Year one: aftermath
Este blog inició su vida como una manera de mantener enterada a mi familia de mis andanzas en tierras extrañas. He aquí el primer año de este blog.
La idea surgió el 31 de diciembre de 2006, cuando dije que, por mis purititos huevos, me iba a largar a alguna ciudad del Canadá a perfeccionar inglés. El 1 de enero de 2007 me decidí por Vancouver. Entre ambos eventos medió un cuarto de hora.
Luego caí en cuenta que debería vender mi coche para ello. “Sea,” sentencié. Para el 20 de enero ya tenía yo un gran total de 60000 pesos en cash y otros 60000 en crédito. Para el 30 de enero ya había sido yo aceptado por la escuela de inglés en el programa Business Internship y para el 3 de febrero ya estaba yo en la embajada canadiense, auxiliado por una de mis tías y su marido (¡Gracias, E&A!). Terminado el trámite, y confiando en que todo saldría bien, el 7 de febrero apareció triunfal V for Vancouver, el blog que mantendría informados a mi familia y amigos.
El trámite de la visa de estudiante y trabajo combinada, que me costó algo más de 150 dólares, mas 3000 pesos para el médico que me examinó para decirme que estaba yo bastante bien, tuvo respuesta positiva el 8 de marzo. Ese mismo día contraté mi vuelo GDL-LAX-YVR para el 17 de marzo, y YVR-LAX-GDL para el 8 de septiembre, junto con un seguro médico de estudiante por 6 meses, y mi elefagente de viajes me consiguió el mejor precio por Alaska Airlines (¡Gracias, I!).
Hasta que no me trepé al avión a mi mamá no le cayó el veinte que su hijo mayor, que para efectos de esta historia supondremos que soy yo, se largaba a la aventura. Curiosamente a muchos otros de mis parientes se les metió entre ceja y ceja que yo no iba a regresar a México. Lamenté profundamente echarles a perder sus sueños de librarse de mí.
Llegué a Vancouver el 17 de marzo. Iba armado con 5000 dólares y mis tarjetas de crédito con mucho crédito. Llegué a un hotel cercano al aeropuerto, sin conocer dónde estaba ni cómo llegaría mi destino. Sabía yo dónde estaría mi futura residencia, pero no cómo llegar. Iniciaba clases el siguiente lunes, pero no tenía ni idea de dónde sería eso. Iniciaba mi aventura canadiense.
Pronto me acostumbré a la birria de cuarto que me tocó (Vida hogareña), y me dí cuenta que necesitaba yo mejorar mi inglés sobremanera. Comencé a narrar mis aventuras en este blog, y sin saber cómo me tocó ver irse al invierno y llegar a la primavera. Me perdí por primera vez el 24 de marzo (Canadá 3, Escocia 1, México mojado…) y nunca más me volví a perder en Vancouver. Escribía yo por lo menos un artículo al día y no tenía televisión, aunque mi radio tenía sintonizador de canales aéreos y para que entrara el sol tenía que salirme de mi barraca (Living on a prayer). Mi inglés mejoraba mucho, a pasos agigantados. De pronto empecé a titular mis artículos en inglés, siendo el primero en ese idioma de manera intencional A trip aboard the seabus. Comencé amistades con extranjeros el 21 de marzo, y con nativos el 29 (The Carnival is Over). Y descubrí el lado oscuro de Vancouver el 30 (Colores y contrastes). El último día del mes hizo su aparición triunfal el sistema métrico chinguesimal (Vía recreactiva). El 21 de marzo llegó el primer comentario de parte de alguien a quien no conocía, y supe que mi blog estaba destinado a ser visitado por gente que buscaba información sobre Vancouver en español.
En abril me entero que el gobierno provincial compró el hotel donde vivía (All your base are belong to us) y ver los cerezos florecer (Look at the cherry blossoms); ya hacía yo ejercicios de traducción (categoría traduttore traditore) y publiqué un cuento que prometí publicar (A midsummer night’s dream); la noche del 13 publiqué yo una nota diciendo que estaban filmando algo en el callejón detrás de mi hotel (It is not normal); el 20 un compañero de la escuela ya se había enterado de la existencia de mi blog (They made up their minds) y el 25 fue la primera vez que comí en un bar (Here, have a drink) ya que antes me limitaba a beber en esos lugares.
