Aquí estoy, prácticamente recién levantado y estrenando corte de cabello.
Waking up, early in the morning…
A Nice Picture for the Guys
Ya que estoy desvelándome viendo la repetición y el análisis de la corrida, les tengo a los caballeros una fotografía que les va a gustar mucho. A las damas, no hay nada que ver, sigan de frente.
Holy cow! I mean, holy bull!
Amazing! ¡Asombroso! ¡Qué buen encierro! ¡Aúpa Pamplona! ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!
Fresh snacks
A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición. ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!
Aquí estoy, preparándome mentalmente para grabar el siguiente encierro de San Fermín porque, joder, está muy emocionante. Yo tenía un amigo que no puede entender por qué me gusta ver los encierros, aduciendo que es un espectáculo cruel y maligno. Yo le dije una vez que en realidad yo era fan de los toros y los apoyaba para que ganaran. Desde entonces mi amigo ya no me habla.
Esto me recuerda una anécdota. Resulta que allá junto a la plaza de toros Nuevo Progreso había un restaurante, y cada domingo de la temporada ofrecía criadillas a sus clientes, criadillas procedentes de los astados que se corrían ese domingo. El restaurante tomaba las órdenes de antemano, debido al limitado número de testículos de bos tauris muy macho disponibles. Una tarde uno de los clientes se quejaba amargamente de que sus criadillas sencillamente eran ínfimas y mandó llamar al dueño del restaurante. El dueño consulta en la cocina y regresa con noticias para su cliente. “Usted perdone,” dice, “pero parece que uno de los toreros fue cornado…”
Nos vemos, que ya va a empezar el encierro.
Saludos cordiales.
Quoth.
