Let there be light
- Perpetrado por: G
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Y llego a mi oficina, y entro a mi oficina, y observo que hay un farol de pared en mi escritorio, y me digo a mí mismo, mí mismo, ¿por qué hay un farol de pared en tu escritorio?
La respuesta fue igual de fácil y sencilla: Hombre, pues porque lo puse ahí para que no se me olvidara ponerlo hoy.
Así que puse manos a la obra, y tomé mi completo juego de herramientas consistentes en unas pinzas de electricista, un desarmador de puntas intercambiables y un martillo, ensamblé el farol y coloqué un foco en su interior, e inmediatamente procedí a sellar el farol, para posteriormente colocarlo.
Como es natural, para colocar un farol en una pared uno debe disponer antes de unos pocos elementos disponibles, que son, a saber, una pared para colocar el farol, y el farol. El farol ya lo tenía, y la pared también, así que eso ya estaba resuelto. También tenía una lamparita madreada en la pared, que sería reemplazada por el nuevo farol, negro y elegante, que mostraría sin lugar a dudas que en la oficina había presupuesto para colocar un farol negro y elegante.
Acto seguido fui por la escalera para poder subir a colocar el farol. Ésto presentó un problema, dado que sólo tengo dos escaleras: una demasiado chica y otra demasiado grande. Opté por la demasiado grande porque la demasiado chica era demasiado chica. Me trepé a las alturas de la pared dondee estaba la lámpara madreada, y sin decir ni agua va, la quité. Ésto sirvió para demostrar que las paredes de adobe no son precisamente la mejor opción para colocar lámparas madreadas y mucho menos faroles, pero no me iban a ganar a mí. Descendí de la escalera con la lámpara madreada y busqué en mi caja de herramientas un par de taquetes y tornillos de buen calibre. Como no los hallara, y en su lugar me encontrase unos clavos de 15 centímetros que utilizo sólo en ocasiones especiales, como cuando tengo que poner faroles negros y elegantes en paredes de adobe, los tomé y salí a la calle a colocar el dichoso farol.
Volví a subir para arriba de la parte superior de la alta escalera y clavé la base del farol con los megaclavos. A continuación coloqué el farol. Y quité el farol, porque se me había olvidado conectarlo a la luz. Rápidamente solventé ese problema y conecté la luz. A continuación coloqué el farol. Y me bajé para admirar mi obra. Quité mi escalera, guardé mi escalera, y encendí la luz.
Ahora el farol iluminará la puerta de mi oficina en noches oscuras y tormentosas mientras que yo permanezco adentro seco y calientito.
Saludos cordiales.
G.
Publicado el 22/10/2007, a las 05:28:57 pm.
Categoría: casos y cosas
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