So, da ya think I’m sexy?
Yeah, baby! You’re on fire!
Los siguientes artistas en mi lista son los Smashing Pumpkins, seguidos de Creedence Clearwater Revisited.
A ver si logro juntar el dinero necesario, tanto espectáculo me está dejando pobre a escalas agigantadas (más que nada porque prefiero pagar mis tarjetas de crédito, que la tasa de interés que me cobran es mortal (¡tengo una tarjeta que me cobra el 50% de interes anual! Eso sí, tengo protecciones contra todo lo habido y por haber que pueda pasar al adquirir algo con esa tarjeta, incluyendo robo, extravío y secuestro, pero caray, 50% anual es mucho dinero…)
Como sea, aquí tienen a Rod Stewart. Hasta la chingada de lejos, como se podrá apreciar en las siguientes fotos, pero lo ví.
Perdonarán ustedes los gritos y el movimiento, pero mi carnal (que era el que estaba tomando el video mientras mi compadre y yo servíamos de escudo) no pudo contenerse. De vez en cuando aparecen la voz desafinada de quien esto perpetra y la voz de sapo a medio destripar de mi compadre.
Además me entrevistaron. No tengo idea de quién, ni por dónde pasará, ni para qué cuernos querrían entrevistarme, pero respondí las preguntas que me hicieron con total honestidad. El tipo parecía argentino. Mi compadre se quedó a distancia prudente observando el panorama:
–Vení, vení, mirá –dijo el reportero–. Mirá qué aparato tan extraño. ¿Vos podés decirme qué es esto?
El tipo estaba manoseando mis binoculares. Como trajera una sonrisa él y una sonrisa yo, decidí divertirme un poco.
–Son mis miralejos –respondí.
–¿Y para qué sirven?
–Para mirar lejos –risitas de la concurrencia.
–¿Para mirar lejos? ¿Dónde estábas vos?
–En la parte alta del auditorio. Un poco más lejos y ya no alcanzaba asiento. –más risitas.
–¿Y con éstos podías ver a Rod Stewart?
–Podía verle hasta las arrugas al caballero –risas ahogadas.
–Y a sus 63 años tiene muchas. Decime, ¿cómo viste a las chicas que trajo Rod para que le acompañaran?
–Uf, una maravilla, qué cosas… –risas ahogadas.
–¿Vos viste a la saxofonista? Me dicen que estaba muy bien…
–Hombre, yo quiero una de ésas en mi casa… –risas.
–Y decime, ¿estas cosas te las llevas a todos los espectáculos? ¿Incluso coando vas a ver a las Chivas?
–Qué pasó, sepa usted que yo soy gente decente… –risotadas.
–¿Entonces de qué equipo eres hincha?
–Yo soy del Atlas, aunque gane –risotadas.
–Muy bien, mirá por última vez este artilugio –le dijo al camarógrafo, que enfocó mis binoculares — y gracias por la entrevista.
–Que te vaya bien, te vas por la sombrita… –risotadas.
Ya no supe qué pasó. Lo único que sé es que los tres asistentes que fuimos, a saber mi compadre, mi carnal y yo, nos la pasamos de pocas, disfrutando como en los viejos tiempos. El zumbido de los oídos ya es otra cosa. Ése me lo he ganado a pulso.
Saludos cordiales.
Quoth.

ah que suave…
con todo y entrevista!
Vaya pintas… ¿y si la saxofonista hubiera subido a buscar un voluntario?
XD
Mks.
Yo, personalmente, me hubiese ofrecido como voluntario para todo lo que quisiera, exceptuando el meterme el saxofón por salva sea la parte.