The message.

Escrito y publicado por Quoth el 04/08/2008, a las 05:50:42 pm, 1217886642 segundos Unix, hora Swatch 951. Comentar

Pensaba escribir un artículo de criptografía, con base en el artículo que escribí ayer, pero preferí mejor escribir una especie de cuentecillo. Espero lo disfruten.

Tres personas hablaban en la radio de onda corta sobre un cuarto, que no se encontraba ahí, a quien parecía que estaban poniendo cual palo de gallinero. El radioescucha, sentado en la comodidad de su terraza, en la noche clara, tibia y despejada, dió un sorbito a su bebida y decidió cambiar de estación. Movió un dedo para cambiar de estación y movió la aguja a una señal al azar, esperando ncontrar algo más interesante. Mientras pasaba estaciones, escuchó un par de compases de algo que parecían tonos musicales hechos por medios electrónicos de muy bajo presupuesto.

‘Traté de sintonizar esa estación una vez mas. Se suponía que estaba vacía, pero de pronto comencé a escuchar los tonos. Do, do, re, do, fa, mi, do, do, re, do, si, fa, do, do, si, sol, la, fa, do, re, la, si, fa, sol, fa.  Eso es el Feliz cumpleaños, me dije, y seguí escuchando, hipnotizado por lo que estaba escuchando. La canción se repitió un par de veces más, y de pronto, una voz claramente fememina comenzó a hablar.

Atención. Atención. Treinta y seis grupos. Treinta y seis grupos. Inicio, inicio. Cinco cero seis uno siete, dos seis uno dos cero, cuatro alfa seis uno seis, delta seis cinco siete tres, dos cero cuatro dos seis, foxtrot seis eco seis cuatro, tres alfa dos cero seis, tres siete cinco seis uno, seis eco seis cuatro seis, foxtrot dos cero siete seis, seis cinco seis eco seis, siete seis uno siete tres, dos cero seis uno dos, cero cuatro delta cuatro nueve, tres seis dos cero seis, eco seis foxtrot dos cero, siete tres seis cinco dos, cero siete cuatro seis cinco, dos cero seis foxtrot seis, charlie siete seis seis nueve, seis cuatro seis cinco dos, cero seis tres seis foxtrot, seis delta siete cero siete, dos seis uno siete dos, dos cero siete cinco seis, eco seis uno dos cero, seis dos seis foxtrot seis, charlie siete tres seis uno, dos cero seis cuatro seis, cinco dos cero seis uno, siete dos seis cinco seis, eco seis uno dos cero, siete cero seis uno siete, dos seis uno dos cero, seis siete seis uno siete, cuatro seis foxtrot dos eco, repito, repito…

Y reaccioné. Aún embobado por la extraña sucesión de números, saqué mi pluma de mi bolsillo y comencé a escribir los números en el único lugar que tenía disponible: mi brazo.

50617 26120 4a616 d6573 20426 f6e64 3a206 37561 6e646 f2076 656e6 76173 20612 04d49 36206 e6f20 73652 07465 206f6 c7669 64652 0636f 6d707 26172 20756 e6120 626f6 c7361 20646 52061 72656 e6120 70617 26120 67617 46f2e

Con un “Final, final, final,” la transmisión de voz fue reemplazada por el “Feliz Cumpleaños” una vez más y, a continuación, la estación dejó de transmitir. No había voz, ni tonos, ni portadora, ni nada.

¿Qué extraño mensaje sería éste? ¿Qué cosa había hecho necesario que alguien transmitiera esa extraña sucesión de dígitos? ¿Quién sería el receptor? ¿Quién sería el emisor? Y tal vez lo más importante, ¿Qué decía el mensaje?

Me quedé meditando en la forma de solucionar ese enigma, y una vez resuelto, en la solución. Bien pronto deduje que el mensaje no debía de ser especialmente sensible. Pero la duda continuaba, ¿por qué sería necesario utilizar ese medio para transmitir el mensaje? Al contrario de otros medios, el utilizar una estación de radio en onda corta es la única que garantiza no dejar rastros. Utilizar un teléfono, móvil o fijo, permite que las llamadas sean rastreadas. Utilizar internet implica que se pueden capturar las comunicaciones, dejar el mensaje en la computadora, o simplemente, que alguien puede interceptar la información. Un anuncio en un periódico también se puede rastrear; los métodos de espías anteriores suelen implicar tener un espía siempre en contacto, y eso establece un riesgo. No. Es mejor el sistema de radio, el cual es simple. Basta que el espía sintonice a una hora determinada y obtenga su mensaje. Un radio de onda corta es inocuo, se puede comprar en cualquier lugar, es perfectamente legal, y miles de civiles lo usan para actividades no sospechosas. La única cosa necesaria por parte de la entidad emisora es un radiotransmisor, bastante potente, sí, pero ni siquiera muy sofisticado. No debe estar encendido siempre, sólo cuando se transmite el mensaje. Y no importa si alguien más lo oye, porque, al menos en teoría, la codificación matemática hará imposible que alguien pueda romper el mensaje. La mayor parte de las transmisiones emplearían una codificación numérica en una libreta de mensajes únicos. El espía emplea la página en la cual está el primer número de datos, o la correspondiente al día y la hora, y luego, se descarta. Sin saber cómo resolver el enigma, el galimatías continúa siendo un galimatías, y el mensaje jamás se conocerá.

Sólo si el mensaje se transmitiera sin codificación, o con una codificación ligera, sería posible romperlo; pero en ese caso el mensaje no debería ser precisamente muy sensible. Y efectivamente, ése fue el caso, como seguramente mis lectores, mis lectoras y mis lectrices ya lograron apreciar.

Y si no lo lograron, infórmenme, y lo resolveremos el entuerto.

Saludos cordiales.

Quoth.

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2 comentarios

TheJab
06 / 08 / 08 a las 1:51 pm

Apenas leí éste. Veré qué puedo hacer…


 
Quoth
06 / 08 / 08 a las 3:45 pm

Como Stevie Wonder dijo, ya veremos…


 
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