“Oiga, compadrito,” me dice un vecino mío a quien suelo referirme como “compadre” cuando no recuerdo su nombre, “¿y usted por qué siendo tan inteligente sigue tan jodido?”
Zaz. En toda la boca.
“Oiga, compadrito,” me dice un vecino mío a quien suelo referirme como “compadre” cuando no recuerdo su nombre, “¿y usted por qué siendo tan inteligente sigue tan jodido?”
Zaz. En toda la boca.
No pretendo ser el mejor amante de toda mujer. Pretendo ser el último de una sola.
Hoy es el último encierro de San Fermín y aquí estoy, frente a mi televisor, viendo la señal internacional de Televisión Española, donde disfruto de la transmisión pero sin molestos cortes comerciales (en su lugar veo repeticiones de otros encierros, supongo que de antes porque parecen ser anteriores y algunos son incluso viejos.
Los encierros han sido limpios. No estoy muy seguro, pero me parece que el único mierto en este año fue un irlandés que se cayó de una barda, muralla, tapia, almena o cosa similar que en cualquier caso estaba muy alta, rompiéndose el cuello en el proceso, y sin mediación de los toros.
Así pues, ya está mi snack preparado, mi bebida preparada, y mi dvd grabando, y en cualquier momento el encierro tendrá comienzo y fin. ¡Gora San Fermín!
Saludos cordiales.
Quoth.