He decidido que no puedo dejar que mis lectores y lectoras subran al leer lo increíblemente sexista y sexisto que puede ser éste bitácoro, y por tanto, en aras de no ser visto como un autor machisto, corregiré mis palabras y palabros para adaptarlas y adaptarlos a la nueva realidad y a el nuevo realidod de la lengua castellana y el lenguo castellano. Aunque me tarde más en escribir las palabras y los palabros, porque no es cuestión de que algún persono o alguna persona pudiera y pudiero sentirse ofendido y ofendida. Es preferible tardarse más y dejar perfectamente claro y perfectamente clara el sentido de lo que digo.
Si a éstas alturas del partido y alturos de la partida no les ha dado dolor de cabeza o cabezo, permitanme informalos e informarlas del por qué de esta singular decisión. Resulta ser que me he enterado que ya existe una herramienta para el control del lenguaje sexista, y seguramente también, del lenguaje sexisto. Ésta moda, de tratar de convertir todo en un lenguaje políticamente correcto, llega a niveles oficiales ridículos en la Constitución venezolana, donde el buenazo de Hugo Chávez plasmó que los y las venezolanos y venezolanas pueden llegar a ser presidentes y presidentas del país. De la misma manera puedo nacionalizarme en venezolano o venezolana, lo que implica que puedes cambiarte de sexo (o de sexa) cuando quieras. La moda de tomar el género común de clase y pretender que es sexista, ignorando la existencia del género neutro, común y epiceno en español moderno, es igual de ridículo (y ridícula) que pretender igualar género con sexo (ya me he metido en esa materia en el artículo A Disturbance in the Force) y no hace más que complicar de manera totalmente innecesaria y superflua las cosas, además de ser repetitiva, reiterativa y redundante.
El ejemplo que más me gusta es el de Asociación de Padres de Familia. ¿Por qué no ser menos sexista y convertirlo en Asociación de Padres y Madres de Familia. Pero también se puede dar el caso de que haya algún padre o madre que no sea de familia, así que eliminemos lo de Familia y quedémonos en Asociación de Padres y Madres de Alumnos. Pero no seamos sexistas, también hay alumnas: así que debe ser Asociación de Padres y Madres de Alumnos y Alumnas. Pero hay que recordar que se puede dar el caso de que haya un responsable de algún alumno (o alumna) que no sea padre o madre del alumno o la alumna, sino sólo un tutor o tutora. Seamos inclusivos y llamémosla Asociación de Padres y Madres y Tutores y Tutoras de Alumnos y Alumnas. Así en lugar de APF tendremos la APMTTAA.
No dudo que alguien me salte al cuello diciendo que el lenguaje español es profundamente sexista, puesto que un golfo es una gran porción de mar que se interna en la tierra entre dos cabos mientras que una golfa es una mujer holgazana. Se olvidan, por supuesto, que un golfo también es un holgazán, no me vengan con cuentos ni cuentas. El hecho de que el masculino plural absorba al femenino plural para convertirse en un neutro plural no es sexismo ni sexisma, ni machismo ni machisma: es simple economía lingüística.
Dicho en pocas palabras, no mamen. El bueno de Arturo Pérez-Reverte lo expresa mejor que yo en su columna Patente de Corso. Aunque ultimadamadremente yo creo que todo esto del lenguaje sexista no es más que una invención de una vieja loca con mucho tiempo libre. Por tanto, he decidido que esta bitácora va a seguir igual que antes. Y ya me voy a ver a la Filarmónica de Jalisco, que esta noche hay un concierto de película: Apollo 13, Ratatouille, Tristán e Isolda, el Señor de los Anillos, Piratas del Caribe, los Siete Magníficos, Psicosis, King King, Munich, y la Güera de las Garnachas Guerra de las Galaxias. Un concierto de película.
Saludas y saludos cordiales.
Quoth (que no Quotha)
