Lunch time!

Me preparo mentalmente para hacer una comidad digna de un rey de bajo presupuesto, porque el puerco me pedía algo sustancioso y agradable para variar.

Decidí ir a la carnicería de mi mayor confianza (que además es la que me queda más cerca) a comprar algo de carne para comer. Casualmente junto a esa carnicería vive una señora, ya muy viejita ella, que prepara pacholas al más puro estilo antiguo, con metate, y vende para redondear sus ingresos salsa molcajeteada de la de antes, hecha en molcajete. Los señores de la carnicería vieron un filón de negocio y le compran todas sus pacholas a doña Lupita (que así se llama la venerable anciana) a buen precio y además dejan que venda todo en la carnicería. También le copiaron la receta, de manera que los fines de semana que doña Lupita descansa ellos venden pacholas industrializadas que saben igual a las de doña Lupita excepto por ese toque de sabor a piedra volcánica que le da su metate. Así pues, llegué yo directo con doña Lupita y le compré un kilo de pacholas y un vaso de salsa molcajeteada, y me retiré con mis compras, consistentes en un vaso de salsa molcajeteada y un kilo de pacholas. Separo dos pacholas, las pongo en la mesa, meto el resto al congelador, y uy a gusto preparo todo en mi cocina para degustar tan delicioso platillo, consistente en un par de pacholas a la plancha con ensalada verde, puré de papas, salsa molcajeteada y una pieza de pan de trigo entero para acompañar, junto con un buen jugo de fruta metálica  (una lata de pepsi, en realidad). Y ahí estoy, preparando la ensalada, el puré, y preparando la sartén para poner a freír las pacholas con un chorrito de aceite de oliva con ajo… pero las pacholas que había separado ya no estaban en la mesa. “Las habré metido al horno…” dije yo, que es algo que hago muy comúnmente para impedir que Merle Ivonne se coma mi comida. Pero no, en el horno no estaban. “¿Se las habré puesto a mi ensalada?” me pregunto, y busco, pero no, ni rastro de la carne. “Pues sólo que me haya puesto a preparar salsa de carne por error…” mas no, los ingredientes de la salsa de carne siguen empacados al alto vacío, y la carne no estaba.

Caigo entonces en cuenta que Merle Ivonne no está jodiendo gente como de costumbre cuando estoy en la cocina, y me doy cuenta de mi error. Dicho y hecho, debajo de la escalera está la Merle Ivonne hecha bolita, haciendo la digestión y con aliento a pacholas. Arriba, la Albina Galatea babea, esperando que me compadezca de ella y la deje bajar a comerse la media pachola que todavía está ahí, envuelta en el plástico que Merle Ivonne no pudo abrir. Suspiro, tomo la media pachola babeada y se la lanzo a Galatea, que la atrapa al vuelo y que en dos bocados se la tragó sin saborearla siquiera. Yo, por mi parte, me lavo las manos otra vez y procedo a sacar otras dos pacholas del congelador. Digo, no iba yo a quedarme con las ganas de comer pacholas…

Saludos cordiales.

Quoth.

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Article by Quoth

Once upon a midnight dreary, while I surfed, weak and weary, Over many a strange and spurious website of 'hot chicks galore', While I clicked my fav'rite bookmark, suddenly there came a warning, And my heart was filled with mourning, mourning for my dear amour. "'Tis not possible," I muttered, "give me back my free hardcore!" - Quoth the server, "404". Read 477 articles by Quoth
2 Comments Post a Comment
  1. Grimalkin says:

    Aaah, ya sé qué es una pachola.

  2. Quoth says:

    Creo que en beneficio de la comunidad internacional debiera describir las pacholas, los metates y los molcajetes. En fin, hay una receta para las pacholas en México Desconocido.

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