Walk like an egyptian.
Más que como egipcio, como zombie. Es que las cosas en esta ciudad son raras, raras, raras.
La conjunción ideal entre eclipses de luna, historias de terror y mucho desocupado, y además el hecho de que había abandonado la ciudad su seguro servidor que para efectos de este relato supondremos que soy yo, lograron que el sábado las calles de vancouver fuesen dominadas por muertos que lamentablemente perdieron la vida cuando murieron salieron de sus tumbas y se pusieron a caminar. La Vanzombiewalk.
Los zombies decidieron congregarse enfrente de la Vancouver Art Gallery, y de acuerdo con las noticias de las 10, a eso de las 3 se reunieron un poco más de 800 zombies, que marcharon con rumbo a la estación del Skytrain a un paso atinadamente denominado “de zombie” y fueron transladados a la estación de Main Street, de donde descendieron las horripilantes hordas y sus hojuelas de havena con almidón simulando cicatrices de bajo presupuesto y jarabe de maíz con tintura roja simulando sangre fresca (y dulce). Si les daba hambre bastaba con comerse el disfraz, supongo. Había algunos profesionales que llevaron maquillaje especializado e incluso algunos que incluso iban con menos miembros de los humanamente requeridos. maravillas de los frikis de todo el mundo. De ahí se fueron a la Iglesia luterana de Bethlehem, que queda a dos cuadras. Otro grupo salió de la 15 y Sophia, con dirección al mismo lugar. De ahí, aparentemente un grupo de 1500 zombies, posiblemente 1800 a juzgar por el montón de desocupados que hubo presentes, aunque no confío en los números de los noticieros, porque les he dicho un millón de veces que no sean exagerados, pero no me hacen caso, todos los zombies, decía yo, marcharon con rumbo al cementerio de Mountainview. Ésto no es tarea fácil, porque el citado cementerio está en Fraser y la 31, de subida. De todas maneras los zombies se las arreglaron para subir por Main Street sin ocasionar un caos en el tráfico, y contuvieron sus ganas de comer cerebros hasta llegar a dicho lugar, en el cual se entretuvieron un poco antes de ir al parque de la Reina Isabel, que queda a un par de cuadras. En ese parque los zombies jugaron juegos, comieron cerebros, se divirtieron, comieron cerebros, organizaron rifas, comieron cerebros, regalaron regalos, comieron cerebros, quebraron una piñata y comieron cerebros. Para finalizar, comieron cerebros, y regresaron a sus tumbas a digerir las ideas contenidas en su almuerzo.
Fue una lástima no haber podido estar ahí en calidad de reportero, pues me enteré de dicha marcha muy tarde, y de hecho no me hubiera enterado si no fuera porque cuando llegué de Nanaimo Tessie había sintonizado las noticias y estaban pasando el reportaje.
Qué cosas.
V.
Ah, antes de que se me olvide, un par de videos que me encontré. Y recuerden que hay tres clasees de personas en este mundo, los que saben contar y los que no.
