisgard y Government podrás ver una interesante escultura que tiene al Planeta Tierra flotando en agua. Ese lugar es McPherson Playhouse, con un teatro de buen tamaño. Adelante se encuentra un pequeño jardín hundido, una fuente, y el Ayuntamiento. El Ayuntamiento, por cierto, se encuentra en la calle Douglas, por si te perdiste. Hay paradas de camión en Pandora y en Fisgard, por si falta tiempo para que llegue el camión y quieres aprovecharlo caminando por esta zona. Otros lugares que te pueden interesar son la catedrald e San Andrés, que está en View y Blanshard, a una cuadra de Douglas hacia el Este, y el Craigdarroch Castle, que está impresionante el desgraciado. Está en la calle Joan Crescent, a ocho cuadras hacia el este caminando por la calle Fort desde Government, lo cual implica que está a siete de Douglas y a seis de Blanshard. Serendipias, cuántas serendipias. Si necesitan pasar la noche en Victoria, recomiendo el Travellers Inn. Hay tres en la zona, el más barato suele ser el que está en Chapman y Douglas, al este. Se identifica porque tiene un letrero que dice “Ask for the Manager’s Special.” En verano pueden conseguir una habitación por menos de 80 dólares y en invierno por menos de 50. Son cómodas y funcionales, con tele y frigobar, aunque muy amplias no son.
En cualquier caso, si no es muy tarde, digamos, si en verano son apenas las 5 o incluso antes, tomemos el camión 75 y marchémonos a los Butchards Gardens. Los Butchards Gardens están en Saanichton y es una visita que les puede tomar tan poco como una hora o tanto como tres días. Yo me tardé tres y no dejé rincón sin visitar, y hastame dí el lujo de fumarme una hoja de tabaco verde. En realidad la mastiqué, porque el tabaco necesita estar seco para que se prenda. Esta juventud de ahora, que tiene que enseñarles uno todo. Los jardines no son precisamente económicos (nada en Victoria y vancouver es económico) pero son bonitos y fotogénicos. Tambén tiene una tienda de regalos que tiene semillas a la venta. Compré varias, y será cuestión de saber si logré treparme al avión con las semillas de contrabando, puesto que en teoría no puede uno pasar con productos orgánicos de otra clase. Bueno, en teoría sí se puede porque las especies son lo bastante similares como para no alterar la composición ecológica del norte del continente americano de manera irreversible, irrevocable, irreductible e irresponsable. Pero lo más importante de todo es que me voy a pasar las semillas en el forro de los calzones. A ver quién es el guapo que se atreve a manipular mis cosas. Y más aún si me las llevo puestas. Pero me desvío del tema.
Decía yo que en los Butchards Gardens hay muchas cosas qué hacer. Estan abiertos los 365.25 días del año (incluyendo el 29 de febrero) y en verano ofrecen conciertos y fuegos artificiales nocturnos. Hay gelatto, un restaurant con buffet, un restaurant a la carta, y una cafetería, donde por cierto, me tocó ver a un talibán y a su hijo. Parece ser que el talibán junior reprobó en la escuela de kamikazes. No sé qué será peor, si saber que tu hijo se graduó con altos honores o que resultó ser todo un fracaso.
Pero bueno. Si no tenemos nada más qué hacer, o si dejamos a los Butchards Gardens para el segundo día, podemos llegar también a los Butterfly Gardens. El mismo camión 75 nos deja. A éstos sí hay que llegar temprano porque las mariposas se acuestan a las 5 y no hay poder humano que las despierte. Basta con decirle al chofer del camión que queremos llegar a los Butterfly gardens y él nos avisará cuando sea la hora de llegar. Nos bajaremos casi en despoblado, pero no hay que preocuparse porque v ya estuvo ahí para guiarles en su aventura. Justo en contraesquina de los jardines de mariposas hay una gasolinera que podemos usar como referencia y estación salvavidas. Y los jardines Butchard ya no están muy lejos, así que podemos recorrer los dos en un solo día. Simplemente debemos seguir la ruta que siguió el camión. Seguiremos la calle, caminando lo más alejados posibles de la cinta asfáltica porque no hay banqueta, derecho, derecho, hasta que encontremos un letrero que diga Butchards Gardens. Es una caminata de poco más de un kilómetro, pero que recorrerán mucho antes de que pase el camión por segunda vez, y el ejercicio les hará bien.
En el camino, llamado Wallace Road si no me equivoco, verán que los habitantes de la zona dispone de un tapanco chiquito a la entrada de sus casas, y en el tapanco, cestitas con fritas, verduras o flores, y a veces las tres cosas a la vez. Y una alcancía. Los precios están claramente marcados (una cestita de moras azules frescas 3 dólares, un atado de tres zanahorias recién cosechadas 2.75) y uno deposita el dinero en la alcancía y ya. Yo me compré una cestita de moras que me comí en el camino y me mancharon de azul la ropa. Para mi fortuna me llevé la camisa azul y los daños fueron mínimos, aunque terminé con los dedos manchados de morado. Y estaban buenas las moras. El sistema funciona por honor: nada impide que uno se lleve las frutas sin pagar, aunque de vez en cuando hay un perro que vigila la alcancía. Pagué dos dólares porque no tenía más y porque me dió pena irme sin pagar aunque fuera un poco. Me deshice hasta de los centavos que traía, y al tomar en cuenta la cantidad de monedas que había en la alcancía me pregunté por qué cuernos no me fuí sin pagar. Ha de ser porque soy muy pendejo decente.
Caminaremos por el camino, decía yo, y atravesaremos la Benvenuto Road. Ya no estamos lejos de los jardines. Cuando veamos un letrero enorme que dice “100 years in bloom” con flores naturales, ya habremos llegado a nuestro destino. la entrada de peatones es la misma que la entrada de autos, y ahí nos cobrarán la entrada. Si llegamos por el camión, la entrada se encuentra a la derecha de donde nos bajamos, donde dice “tickets.” Hay mapas en 24 idiomas, incluyendo el español, que les enseñarán dónde están las cosas. No olviden darle un vistazo a Brentwood Bay: los Butchards tenían su propio muelle privado. Hay una fuente bailarina (yo tomé el video con música, pero la música era mía) y un invernadero con flores tropicales abierto todo el año. Cuando terminemos nuestro paseo, que debe incluir los totems, el jardín de rosas, y el jardín japonés, regresemos justo por donde entramos. Bueno, en realidad, sigamos a la manada por donde dice “Exit - buses” y busquemos el paradero marcado con el número 81, si queremos ir a Swartz Bay y al ferry, o 75, si vamos a regresar al centro. En cualquiera de los dos casos, con esto concluye nuestro tour.
Sean felices, saludos cordiales, y pásenla bien.
V.
