Poetry

Escrito y publicado por Quoth el 19/08/2008, a las 01:49:23 pm, 1219168163 segundos Unix, hora Swatch 784. Comentar

Me ha llegado una carta. Esto por sí mismo es un hecho extraordinario porque no proviene de ninguna agencia de cobranzas ni de banco alguno.

Tampoco es de alguna persona con la que mantenga yo una copiosa correspondencia (creo que mi record es de dos cartas al año,  una proveniente desde Venezuela y otra desde Canadá, ambas de amigas mías muy queridas que a pesar de eso decidieron que yo no servía como material de boda, lo cual les agradezco profundamente. Básteme decir que sus maridos son mis mejores amigos y ni siquiera los conozco.

Llegó una carta, decía yo. No reconozco la letra, lo cual dice poco porque tampoco reconocería la mía ni aunque mi vida dependiera de ello. No reconozco la dirección del remitente, aunque el nombre se me hace vagamente conocido. Y en pocas palabras, adentro, el remitente, que es una ella, me explica que se ha cambiado de casa, que quiere mantener correspondencia como siempre, que me desea un feliz cumpleaos y que no estaba muy segura si cumplía yo años en septiembre o en noviembre, que si sigo escribiendo en mi blog, y que si le puedo volver a enviar la dirección de mi blog, ahora que ya sabe hablar mejor español.

Y me envía un poema y una foto. La foto tiene detrás el poema.

No es un poema que ella haya escrito, simplemente le gustó el ritmo. Además está en alemán. Utilizando mis escasos conocimientos del idioma de Goethe puedo deducir que me envió el himno a la alegría tal y como aparece en la Novena de Beto Ven Beethoven.

O Freunde, nicht diese Töne!
Sondern laßt uns angenehmere anstimmen,
und freudenvollere.
Freude! Freude!

Freude, schöner Götterfunken
Tochter aus Elysium,
Wir betreten feuertrunken,
Himmlische, dein Heiligtum!
Deine Zauber binden wieder
Was die Mode streng geteilt;
Alle Menschen werden Brüder,
Wo dein sanfter Flügel weilt.

Wem der große Wurf gelungen,
Eines Freundes Freund zu sein;
Wer ein holdes Weib errungen,
Mische seinen Jubel ein!
Ja, wer auch nur eine Seele
Sein nennt auf dem Erdenrund!
Und wer’s nie gekonnt, der stehle
Weinend sich aus diesem Bund!

Si además la foto hubiera sido de ella en bikini, o mejor aún, sin él, mi día hubiera sido completo y en lugar de estar yo escribiendo esto estaría dedicado a otras cosas que la moral y las buenas costumbres me impiden decir de manera directa, mas usando una metáfora diría que estaría yo afilando mi cuchillo. Y es que la chica, como buena alemana, es teutona. Qué burdo, qué burdo…

Ejem… bueno, yo a lo que venía. La última línea que mi amiga me escribió, antes de la despedida y firma, es si le escribiría yo un poema. Ella me tiene como muy grande y encumbrado escritor, a juzgar por el hecho de que sigue insisitiendo en lo mucho que le gustaba leer mi blog y lo que escribía para los ejercicios de gramática cuando estábamos en Vancouver. Pero una cosa que yo nunca he podido escribir, y ni siquiera apreciar, es la poesía.

Ni siquiera la rima o el verso.

Si analizan ustedes las traducciones de canciones que he hecho, observarán que por regla general me paso la rima por el arco del triunfo, siempre y cuando la canción en realida tenga rima. Aunque a veces hago que la canción suene bien a costa de no traducir la frase original con el mismo sentido del autor, eso no me puede acusar de tener vena poética. Pero si me pusieran a traducir poesía no terminaría nunca, ni aunque me pagaran. Es más, si me pagaran de seguro rechazaría el trabajo o pagaría a alguien más para que lo tradujera por mí. Sencillamente no puedo apreciar lo que a mucha gente le gusta de la poesía y los poemas. Una de dos: o lo encuentro francamente ridículo, o lo encuentro francamente absurdo, definiciones ambas dos no muy alejadas en significado en mi particular diccionario.

