It was a party or what?!

Escrito y publicado por Quoth el 25/12/2007, a las 04:10:30 pm, 1198617030 segundos Unix, hora Swatch 923. Comentar

Al grito de

¡Fiesta! ¡Vamos a la conga! ¡Babalú!

ayer hubo dos pachangas.

Una mejor que la otra.

La comida del medio día fue con la familia paterna. Se reunió la familia en pleno, aunque con una desorganización tal que le dio punto y raya a la de todos los años pasados. Por principio de cuentas en el área del bar sólo había una triste botella de tequila. Añejo, sí, pero sólo una. No había agua mineral, no había servilletas, no había sal, limón, ni hielos, no había otra cosa que la botella de tequila, dos o tres de bebidas de cola normal y de dieta y otras tantas de toronja. Un alma acomedida fue por hielos pero nada más. Luego llegó la hora de la comida propiamente dicha. Había ensalada, quiché de pollo y espaguetis, peor por ningún lado apareció el platillo principal.

“¿Y el cochito?” preguntó mi abuelo, a quien le encanta dicho platillo. “¿Y el cochito?” preguntó mi padre. “¿Y el cochito?” preguntó mi tía mayor. Y así sucesivamente hasta que alguien contestó “No vino.” La cara de desencanto de mi abuelo no tuvo precio. Por tanto, cuando le tocó dar su discurso de la comida el regaño fue parejo a todas las hijas que prometieron que le harían cochito y que no le hicieron cochito. Yo me limité a quedarme callado y a morderme un labio para que no se me saliera una risita.

A continuación, pasamos a la mesa. Me tocó un pedazo de lechuga muy deslucida cubierta de algo que más que ensalada parecía naturaleza muerta, junto con una costra de quiché, una cucharada de espaguetis que harían llorar a un italiano y un sucedáneo de aderezo mil islas. Me lo comí como pude, rogando el perdón del Monstruo de Espagueti Volador ante la afrenta que estaba sufriendo al deglutir, ingerir y consumir esas crudezas.

Pero eso no fue lo peor, no. Lo peor fue que el anfitrión de la fiesta, a quien llamaremos el Médico Asesino (porque ya he nombrado antes al Doctor Mata y no quiero confundirlos), se puso a cantar.

Yo no sé si ustedes habrán escuchado alguna vez a un coro de gatos maullando ante la luz de la luna mientras son perseguidos por una jauría de hombres lobo hambrientos a quienes persiguen unos veterinarios para hacerles una orquidectomía, pero seguramente ese sonido hipotético sería más placentero que escuchar al anfitrión, que ya perpetró su segundo disco y lo que es peor, se siente orgulloso de él. Cuando una vez me preguntó qué opinaba del primero me limité a decir “No tengo palabras…” Y hasta la fecha, no las tengo. Por más que reviso en mis diccionarios de sinónimos y en mi colección de enciclopedias no encuentro palabras para describir el horror que es escuchar cantar al Médico Asesino. Escucharlo berrear “sÁbè TU PiëL SÀladDAáàÀÁÄa CooÖOMMOoOoOo el MaaaAAAÁÁÁÁr” me bastó para comprobar que en este mundo no hay un dios misericordioso. Si no grité “Oh, Mondesvol, ¿Por qué nos has abandonado?” fue porque todavía quedaba media olla llena de espaguetis malhechos, razón más que suficiente como para que el Mondesvol se alejara de nosotros y usara al Médico Asesino para expiar nuestros pecados.

Cuando por fin se terminó la “fiesta” y tras tomar las fotografías de rigor (mortis), abandonamos ese antro de perdición para poner pies en polvorosa rumbo a una fiesta más sabrosa y menos berreante. Esta vez, la cena con la familia materna. Preparándonos para la ocasión, llevé una botella de vodka y B compró una docena de aguas quinadas. También se presentó ahí la premiere del Especial 2007 de Organización FBI. Ésto también tuvo sus bemoles, no crean que no. Por principio de cuentas hube de llevar una televisión de buen tamaño y un dvd con home theatre incorporado, previendo que no habría alguna disponible. Y no la había, así que me anoté un punto a mi favor. Lo instalé y procedí a prepararme un vodka para entrar en ambiente.

