One dog, two dogs, wait, what?
Llego a mi oficina, calmado y tranquilo tras haber visto un concierto de rock de los buenos, pues lo que queda de The Doors sigue siendo mejor que muchos grupos de pendejetes de hoy en día, y al abrir la puerta de mi oficina y mirar para arriba para saludar a Merle Ivonne me encuentro que además de una cabeza blanca hay una cabeza negra.
“Ah, chingao…” fue mi primer pensamiento. Mi compadre B, que estaba junto a mí, dijo “Ah, cabrón…” En ese momento confirmé que no estaba yo soñando y que efectivamente había un perro negro adicional. “A ver, compadre,”dije yo, “háblele al cabrón de O a ver qué chingados hace un perro aquí…”
No es que me molesten los perros. Si me molestaran la enfadosa de Merle Ivonne hace mucho que ni siquiera estaría aquí. Lo que me molesta es que me agarren de su puerquito nada más porque soy una sociedad protectora de animales en una sola persona física. O informó que la perra negra, presunta labrador, le fue regalada por su novia (no la de usted, lector, sino la de O), y que su madre (la madre de O, no la de la novia) le había dado un ultimátum: o se va la perra o se va O. Y dado que O no tiene ni en dónde caerse muerto, pues la perra se fue.
Ésto ha planteado una serie de problemas interesantes, dado que mi oficina no es lugar apropiado para un perro cachorro de raza labrador mezclada con callejero, puesto que crecen un buen tamaño esos perros y mi oficina es más bien tirando a pequeña. Además el paso siguiente era darle de comer a la pobre perra. Un poco de leche que tenía a la mano en el refrigerador sirvió como desayuno y fue literalmente succionado por la perrita, mientras Merle Ivonne se quedaba como el chinito, nomás milando. A la hora de las croquetas lo mismo sucedió: la perrita las devoró mientras Merle Ivonne nomás veía cómo la cachorra tragaba que era un contento verla. “¿Y cómo la vamos a llamar, compadre?” me preguntó B. “Pues dado que la novia le decía Cat, llamémosla Catastrófica…” dije yo al ver que la perra ya se había comido un rollo de papel Regio en lugar de desenredarlo como deberían hacer los perros finos y educados. “Órale, me late,” confirmó B.
Merle Ivonne nada más me miraba como diciendo “¿Y yo qué hice para merecer esto?” y yo no pude hacer otra cosa que encogerme en hombros, puesto que no tengo la respuesta a eso. Lo único que puedo decir es que en el momento en que Catastrófica ya no pueda pasar por la abertura de la puerta, tendremos que buscarle casa. Cosa de un mes…
Yo por eso no tengo novia, para que no me regalen esta clase de problemas.
Saludos cordiales.
G.

Señor G, si supieras lo que hizo en la oficina la cat, ya me imagino como anduvo alla en tu oficina. La unica culpable es la novia de mi hermano O y el mismo O ya que me comentaba O que no le dijo a su novia que en mi casa y en mi oficina estaba prohibidos los K9, o sea los perros. Pero en fin, ojala que ya no vuelva a ver a la cat, y aqui tengo fotos de la gata, digo de cat (es que mi hermono dijo que si volvia a tener un perro le pondria de nombre gato, y si fuera un gato le iba a poner perro), porque mi hermano O me insistio que le tomara fotos. y te pudiera narrar todo lo que hizo la gata aqui en la oficina, y de mis horas de panico y de pensar en mi interior que la novia de mi hermano ya me cae mal por regalarle a mi hermano una perra. en fin te envio saludos y de plano, a ti te paso lo mismo que a mi cuando me entere que habia una cosa negra de cuatro patas de la clase k9 que venia en el carro de mi hermano.
C de Rancho happy, o de taiwan bizco tambien.
Jajaja el titulo me recordo las clases de ingles del Santos,” One hamburger two hamburgers, What happened?”
Cuando el Santos explica como hacer si pides dos hamburgesas y solo te dan una.