Obtuve mi número de seguridad social apenas iniciar mayo (The roads are paved in gold); al día siguiente de ese evento visité Lynn Canyon (Outdoor Fresh Scent) y dí una clase de historia de México al explicar lo que era el 5 de Mayo a mis amigos nativos y extranjeros. Esa fue la primera vez que cerré un artículo con la firma “Saludos cordiales.” Luego me enfrenté por vez primera a un suceso paranormal: el agua blanca (The Mystery of the White Water); me encontré a mi clon malvado (Haven’t I seen you before?) y recorrí íntegro Stanley Park (How deep is Stanley Park?) para fotografiarlo y documentarlo.
En junio las cosas mejoraron bastante: inicié el miniblog de chistoretes y fraces célebres (categoría asides) y publiqué mi colección de personas dormidas (The Coma Collection). También llega mi día de prueba en un nuevo empleo (Potato chips…) que no me dieron; la primer foto panorámica que tomé (What valuable view is V viewing?) que fue una birria de foto; y llega el TD Canada Trust Vancouver International Jazz Festival (The Jazz Festival) el mismo día que me contratan para dar clases de español, algo que no comenté porque no era un empleo pagado y no esperaba que fuera a resultar tan gratificante como resultó.
Llega el día de la independencia canadiense, la clausura del festival de jazz y la inauguración del mundial sub-20 todo el mismo día (Bubba Bebop Brain: Sazzy Jazzy!), y llega el día de mayor suerte de lo que va del siglo, el 7/7/7, que sólo superará el 7/7/77 (The luckiest day ever!). También estuve rodeado de estrellas internacionales en el mundial sub-20 (It’s full of stars!). La huelga de servidores públicos está en su máxima expresión cuando llega B de paseo tras el Tour de Gastown (Nice race, indeed), V&B se van a Warashington Washington (Welcome to Washington, Mr. V) y B va de regreso a Guadalajara, justo después de la inauguración de HSBC Celebration of Life (Watch the fireworks). Al día siguiente mi edificio se quedó sin agua (A worse kind of water damage). El mes terminó con una discusión sobre cognados, falsos cognados, amigos y falsos amigos en la escuela donde daba clases de español (A disturbance in the Force).
El agua regresó a mi edificio el primer día de agosto (I feel clean, dude), unos días antes de estrenarme como guía de turistas (A new title for the résumé). También se definió por primera vez quién califica como Bitch In Charge y cuánto mide exactamente un chingo (B.I.C.). Asistí al Festival Vancouver (Exploring Extraordinary Music), me enteré que hay gente que vive en el estacionamiento de los centros comerciales (You are living *where*?) y me llovió con resultados funestos (At the low end of the totem pole). También le arruiné un experimento psicológico a un compañero profesor (Will you please come a second?).
El mes de septiembre vio el regreso triunfal de V a Guadalajara y su metamorfosis a G, previa gripe (Haw ad ou, gendlemen?). El último post oficial fue My Way, y hubo un secuestro que salió mal (Alerta). Conté el viaje de regreso en tres artículos usando la técnica del cliffhanger en los primeros dos (Aftermath. Really, the aftermath. I really mean it, it’s the aftermath.) y cerré V for Vancouver sólo para volver a abrir el blog en su estado actual como G de Galicia: Nueva Galicia (Inicio de temporada). También asistí a una fiesta de quince años muy sui generis (Whoa, nice party!) y comencé a saldar los 50000 pesos de crédito que me mantuvieron con vida en Vancouver.
Octubre fue más calmado, mas no por ello menos surrealista. Filmé un documental multipremiado (G de Guanatos) que narra cómo son los juegos de azar a la mexicana (Mexican-style casinos) y les mostré lo que es sufrir como corrector de estilo (Emphasized… kind of…). También me apareció un segundo perro, la Catastrófica (One dog, two dogs, wait, what?) que volaba (A flying dog? Oh, shi-).
En el penúltimo mes del año, lo mismo. Hice el ridículo en público (Dum da dum dum), inicié la reconstrucción de mi castillo (n1c3 c010r5), G&B se divirtieron en el aeropuerto (Fun in the airport), se fue la Catastrófica (In a while, crocodile) y G cumplió años (Happy birthday, G!).
Y llegó el último mes del año, en el cual puse un nacimiento (Jingle bells!), me burlé de alguien en su presencia sin que se enterara (It’s the macroeconomics, stupid!), mostré el mejor libro del mundo (Now that’s what I call a good book!), gasté una broma de humor friki (Now with 200% more web 2.0!), describí a las mujeres que amé (The women of my life part one and part two) y, en un ejemplo perfecto de recursividad, conté en un solo post todo el año (Year one: aftermath).
Así termina este primer año. Movidito, sin duda, y con muchos kilómetros recorridos. Nos vemos en 2008. Saludos cordiales.
G.