Tras ingerir un par de vodka tonics, contar un par de chistes y enterarme de los últimos y sabrosos chismes de gente que no conozco y no quiero conocer, inició la proyección. Apenar terminar el primer capítulo y llegó una llamada telefónica de uno de los hijos ausentes, que se extendió por 10 minutos porque había que pasar por todas y cada una de las hemanas congregadas ahí. A continuación, otro capítulo de proyección, y justo al terminar, otra llamada, esta vez de una de las hijas ausentes. Media hora después, otro capítulo y entonces decidieron hacer una pausa para la cena. Yo me tomé un vodka adicional, ingerí mi cena con celeridad y eficiencia y me retiré a la sala a disfrutar del privilegio de que no hubiera nadie en los sillones más cómodos mientras el resto de la

familia se amontonaba en la mesa del comedor para deglutir el pavo y la pierna navideños que se prepararon para la ocasión. Si han visto comer a una manada de jabalíes hambrientos, bueno, tiré que eso era cosa de niños comparado con lo que se veía (y escuchaba) desde mi sillón. Tal vez los vodkas hayan tenido algo que ver, pero para mí fue mejor que ver un documental en Animal Planet y con la ventaja de que estaba en español.

Una vez satisfechos los ímpetus y calmados los estómagos, intenté reanudar la proyección del afamado y mundialmente desconocido documental G de Guanatos, pero ya estaba escrito que no se podía: llamó otro de los hijos ausentes y media hora después por fin se intentó reanudar la proyección. Lástima que en ese momento dieron las doce y los saludos navideños interrumpieron mis intenciones. Y los chamacos abrieron sus regalos al pie del árbol, que por poco se cae por estar precariamente colocado sobre una mesa de tres patas. Otro vodka tonic después, por fin se inició la proyección final.

El éxito fue rotundo. A pesar de los múltiples problemas con la edición del sonido (no se pueden hacer milagros en 24 horas cuando se suponía que el trabajo debería haber tenido tres semanas de ventaja) todo marchó sobre ruedas y medio mundo se moría de risa mientras la otra mitad estallaba en carcajadas. Lo mejor es que el documental parecía ser serio: y lo que es mejor, para un documental de media hora se invirtió sólo media hora de filmación. Si eso no es efectividad, no sé lo que sea. Y el presupuesto que contamos para filmarlo fue tal vez el más alto de todo el que he contado hasta la fecha: un total de 21 pesos invertidos.

Llegó finalmente la hora de marcharnos. Decidí dejar mi tele y mi dvd ahí porque no tenía ganas de cargar todo a las dos de la mañana (voy a recogerlo en un rato) y descubrí con horror que mi cámara se quedó allá (así que también tengo que recogerla) pero, finalmente, el objetivo se cumplió. El especial pasó la prueba del añejo y sólo me queda esperar a que lleguen las solicitudes de guiones para cine, radio y televisión.

Siempre se puede soñar. Felices fiestas.

G.

Y ahora, con ustedes, el clan Buenrostro…

DSCN3888.JPG

Y el clan Ruiz, con un par de otros clanes entremezclados:

DSCN3857.JPG

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4 comentarios

Awake
25 / 12 / 07 a las 5:19 pm

Prefiero el vermouth con ginebra, pero por lo demás… nada nuevo bajo el sol.

XD

Mks.


 
Awake
26 / 12 / 07 a las 4:47 pm

P.D. Estás mejor con barba.


 
rita
26 / 12 / 07 a las 6:05 pm

PRIMASO FELIZ NAVIDAD Y GRACIAS POR LAS FOTOS TODOS CHULISIMOS JAJAJAJA Y YO FUI UNA DE LAS QUE INTERRUMPIO SORRY PERO SE ESCUCHABAN MUY ALEGRES Y ME TOCO PLATICAR CON TODAS Y NOMAS ME FALTO TU MAMI ME LA SALUDAS ANGIE ESTA CONMIGO ASTA FIN DE ANO Y QUE VIVA LA FAMILIA JAJAJAJA SALUDOS DE MI FAMILIA.


 
A.N.
26 / 12 / 07 a las 6:49 pm

saludddddd!!


 
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