Se acerca el día y la hora. Día y hora para qué, no tengo ni la menor idea. Pero de que se acerca, se acerca.
Estuve trabajando todo el día en un regalo de cumpleaños. Fue el trabajo más complejo que he realizado, dividido en siete discos, y no comentaré más detalles.
Estuve hoy meditando seriamente sobre qué hacer hoy. Y dije yo, pues veamos una película. La elegida, The Dark Knight, featuring the Joker. Batman queda en segundo lugar comparado con el Guasón, dicen los que saben, y como yo sólo sé que no he cenado, ya veremos si tienen la respuesta correcta o es un fracaso comercial. Eso sí, públicamente aquí digo que si Heath Ledger hace un Guasón fuera de serie, dejaré de hacer chistes sobre vaqueritos y respetaré su memoria. Será difícil hacer chistes sobre Brokenback Mountain que no impliquen la traducción literal del título y no involucren a Ledger, pero la lucha se le hará.
Hoy tuve uno de esos momentos en los que se llega ala iluminación: ¿debo cambiar el foco del baño que se fundió o permanezco a oscuras?
Me invitaron otra vez a una fiesta de quince años. Volví a responder que sólo puedo permanecer seis meses.
Intentaron venderme una tarjeta de crédito Platinum Card de American Express por mi excelente historial crediticio. Todo iba muy bien hasta que le dije a la señorita que ganaba cuatro mil pesos al mes. Me preguntó entonces por qué no se lo dije antes, y yo le respondí que porque me hubiera colgado y me hubiera quedado sin su excelente conversación, para proceder a invitarla a comer unas nieves raspadas del Parque Morelos cuando terminara de trabajar. Acto seguido, me colgó, tal y como lo predije.
Pensé seriamente en asaltar un banco para pagar mis deudas, pero temo que cuando vaya a pagar mi saldo me otorguen otra tarjeta de crédito.
A la hora de la comida tuve dos opciones: ¿Como o me quedo con hambre? Decidí comer.
Luego me pregunté si debía comer comida para perro o comida para humano. No había comida para humano.
Me pregunté entonces si las croquetas para perro grande eran más buenas que las pequeñas. Decidí, entonces, ir a comprar una torta de jamón a la cremería de la otra cuadra para meditar en el problema.
revisé todos los comentarios recibidos sobre el enigma de los pájaros en el alambre. Sólo había dos, y uno de ellos apenas llegó a la cuarta parte de la respuesta.
Me debatí sobre qué escribir hoy. Nada se me vino a la mente, así que me puse a escribir pildoritas.
Saludos cordiales.
Quoth.
Etiquetado como:

2 comentarios hasta el momento ↓
¿De arriba o de abajo?