Inicio de temporada

Escrito y publicado por Quoth el 24/09/2007, a las 05:46:14 pm, 1190670374 segundos Unix, hora Swatch 948. Comentar

Hoy, damas y caballeros, me corté el pelo. Ésto, que para ustedes tiene una importancia parecida y similar a la vez que del mismo calibre e importancia que la que le dedicarían a la noticia del recorte de las uñas de los dedos de mi mano izquierda, para mí reviste una importancia summa cum laude y non plus ultra, debido a que llevaba seis meses sin cortarme el greñero.

Retomar mi vida en la capital de la Nueva Galicia no ha sido tan difícil como esperaba pero sí ha sido complicado. Por principio de cuentas no tengo automóvil. Cuando decidí mudarme a la hermana república del Canadá para mejorar mi inglés, una de las primeras cosas que hice fue vender mi automóvil. Era un triste Chevy C2, austero, muy austero diría yo, pero que servía para moverme en esta olla de grillos que llamamos Guadalajara. A falta de automóvil, me he visto en la compleja situación de que mi movilidad, reducida de por sí, se ve ahora limitada. Para ir de mi casa a mi oficina, por ejemplo, dependo de la amabilidad de un extraño que me permita abordar su Mercedez Benz que justo se dirige hacia donde voy (o sea, tomar un camión) o que alguien de mi familia me acerque a mi changarro. La otra opción es irme caminando, y esa generalmente la ejecuto cuando salgo de mi oficina y me dirijo a mi casa.Total, ¿qué son tres kilómetros? Apenas tre mil metros, o trescientos mil centímetros, que no es nada comparado con las horrendas distancias que recorría yo en Vancouver todos los días. ¿que cómo sé que son 3 kilómetros? Los medí dos veces, una de ida y otra de vuelta, a pie. También confirma la distancia Google Earth. Y no precisamente en línea recta sino siguiendo las calles y avenidas que debo recorrer.

Otra cosa que limitó drásticamente mi acoplamiento a estas tierras fue el estado general de mi habitación cuando llegué. Más bien, cuando desempaqué. Me quedé sin espacio habitable. Una vez organizado todo, ya puedo llegar a mi cama, eso sí, pero de cualquier modo deberé hacer tiradero de cosas. Especialmente de ropa, revistas y libros que han sufrido los embates de los elementos (humedad) insectos (grillos, polillas y cucarachas) e inclusive mamíferos (ratas, perros y gatos). Es decir, situación normal: todo está jodido.

Lo que más me urge en este momento es retomar el nivel de trabajo. Porque hay que pagar cuentas y no soy precisamente millonario. Tan desesperado estoy por obtener billetes que durante un tiempo incluso medité en la posibilidad de ir a Sayula para que el Ánima me hiciera rico, aunque luego recordé que el Ánima tiene por costumbre hacerte rico rico, que no es precisamente una opción que me agrade mucho. Ya de por sí Huentitán y el parque Revolución tienen mala fama, como para agregar además el lugar donde vivo, porque si digo mi “colonia” puede que lo malinterpreten. Y si digo que se presta a malinterpretaciones también me cabulean. Y ya mejor me callo, porque a mí cuando me alburean me toman la delantera muy fácilmente.

La cosa es que estoy pensando seriamente en la posibilidad de comprarme un nuevo carro. No he logrado decidirme aún, pero hay cuatro modelos en los que estoy sumamente interesado. El primero es de tacos, el segundo de hot dogs, el tercero de hamburguesas y el cuarto de paletas. Será cuestión de meditarlo con la almohada.

Saludos cordiales.

G.

Ah, y antes de que se me olvide, este blog vuelve a retomar su frecuencia de escritura diaria. A ver qué tal me va.

« En nuestro capítulo anterior: Aftermath. I really mean it, it’s the aftermath. A continuación, por Nevermore A little poem » Artículo sorpresa.

5 comentarios

paulinita
24 / 09 / 07 a las 6:29 pm

Muy bien, seas pues G.

Besos!


 
Ramon
24 / 09 / 07 a las 9:23 pm

Seis meses sin cortarte el pelo?

Yo con trabajos aguanto dos… welcome back to mexico amigo!
Estaremos con visitas diarias, felicidades por tu blog.


 
kalepsheel
24 / 09 / 07 a las 9:39 pm

jajaja.
Que buen post, se ve que lo que bien se aprende no se olvida, lo alburero y cabula. yo voto por el carro de tacos, pero si quieres hacer mas ejercicio elije el de paletas.


 
Djini Domina Venti
25 / 09 / 07 a las 2:09 am

Okey, si vivieras en el norte, en Chihuahua, para ser más exactos, lo ideal sería el de burguers…pero allá no sé…¿qué tantos perros callejeros hay?


 
G
25 / 09 / 07 a las 2:45 am

Los suficientes como para coleccionarlos. La mía la encontré debajo de una camioneta. Es muy bruta y tiene cierta tendencia a caerse de la azotea, pero es la única que siempre se alegra de verme cuando llego a casa.

Burbuburguesas, puede ser…


 
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