Speaking words of wisdom, let it be.
Pocas cosas me frustran más que no entender una canción. Me frustra todavía más cuando el grupo en cuestión es tapatío. Me frustra aún más cuando me entero que la canción está, presuntamente, en inglés.
Pero este breve interludio musical no está aquí para otra cosa que no sea rellenar. Esta vez me limito a informar que ha llegado la hora de la fruta. Gracias a que los precios frutales en este país se encuentran más bien en el nivel bajo comparados con los precios de países avanzados como Canadá y Japón, darse un atrancón de fruta es algo bastante sencillo. Por ejemplo, ayer B decidió comprarse todo lo que pudiera con 100 pesos, que son apenas magros 9 dólares y minúsculos 6 euros. El resultado fue una sandía de 10 kilos, dos melones de 2 kilos, un kilo de naranjas, cuatro kilos de jícamas, y un cuarto de kilo de limón para añadir sabor. Si a eso le añadimos un poco de chile en polvo ya tenemos servida la botana para el supertazón del domingo.Evidentemente que la fruta no está destinada para ese día deportivo, en el cual el objetivo es ver a un grupo de norteamericanos dándose de porrazos sin que importe el resultado final. Ese día, el superdomingo, vamos a realizar una nutritiva pero no por ello menos deliciosa carne asada. Aprovechando un reciente viaje de B al norte del país, el muchachón se compró una caja de buena carne del norte, que pasará por la parrilla primero y por el cuchillo después para terminar en nuestros estómagos, acompañada de cebollitas asadas, nopales, quesadillas, enchiladas potosinas, salsa mexicana, tortillas y lo que se nos ocurra. Todo cocinado al carbón, para demostrar nuestro total desprecio por el calentamiento global. Porque el calentamiento global es menos importante que una carne asada.Esto, a su vez, me recuerda esa feliz época en que era yo joven e indocumentado, allá en la secundaria técnica, cuando en el taller de soldadura era yo el operador de la fragua y tenía dos importantes tareas a realizar: la primera era prender el fuego y la segunda poner la parrilla sobre la fragua. Obvio es que ninguno de mis compañeros de generación aprendió a fabricar herraduras, pero de que aprendimos a hacer carne asada, caray, aprendimos muy bien. Algunas otras cosas que aprendí en el taller es que si huele a gas hay una fuga, y si hay fuego es mejor buscar el extintor que correr por tu vida. Tal vez lo que mejor aprendí en soldadura es que nunca, nunca, nunca, hay que tomar al mismo tiempo un somnífero y un laxante. Sé que eso no tiene nada que ver con soldadura, pero tampoco se me ha olvidado. También le perdí el miedo al fuego.
También aprendí cosas que no me han servido para gran cosa en esta vida, como la forma de realizar acetileno por dos métodos diferentes, que son con acetaldehído con hidratación controlada y por mezcla de carburo cálcico mas óxido de dihidrógeno, o sea, agua. Dado que el acetileno, cuyo nombre correcto es etino, es además de un hidrocarburo un alquino, en forma de gas, altamente inflamable, un poco más ligero que el aire (diría yo que ligeramente más ligero, pero se oye feo) y que además de no tener color es incoloro. Por si esto fuera poco, el acetileno tiene un olor que sólo puedo describir como “olor a ajo” o “como si hubieras comido policía pero sin quitarle la macana.” También debe ser vendido en recipientes que soporten altas presiones y debe ir disuelto en acetona para su transporte, además de que el recipiente debe tener una estructura en forma de panal en su interior para prevenir una explosión catastrófica. Produce una llama que, en condiciones apropiadas y en presencia de oxígeno suficiente, puede llegar a alcanzar los 3.000º C. Se utiliza en soldadura por sus capacidades tanto para soldar como para cortar, por medio de una oxidación rápida controlada. Sin embargo, el acetileno pierde con rapidez el privilegio de ser el componente clabe en la generación de muchos productos de síntesis debido a los múltiples problemas que se presentan para su generación.
Porque, sabrán ustedes que el acetileno, al tener como estructura química un átomo de hidrógeno unido a un átomo de carbono unido a otro átomo de carbono unido a otro de hidrógeno, o sea
C2H2 presenta como orígenes más comunes el carbonato cálcico y el carbón. El carbonato cálcico, componente de la calcita que a su vez es una roca cálcica, debe ser primero convertido en óxido de calcio y el carbón debe cer convertido en coque, para despues ser ambos dos en pareja combinados en carburo cálcico y monóxido de carbono, es decir, CaO + 3C -> CaC2 + CO. El carburo cálcico debe ser a su vez mezclado con agua para provocar la reacción química que produce acetileno e hidróxido de calcio. CaC2 + 2H2O -> Ca(OH)2 + C2H2. Ésta reacción fue descubierta por Friedrich Wohler en el lejano año de 1862, cuando don Wohler, harto de no obtener los resultados que quería al mezclar y hornear óxido de calcio y coque, tiraba sus experimentos fallidos en el arroyo que pasaba por detrás de su casa. En tiempos modernos lo hubieran arrestado por contaminador, peor entonces la vida era más inocente y Wohler se reivindicó de su papel como contaminador al obtener una forma fácil de obtener un gas combustible de gran fuerza.El problema ahora es que sintetizar el carburo cálcico requiere una temperatura especialmente elevada, aproximadamente de 2000º C, por lo cual la mejor manera de sintetizar ese compuesto es por medio de un arco eléctrico. Si hubiera una forma que requiriera menos energía para obtener carburo cálcico, el acetileno seguiría siendo el rey. Pero no la hay, por lo que es preferible tratar de obtenerlo desde el petróleo, siendo el acetileno uno de los subproductos ligeros.
Pero basta de hablar de acetileno. ¿De qué quería hablar yo hoy? Ya no me acuerdo. Por tanto, es preferible terminar este artículo y publicarlo, no vaya a ser que me acuerde de qué quería yo hablar y los haga dar un largo rodeo que además de todo les haga perder su tiempo peor que escribir sin comas y hablar sin tomar el aliento.
Saludos cordiales.
G.

Nota bene. Por una maldita coincidencia, el Tuki, Reynaldo Díaz Vélez, guitarrista genial de los Spiders, falleció el 31 de enero del 2008 debido a un derrame cerebral y nos dejó sin sus riffs sobre el escenario.
Yo lo conocí. Una gran persona y un artesano que reparaba bajos y guitarras con amor. ¡Cuantas Les Paul, cuantas Stratocaster no habrán pasado por sus manos! Parece que se ha ido, pero mientras un tapatío escuche “Back” el Tuki seguirá vivo.
A tu memoria, Tuki.