Bien, lo prometido es deuda. ¿Cuál es la respuesta al enigma de los pájaros?
Dije en dicho artículo que la moraleja de ese artículo es que no todas las preguntas tienen una única respuesta. Y analizaremos el por qué con base en la información que tenemos.
En una granja apartada hay un cable muy largo que lleva electricidad desde la casa principal hasta el granero. Encima de ese cable suelen posarse tres cuervos, que esperan con ansias la hora en que la hija del granjero abre el granero para meterse a comer. Una mañana el granjero salió con su escopeta cargada, vio a los cuervos parados en el alambre, y disparó.
¿Cuántos cuervos quedan?
La respuesta aquí depende de la información disponible y además de la falta de información disponible. Esto es tan importante que mucha gente lo obvia y olvida, cuando es una parte importante de la resolución de problemas.
Analicemos y despedacemos la información que está disponible y veamos si podemos llegar a una conclusión. Lo primero es saber qué variables tenemos en nuestro problema. Rápidamente podemos ubicar tres: tres cuervos, un granjero y una escopeta. La gente olvida la escopeta al tratar de resolver el problema y piensan que es una constante, pero no lo es. La gente también ubica al granjero: él también es una variable. Así pues, el número de variables en nuestro problema es de cinco. De éstas podemos colocar una serie de posibilidades, que no probabilidades, no hay que confundir algo posible con algo probable. Vamos a enumerarlas sin un orden específico:
- ¿El granjero sabe tirar? Sí / no.
- ¿El granjero apuntó a los cuervos? Sí / no.
- ¿El granjero disparó hacia los cuervos? Sí / no.
- ¿La escopeta funcionó? Sí / no.
- ¿La escopeta desvió el tiro? Sí / no.
- ¿El cuervo uno se quedó en el alambre? Sí / no.
- ¿El cuervo uno recibió un perdigón? Sí / no.
- ¿El cuervo dos se quedó en el alambre? Sí / no.
- ¿El cuervo dos recibió un perdigón? Sí / no.
- ¿El cuervo tres se quedó en el alambre? Sí / no.
- ¿El cuervo tres recibió un perdigón? Sí / no.
No son demasiados parámetros, pero sí los suficientes como para que la respuesta sea enorme. El problema del enigma es que hay muy poca información en su planteamiento. Así que sólo podemos especular, lo cual no es algo que le agrade a muchas personas, que quieren –exigen– una única respuesta. La respuesta correcta a este enigma es más larga que el enigma original:
El número de cuervos depende de las circunstancias en que se resuelve el problema planteado.
Si los cuervos volaron al ver al granjero, no queda ninguno. Si vuela un cuervo, quedan dos. Si vuelan dos cuervos, queda uno. Si ninguno vuela, quedan tres.
Si quedan cuervos, y el granjero dispara, pero la escopeta yerra el tiro y los tres cuervos vuelan asustados, no queda ninguno. Si vuela un cuervo, quedan dos. Si vuelan dos cuervos, queda uno. Si ninguno vuela, quedan tres.
Si quedan cuervos, y el granjero dispara pero la escopeta no funciona, el ruido de la escopeta o del granjero pudo asustar a los cuervos. Si vuela un cuervo, quedan dos. Si vuelan dos cuervos, queda uno. Si ninguno vuela, quedan tres. Si vuelan los tres, no queda ninguno.
Si quedan cuervos, y el granjero dispara pero no sabe usar la escopeta, el ruido de la escopeta pudo asustar a los cuervos. Si vuelan los tres, no queda ninguno. Si vuela un cuervo, quedan dos. Si vuelan dos cuervos, queda uno. Si ninguno vuela, quedan tres.
Si quedan cuervos, y el granjero dispara, el ruido de la escopeta pudo asustar a los cuervos y los perdigones pueden haber matado a uno o varios cuervos. Si no mata ningún cuervo y vuelan los tres, no queda ninguno. Si vuela un cuervo, quedan dos. Si vuelan dos cuervos, queda uno. Si ninguno vuela, quedan tres.
Si quedan cuervos, y el granjero dispara, el ruido de la escopeta pudo asustar a los cuervos y los perdigones pueden haber matado a uno o varios cuervos. Si mata a un cuervo y vuelan dos, queda un cuervo muerto. Si mata a dos cuervos y vuela uno, quedan dos cuervos muertos. Si mata a los tres cuervos, quedan tres cuervos muertos.
Si quedan cuervos, y el granjero dispara, el ruido de la escopeta pudo asustar a los cuervos y los perdigones pueden haber matado a uno o varios cuervos. Si mata a un cuervo, vuela uno y uno se queda en el alambre, queda un cuervo muerto y un cuervo en el alambre. Si mata a un cuervo, los otros dos se quedan en el alambre, queda un cuervo muerto y dos cuervos en el alambre.
Si quedan cuervos, y el granjero dispara, el ruido de la escopeta pudo asustar a los cuervos y los perdigones pueden haber matado a uno o varios cuervos. Si mata a dos cuervos y vuela uno, quedan dos cuervos muertos. Si mata a dos cuervos y el otro se queda en el alambre, quedan dos cuervos muertos y un cuervo en el alambre.
Ésta es, pues, la respuesta al enigma de los cuervos. Una serie de posibilidades en la que no podemos descartar ninguna, pues no conocemos las circunstancias exactas en las cuales se resuelve la situación planteada. Todas las respuestas son esencialmente exactas y, sin embargo, sólo serán correctas en conjunto, jamás por separado. Ésto le da muchos problemas a aquellas personas que no quieren pensar en todas las posibilidades y prefieren aferrarse a una sola que puede ser incorrecta pero no lo parece. En esencia estamos lanzando el método científico al infinito y más allá al no querer ver que todas las respuestas posibles son eso: posibles. Y que las respuestas probables no son exactamente el mismo número que las posibles. Dudo que los cuervos que queden en el alambre cuando alguien les dispara, pero es posible. El aferrarse a una sola respuesta lleva a fallos en la lógica. Si alguien me dice que vio una esfera brillante en el cielo iluminando su auto mientras subía por una montaña, y que además la esfera se movía, puedo pensar en muchas posibilidades. Aquellos aficionados a la “hipótesis extraterrestre” dirán que vio un ovni. Yo puedo pensar en el ovni, la luna, el sol, un helicóptero que buscaba algo con una luz potente, un espejo, y algunas otras cosas. No puedo descartar nada porque no tengo datos que me permitan descartar ninguna opción. Por ejemplo, ni siquiera sé si el suceso fue de día o de noche.
¿Qué hacer entonces? Dos opciones: o solicitamos (o buscamos) más información que nos permita dilucidar lo que pasó, o nos quedamos con la duda y no resolvemos nada. La tercer posibilidad es “quedarnos con la respuesta que queramos” que no resuelve nada.
Recuerden, mis estimados pitufitos, no todas las preguntas tienen una sola respuesta.
Saludos cordiales.
Quoth.
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3 comentarios hasta el momento ↓
Acomode 24 puntos de modo que formen 28 filas de cuatro puntos cada fila.
(Yo me lo aprendí con árboles en un jardín, por si lo prefiere).