Crash test dummy
Llega mi primo Aldebarán muy temprano por la mañana, con una cara de crudo y un par de sus amigos (amigos de Aldebarán, no de usted, lector, lectora, lectriz) en idéntico estado. Como suele suceder en esas situaciones, lo primero que hice fue preguntar “¿Y ‘ora?”
Aldebarán y compañía estaban en una pachanga allá en el rancho, cuando se le antojó largarse a otro lado a uno de los hermanos del amigo del primo del vecino del compañero de banca de alguien de los invitados a la fiesta, que le pidió las llaves de la camioneta a alguien que se suponía iba a ser el conductor designado pero que llevaba ya bastantes copas encima. La cosa es que el joven Bebercio Etílez, de escasos 18 años y con incipiente bigote, se fue en la camioneta, que era último modelo y además modelo de lujo, recién adquirida, a la que todavía no se le iba el olor a auto nuevo.
Aldebarán y compañía se quedaron en la fiesta, según cuenta Aldebarán. A eso de las cuatro de la mañana, cuando la fiesta todavía seguía, llega personal de la Cruz Roja y del Seguro Social a buscar a los padres y al hermano de Bebercio. Resulta ser que Bebercio tomó la camioneta, cedió a los influjos de Morfeo y el Arenero al volante, y procedió a derribar una estructura de alumbrado público, y a continuación, por inercia, golpear un vehículo de transporte pesado que se dirigía a su destino por el otro lado de la cinta asfáltica, y acto seguido salir de la citada cinta con objeto de ejecutar un giro de 1080 grados sobre el eje longitudinal de la camioneta y aterrizar en una acumulación de tierra unas cuantas decenas de metros después. En resumen, el pinche borracho se estamó contra un poste primero, un camión después, se salió del camino y terminó dando 3 vueltas sobre el toldo, para estamparse contra un montón de tierra.
El resultado final fue definitivamente sangriento, sí. Además de las obvias pérdidas de la camioneta, que costó la friolera de 480000 pesos, algo así como 45000 dólares o unos 30000 euros al tipo de cambio actual, Bebercio perdió:
- Todos los dientes frontales,
- La oreja izquierda,
- Tres dedos de la mano izquierda,
- Diez centímetros de cuero cabelludo del lado derecho,
- El riñón izquierdo, y
- El bazo.
Pero encontraron el vaso en el que estaba bebiendo, junto con una botella de vodka que se fue a comprar a la vinatería el cabrón, botella que fue la causante de la pérdida del cuero cabelludo. Espero que también se le quiten las ganas de conducir bajo los efectos del alcohol. El joven Bebercio parece que se recupera satisfactoriamente del madrazazazo recibido en el Hospital General de Occidente, y don Suplicio y doña Gorgolota ya se encuentran a su lado, esperando que se despierte para cantarle cuatro frescas. No me gusta decir que merecido se lo tiene, pero sí, merecido se lo tiene. Mira que arruinar así una camioneta último modelo… La moraleja de la hstoria es:
Cuando manejes, no bebas. Se te puede tirar la bebida.
Saludos cordiales.
Quoth.
Post data: si no comprende usted, lector, lectora, lectriz, el último tercio de este artículo, le informo que llamó su sentido del humor, y dijo que lo está esperando todavía en el lugar donde lo dejó la vez pasada, que si ya puede usted pasar por él, que se siente muy solito y abandonado.

jajaja si neta pobre camioneta, shale un verso sin esfuerzo de lo mas corriente.
En lo particular tambien disfruto del humor negro mas cuando es tan negro que ya parece morado.