The Search for Big Foot and friends
Creo que a fin de cuentas sí voy a terminar escribiendo una entrada digna del Circo del Absurdo.
Un buen número de búsquedas han llegado a mi blog buscando a Pie Grande. La razón fue que ésa es una de las palabras clave que aparece en uno de mis artículos, en el que discutía a la famosa e infame Sirenita de Marte, una bonita pareidolia que llevó a Jaime Maussán a uno de sus mejores momentos, en el cual una chica de espectáculos (¡espectáculos!) le dijo grosero a Maussán, y otra se atrevió a ser escéptica con respecto a lo que aparecía en la imagen en cuestión. Casi lloro ese día… de la risa, claro está.
Bueno, la cosa es que las búsquedas de Pie Grande siguen llegando. Se hizo un poco de revuelo hace unos días, en los cuales un par de criptozoólogos anunciaron con bombo y platillo que habían encontrado un pie grande. No voy a hablar de ese fraude tan grande como una residencia del Sorteo TEC (¡toma publicidad!) porque ya muchos lo han hecho. Yo voy a hablar de la criptozoología.
La criptozoología es el arte de hacer como que se busca un animal nuevo pero se ignora lo que se busca. En teoría viene de la raíz kryptos, que significa oculto, zoo, que significa animal, y logos, que significa estudio o tratado de. Sería pues el área de la ciencia que se dedica a investigar a los animales que nadie ha descrito antes. Un lector medianamente informado pordrá decir “Nah, gran cosa. Los zoólogos están constantemente descubriendo nuevas especies de animales, y los biólogos también lo hacen de plantas y hongos y todo eso.” Precisamente, mi sagaz lector. La diferencia entre la criptozoología y la zoología es que los zoólogos ni siquiera se proponen buscar algo. Se limitan a hacer investigación de campo, analizar muestras, observar patrones, comparar datos, y encontrar divergencias. Así se encontró un insecto de una especie nunca antes documentada habitando en el jardín del Museo de Ciencias Naturales de Londres, por ejemplo. También apareció una serpiente tan pequeña que se confunde con un gusano de tierra en Barbados, simplemente al levantar una roca del suelo. Los criptozoólogos, en cambio, en todos sus años de investigación no han encontrado nada. Nada de nada. Ni una mierda, que sería sumamente valiosa a pesar de su asquerosidad intrínseca, para identificar al animal que la depositó, sus hábitos de alimentación, e inclusive algo de ADN. Pero no. Lo único que encontramos es a un par de barbones peludos y panzones que con trabajo pueden escribir sin faltas de ortografía en una página web, y a veces con tanto trabajo que prefieren ahorrarse la fatiga, diciendo que encontraron algo acojonante y nunca antes visto… que resulta ser una foto borrosa y mal enfocada de algo sospechosamente similar a un fraude.
Muchos de los bichos fantásticos que los criptozoólogos hacen como que buscan son tan grandes que uno debería haberlos encontrado hace mucho. En el caso del pie grande, primo capitalista del Yeti del Himalaya, a lo más que se ha llegado a mostrar han sido moldes de yeso de las huellas de algo sospechosamente parecido a una chancla o un huarache de madera. Es extraño que ninguna de las huellas muestre señales de pelo, uñas, piel, y ya no digamos yeguas genitales huellas digitales. Más extraño es que la huella no muestre señales de presión variable. Pie grande, de existir, nació con suelas de dos pulgadas en los pies.
Otros animales fantásticos que los criptozoólogos pretenden hacer como que buscan están más cerca del reino de la imaginación que del reino animal. Por ejemplo, el chupacabras. Éste curioso animal que en lugar de comerse a su víctima se la bebe, es uno de los animales fantásticos que sólo han aparecido en lugares donde se habla español, de manera que se puede deducir que es latino de pura sangre. Hace un par de días apareció en el área de San Antonio, Texas, un animal curiosamente parecido a un coyote sarniento. Mi primer reacción al ver el video, es que hay gente con mucho tiempo libre que haría un bien al mundo si se pusiera a estudiar en lo que esté más pendejo. Sin embargo, ahora con la ventaja del tiempo, puedo darme cuenta de que lo capturado en la cinta no es un coyote. Es más bien un perro común y corriente. Más corriente que común, diría yo. El hecho de que una noticia como ésta llegue a ver la luz (la historia es aburrida y los reporteros no tuvieron algo mejor qué poner) se puede explicar por el hecho de que es agosto, y en verano no hay noticias buenas. Con lo fácil que sería tender un montón de trampas para chupacabras, al fin y al cabo se venden en muchos lugares. ¿Que no las conocen? Bueno, una trampa para un depredador genérico funcionará igual.
Otros animales no pueden ser capturados por medio de trampas tan prosaicas. Por ejemplo, tenemos a Nessie, el mostro del lago Ness, y Ogopogo, el mostro del lago Ontario. Se suponía que eran mostros malos, grandes y feos que vivían en las profundidades de sus respectivos lagos. Hasta que, claro está, la ciencia llegó, investigó, midió, calculó y dijió que es imposible que un mostro grande viva en un lago pequeño porque no hay suficiente comida. Actualmente en la actualidad actual, el pobre mostro del lago Ness apenas mide poco más que una anguila, según un par de barrigudos que han intentado atraparlo y no cuentan mas que con una pequeña cámara de video de mala calidad para capturar al mostro. En Ontario, a juzgar por el número de barcos que lo cruzan cada día, al pobre Ogopogo lo pescaron hace mucho tiempo y lo hicieron sushi.