Conozco yo gente que odia la poesía y sin embargo escribe poesía. No es algo que le guste mucho hacer, pero lo hace. Tampoco le gusta la idea de que si él se muere quien se hará cargo de sus criaturas puedo llegar a ser yo, porque no se le ocurre a nadie más calificado, según él, para llevarlos por un camino más o menos recto por la vida. Pero bueno, mi compadre metió la pata cuando me pidió ser padrino de sus hijos, así que eso ya no tiene remedio. El secreto de escribir poesía aunque no te guste es un método milenario que nos enseñó mi abuelo a sólo unos pocos iniciados. En realidad nos lo enseñó cuando nos enseñaba a a escribir, pero así no se escucha tan apantallador y deslumbrante. La técnica se llama, simplemente, sacar palabras de un sombrero. Se toman palabras con las cuales se quiere escribir un poema y se depositan en un sombrero, o a falta de sombrero, una bolsa, un vaso, un plato o una caja de zapatos. Se escribe una línea lo más edulcorada posible, y se toma una palabra del sombrero. Luego se busca la forma de a hacer que esa palabra encaje en una línea, se escribe la línea a manera de verso, y se saca otra palabra del sombrero. Un ejemplo de poema escrito a base de sombrerazos es:

(línea pirateada de otro poema) Cultivo una rosa blanca
(círculo) en un círculo en el jardín
(trabajo) y mi trabajo me cuesta
(separar) separar la mala hierba
(suspiro) mientras suspiro por tí.

En este caso lo que hice fe apuntar a un libro de García Márquez y buscar una palabra al azar de manera aleatoria. Evidentemente el producto es francamente ridículo, absurdo y estúpido, pero como método para forzar a trabajar a los engrandes que tienen algunos escribidores en lugar de cerebro es bastante eficiente. Sirve para agilizar la mente, no para escribir poemas.

Hay otro método, éste más complejo y rayano en la charlatanería, llamado “escritura automática.” Consiste en escribir sin pensar. Yo no he podido dominar la técnica, pero mi compadre anteriormente citado sí, con resultados espectaculares (mas no por ello menos estúpidos). Su poema menos famoso más famoso  es:

Una botella de champaña que se enfría en el hielo
una bandeja con fresas para acompañar
dos copas a medias
tú y yo y nadie más.

Tomo un hielo entre mis dedos
recorro tu espalda con él.
mis manos acarician tus hombros
mi boca juega con tu piel

Me acerco para besar
esos labios rojo cereza…
Y la bebé rompe a llorar,
la realidad levanta la cabeza.

Cuando me lo pasó para que le diera un vistazo no pude yo mas que poner mi mano en posición de cubrir mis ojos, conocido en algunos círculos del desagüe de la internet como facepalm, pero a mi comadre pareció gustarle mucho. La escritura automática se practica relajándose, con un lapiz en la mano y un papel de buen tamaño enfrente. Se pone la mente en blanco, sin pensar en anda. Funciona mejor en silencio y sin tinnitus, pero basta con no pensar el grandes cosas. Y empieza uno a escribir de manera inconsciente. Yo termino escribiendo cuentos de tres o cuatro líneas, todas embarradas y encimadas. Mi compadre termina escribiendo poesía. A manera de ejemplo de lo que la escritura automática me hace escribir, transcribo el siguiente cuentecillo.

De pronto la radio comenzó a sonar. Yo me asusté, no puedo negarlo, y más cuando me dí cuenta de que la radio estaba desconectada. Claro que era de baterías.

Los resultados son aún peores cuando es legible. Otras veces he terminado con algo realmente estúpido, incoherente y en varios lenguajes.

Konnichiwa, she said while abría la puerta.

Por fortuna me limito a lineas cortas y no he escrito recetas de cocina. Ya me imagino una receta: “Para hacer caldo michi, meta un gatito a la licuadora.”

Qué barbaridad. No me queda, pues, otra opción que hacerme el occiso cuando me preguntan de poesía. Si de por sí la literatura no es algo en que todo mundo esté de acuerdo, y cualquiera puede llegar a hacer y decir porquerías con total impunidad, como Carlos Cuahutémoc Sánchez y Dan Brown, con mucha gente que las comprará porque son chic y nice, a pesar de que su valor literario se encuentra más bien en el lado de ejemplos para que futuros aporreadores de teclas sepan cómo no se debe escribir. Pero bueno, en gustos se rompen géneros y cada persona tiene una opinión. Yo lo único que digo es que soy total y absolutamente incapaz de perpetrar poesía en nunguna de sus formas. Y me han acusado de poco romántico por esa razón.

Saludos cordiales.

Quoth.

PD: Prometo no perpetrar más cuentos por un tiempo.

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