Me llaman. Mi señora madre, que con amabilidad y dulzura me dice “Levántante, güevón, vamos a desayunar al club…” Y allá va G.
Wake me up before you go go…
Soccer time!
“A ver, cabrones,” dije yo, irguiendo el pecho y mostrando aplomo militar, “chinguen a su madre todos. Me voy al estadio a ver jugar al Aclas.”
Frase que hubiera sido más contundente si hubiera estado alguien presente para escucharla.
Me van a matar. Es un complot.
Sólo así se explica que el Atlas haya jugado como jugó y que haya ganado.
Y que Barrera haya peleado como peleó y haya perdido.
Al rato pongo el artículo de ayer y el de hoy. Qué barbaridad.
