What’s that smell?
Llego a mi oficina esta mañana y lo que primero me sorprende es que no hay dos cabecitas mirándome desde la azotea. Bueno, es ganancia: siempre me daba miedo que la bruta de Merle Ivonne se fuera a caer a base de meneos de cola.
Entro a mi oficina y me recibe un olor literalmente repulsivo. Ay, cabrón, me dije a mí mismo, ya se cagó la cachorra… Y sí, la cachorra ya se había cagado. Y apestaba que daba hasta miedo. Como ayer la vacunaron, a la pobre le dió diarrea, aunque no sé si por efecto de la vacuna o simplemente porque le tocó la hora. Dejó la perrera hecha un asco, y es hora que hay que limpiar allá arriba y el olor es tal que no me atrevo a entrar en ella por miedo a desmayarme.
Lo cual sólo puede llevar a una sola conclusión: cuando llegue el cabrón de O y la inútil de su novia, van a tener que limpiar el cochinero de su mascota.
