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Camino tranquilamente por las calles de la ciudad, con dirección a mi residencia, cuando sin deberla ni temerla me topé con un amigo.
“¡B!” me grita, levantando los vrazos en señal de bictoria. Él siempre ha tenido una pésima ortografía. “¡J!” grito yo en respuesta, levantando los brazos en señal de victoria. Yo siempre he tenido una buena hortografía, hazta kuando me ekivoko.
“¿Qué estás haciendo, biejo lovo de mar?” me pregunta, identificándose en el proceso como pastafarista consumido consumado. “Absolutamente nada, jarll…” respondo yo, correspondiendo a la identificación con una interjección pirata clásica. “¿Tienez algo qué aser en la tarde noche?”
pregunta, con insistencia de vendedor. “Permíteme revisar mi agenda…” digo yo, sacando mi cartera y revisando los dólares que cargo, antes de responder con un “no, nada.” “Perfekto. Bámosnos a ber a los guaitcatz en la noche y luego nos bamos al Cambie Bar.” Lo único en que J no se equivoca es en los nombres de los bares, antros y restaurantes donde sirven licor barato. “Pero ahora dónde consigo el boleto, hermano…” digo yo. Los Whitecaps juegan hoy contra Neza York Mi Nezota Minnesota y el partido promete estar emocionante. “Hakí te tengo la rrespuesta,” me dice, mostrándome una paca de boletos. “¿También aquí te dedicas a la reventa, cabrón?” digo mientras intento llevarme una mano a la frente para quitarme un pelo rebelde que insiste en estar en contacto con mi córnea. “No, onbre, zon para las ajenzias de biages eztudiantiles. Zinko dolarez.” Justo entonces me acuerdo que este cabrón estaba trabajando en una agencia de viajes especializada en alumnos de escuelas de idiomas. “Okey, venga…” Paralelamente, dos billetes, uno de cinco dólares y uno de acceso al estadio Swangard, intercambian posiciones. “Hayá te beo, puerta norte, seizimedia. La primer elada ba por mi kuenta.” Y respondo yo, con ese aire internacional que he adquirido durante mi vida en estas tierras, “Potatoes.” “¿Ke?” “Papas, en inglés.” “hA…” “Allá te veo, entonces.” “No te tardez, ke luego no hay lugar.” “Hey, if it’s free, I’ll take three!” “¿Ké?” “A la gorra no hay quien le corra.” “A… Hay te bez…” “Te veo al rato…”
Así es. Hoy hay futbol, sin acento por favor, y después hay cerveza, poca espuma, tarro helado. Y como diría Kiss, I want to rock and roll all night, and party everyday. Y sí, todavía me pregunto cómo le hizo J para que le dieran el empleo…
Saludos cordiales.
V.
