He decidido que no puedo dejar que mis lectores y lectoras subran al leer lo increíblemente sexista y sexisto que puede ser éste bitácoro, y por tanto, en aras de no ser visto como un autor machisto, corregiré mis palabras y palabros para adaptarlas y adaptarlos a la nueva realidad y a el nuevo realidod de la lengua castellana y el lenguo castellano. Aunque me tarde más en escribir las palabras y los palabros, porque no es cuestión de que algún persono o alguna persona pudiera y pudiero sentirse ofendido y ofendida. Es preferible tardarse más y dejar perfectamente claro y perfectamente clara el sentido de lo que digo.
No tengo nada mejor qué hacer mientras se instala Linux en mi otra máquina, así que hoy echaré por tierra un mito urbano. Les daré todos los datos necesarios para que ustedes saquen sus propias conclusiones, y si no pueden sacarlas, de cualquier manera les diré las mías para que tengan un ejemplo que les permita desarrollar las suyas propias.
Bien. Ya me sacudí la depresión haciendo que alguien más se deprima, pero antes que salir compeltamente de la etapa me era necesario traducir esta canción, que refleja muchas de las causas por las que, en primer lugar, entré en mi depresión. Por eso Sting y The Police son unos genios: lo expresaron mucho mejor de lo que yo hubiese podido hacerlo antes. Por eso y porque no encontré boletos para ese concierto cuando estuve en Vancouver. Y ultimadamadremente, porque se me pega mi real gana.
Aunque técnicamente los germanos incluyen a los austriacos, si el Canciller de Hierro los dejó de lado ¿quién soy yo para meterlos al mismo costal? Pues el autor de este blog, claro está…
Méndiga etapa maniacodepresiva que me acaba de agarrar. Por alguna extraña razón me ha dado por traducir canciones que son, definitivamente, tristes en su contenido aunque no lo parezca al escucharlas, especialmente la de Better Off Dead que traduje hace unos ayeres. Esta vez, una canción que definitivamente es triste. Su nombre, “Seasons in the Sun,” que en su versión original en lengua francesa se llama “Le moribond.”
Está usted usando un navegador feo, malo, lleno de agujeros, estúpido y que además pica. Descargue ahora Firefox, un navegador seguro y hecho con un cien por ciento de electrones reciclados. Y porque no hay como tener opciones, ahora puede bajar Google Chrome, lo mejor que le ha pasado a la Internet desde la llegada de la banda ancha.