Windy town
“Cabrón,” me dice por teléfono Betelgeuse, con esa amabilidad y ternura que lo caracterizan, “tus putas láminas están en la calle.”
Hoy cayó un tormentón tapatío, de esos que sólo he visto caer aquí. Un chaparrón fuerte y concentrado acompañado por un viento casi huracanado de tal nivel que A) rompió un cristal, que dejó entrar ingentes cantidades de agua a la recepción de mi changarro; ii) rompió las junturas en las láminas de policarbonato, que dejaron pasar ingentes cantidades de agua al pasillo de mi changarro, y 3) rompió la cuerda de seguridad que mantenía atadas las láminas de acrílico no utilizadas en el techo de mi changarro, permitiendo que varias de ellas, cuatro para ser precisos, volaran una apreciable distancia entre su lugar de descanso y su lugar de vacaciones.
Evidentemente que la afectación fue menor y el mayor trabajo consistió en limpiar el agua filtrada y los pedazos de vidrio rotos. Aunque eso sí, se coló media cubeta de agua, y dado que la cubeta es de 15 litros, eso implica que se colaron unos siete u ocho litros de agua.
Nada mal para una lluvia aislada de verano que apenas duró media hora, ¿verdad?
Saludos cordiales.
Quoth.

Una campana de cristal sobre la casa solucionaría el problema, XDD
Mks.
Lo dudo. Una granizada y me va a salir muy cara la campana.