Hangover

Escrito y publicado por Quoth el 01/01/2008, a las 12:30:20 pm, 1199208620 segundos Unix, hora Swatch 771. Comentar

Siento como si en la fiesta de anoche nos hubiéramos acabado una botella de vodka. Y sí, nos acabamos una botella de vodka…

Empezamos la fiesta relativamente tarde, pues nos reunimos a las 9 en casa de mis señores padres. Aunque yo llegué más temprano para auxiliar en las duras tareas de abrir paquetes de botanas para la cena, y colocar el equipo de audio y video en la posición óptima para que ningún alma afortunada tuviera la oportunidad de no verlo. Siempre he sido un méndigo.

El propósito era presentar una serie de diapositivas digitales, o sea, fotos, de los viajes que mis padres hicieron el año pasado, aunque por fortuna tenía yo disponibles 40 gigas de selectas fotos vancouveritas que sirvieron para mostrarles que cuando yo viajo también me quedo ahí por mucho tiempo y no una vil semana.

La bebida empezó a fluir como si de agua se tratara mientras que la comida estaba esperando cumplir su destino en a mesa del bufet. Luego puse las botellas espirituosas y los refrescos, me llevé el agua natural. Como me negué yo a que hubiera cosas calientes en la mesa, los accidentes se limitaron a mancharse las mangas de la camisa con la salsa chipotle de las salchichas de cocktail. A lo que no le vi ni el polvo fue a los rollitos de salami italiano con queso holandés y aceituna española con relleno de pimiento morrón mexicano, a lo que etiqueté como 100% orgánico para joder a los invitados naturistas mamones. Y claro que todo era orgánico: fue producido por un animal o una planta. Eso sí, me cuidé de decir que a la planta la abonaron y que al animal le aplicaron todas sus vacunas y un par de alimentos mejorados. De poco importa porque se las acabaron tan rápido que nada más pude comerme una: cuando las preparé.

Hubo, sin embargo, un problema logístico importante: se acabó el agua quina. Más bien, no alcanzaba para todos los invitados que querían gin and tonic o vodka tonic para prevenir la malaria, incluido yo en el segundo selecto grupo. Incluso cuando alguien me hizo notar que no hay malaria en la región desde hace mucho tiempo, yo lo atribuí a la eficacia de mi brebaje. ¿Cómo resolver ese enigma, una vez que los expendios de tan notable bebedizo hubiesen cerrado? Busqué en la alacena en busca de alguna sustancia que pudiese sustituir las funciones de solvente del vodka, y me encontré con un litro de jugo de naranja. “Ándale,” me dije, “podré preparar la bebida del ingeniero por excelencia y antonomasia: el desarmador, también conocido como destornillador o screwdriver.” Y luego busqué si había jugo de arándano o uva, que también sabe muy bueno así el vodka, y lo que me encontré fue una botella de jugo de arándano y uva, que prontamente llevé al área de bar. Un éxito total y absoluto: los bebedores de ginebra se quedaron con el agua quina mientras que los bebedores de vodka nos quedamos desarmando cosas.

Llegaron las doce, la ceremonia de ingestión contrarreloj de frutos de vitis vinifera se desarrolló en doce segundos, todos se abrazaron, algunos se abrazaron más que otros, yo aproveché para abrazarme a mí mismo, y me correspondí, y todos nos deseamos felices 365 días, 5 horas, 49 minutos y 12 segundos y contando.

Al cabo de cual retomamos nuestras posiciones anteriores y continuamos ingiriendo bebidas embriagantes y comiendo canapés, botanas y bocadillos hasta las 2 y tantos de la mañana. Los conductores resignados terminaron su trabajo a eso de las 3 de la mañana, hora en que recuerdo haber caído sobre mi cama.

Me levanté a eso de las once, con el fresco de la madrugada, preguntándome qué había hecho para merecer ese dolor de cabeza, esa boca reseca y esa sensación general de malestar. Sólo entonces noté que me dormí con una punta de la almohada en la boca, la ropa puesta, sobre las cobijas y que además me había caído encima de la cabeza el vaso de agua que siempre está sobre mi cabecera. Procedí entonces a recuperar la elegancia y ponerme a escribir esto, como advertencia a las futuras generaciones.

Estimados cuatro lectores, les deseo que este año sea mejor que el anterior y peor que el siguiente.

Saludos cordiales.

G.

« En nuestro capítulo anterior: ¡Feliz ano! A continuación, por Nevermore Cuban Pete and Sally Sweet: They’re on fire! » Artículo sorpresa.

2 comentarios

Manuel
06 / 01 / 08 a las 9:20 pm

oiga, y si le van aviando de los errores de dedo, les paga algo a los que los descubran?


 
G
06 / 01 / 08 a las 11:43 pm

No.


 
« En nuestro capítulo anterior: ¡Feliz ano! A continuación, por Nevermore Cuban Pete and Sally Sweet: They’re on fire! » Artículo sorpresa.


Creative Commons © 2007-2008 Nevermore Algunos derechos reservados. El tema de WordPress utilizado es Desk Mess por Laptop Geek.

1,037 artículos y 1526 comentarios en la base de datos.


Está usted usando un navegador feo, malo, lleno de agujeros, estúpido y que además pica. Descargue ahora Firefox, un navegador seguro y hecho con un cien por ciento de electrones reciclados. Y porque no hay como tener opciones, ahora puede bajar Google Chrome, lo mejor que le ha pasado a la Internet desde la llegada de la banda ancha.

 X