Ya en un caso más pequeño no podemos olvidar al jackalope, una cruza entre una liebre y un antílope, o sea, un conejito con cuernos. Que terminó siendo verdad: es un conejito común y corriente a quien le crecen unas curiosas protuberancias capilares producto de un virus, el shope papilloma, que termina matando al conejo cuando crecen cerca de la boca, pues le impiden comer, pero por otro lado no le impiden llevar una vida normal. No hace falta mucho para creer que algún atarantado vió un conejito enfermo, pensó que tenía cuernos, y de pronto se le ocurrió una manera de hacerse famoso: Douglas Herrick tiró un conejo al piso de una taxidermia, el conejo aterrizó junto a los cuernos de un venadito o cosa similar, y a Herrick y compañía se le ocurrió montarlo con todo y cuernos.
Algo más interesante es que ningún criptozoólogo parece estar muy interesado en saber sobre la materia de la que pretende ganarse la vida. Los charlatanes (por usar un término suave, ya que no quiero decir “esos pinches estafadores hijos de su reputa madre” por si hay niños presentes) que pretendieron presentar el bigfoot en conferencia de prensa tienen un museo dedicado al pie grande. Y aún así se las arreglaron para meter la pata hasta la rodilla. Según mis arduas investigaciones, consistentes en un par de búsquedas en google, todos los criptozoólogos que anuncian un nuevo descubrimiento supercojonudo se ajustan a un mismo patrón.
- Anunciar que se ha descubierto el pan en rebanadas en estado salvaje y en su ambiente natural.
- Anunciar que se dará una conferencia de prensa donde se dará a conocer con todo detalle el descubrimiento.
- Tratar de vender los derechos de la exclusiva del anuncio.
- Presentar una fotografía desenfocada y de baja resolución en la pantalla más grande posible para que no se vea nada.
- Anunciar que la fotografía es del pan en rebanadas en estado salvaje.
- Ofrecer un análisis mal hecho del código genético del pan en rebanadas en estado salvaje, en el que,
- se descubre que es un pan en rebanadas común y corriente, o
- se descubre que se tomaron mal las muestras y lo que se demostró es que la esposa del anunciador está embarazada del vecino.
- Anunciar que continúan las investigaciones, pero que esto demuestra que el pan en rebanadas en estado salvaje existe.
Algunas veces se adereza el guiso con detalles patéticos. En la conferencia del bigfoot, los pocos reporteros de verdad que fueron querían salir de ahí a toda prisa, porque los reporteros contratados por los descubridores del big fut tenían facha de Ángeles del Infierno antes que de reporteros. El hecho de que la fotografía que presentaron fuera de tan mala calidad, en ésta época en que cualquier gato, incluso yo, tiene acceso a una cámara de 6 megapixeles, se explica por el hecho de que no querían que se notara que lo que estaban fotografiando era un traje de gorila con algunas víseras de un animal pequeño, digamos una cabra, que son muy fáciles de conseguir. Que uno de los presentadores se dirigiera a uno de los reporteros que nunca en su vida había visto por su nombre, indica que el presentador simplemente es muy bruto, el pobrecito.
Pero en estos tiempos, en que todo se puede falsificar, ¿qué puede constituir un avistamiento real de un animal muy extraño y nunca antes visto por ojos humanos?
De entrada descartemos las fotos únicas. Tomar una sola foto de un animal no nos puede garantizar nada. Tomar varias sí: si desde distintos ángulos el animal se ve igual, es un modelo. El video tampoco es tan concluyente. Hay tantas y tan buenas herramientas de edición de video que incluso yo mismo sería capaz de hacer que Merle Ivonne caminara por las paredes para atrapar a un guapeche. A menos que se obtengan videos de diversas fuentes al mismo tiempo y en ángulos diferentes.
La mejor prueba sería un análisis de ADN. Un puñado de pelos de pie grande (o pie pequeño, en su caso) bastaría para hacer varios análisis de ADN. Ni siquiera es muy difícil contaminar las muestras: basta con no tocarlas con la mano. Un lápiz, una pluma, probablemente unas pincitas ayudan bastante. Yo siempre cargo una navaja suiza, ¿por qué nadie más lo haría?
Mejor aún que el ácido desoxirribonucleico sería tener un cuerpo entero. ¡Un cuerpo! Científicos de todo el mundo se pelearían por tener acceso a tan maravilloso ejemplar, ¡lo que avanzaría la ciencia! Son toneladas de muestras biológicas las que se pueden obtener de un solo cuerpo (si contamos el excipiente, claro) y millones de pruebas que se pueden realizar.
Pero no, pensándolo bien, no. Tener pruebas es peligroso: ¿qué tal si resultan ser de verdad y se nos acaba el negocio? Se puede vivir muy bien del cuento. Si no fuera yo tan honesto, hace mucho que estuviera yo dedicado a esas cosas. Hubiera elegido al nahual, creo yo. En fin. Lo que será será y lo que no, pues no.
Saludos cordiales.
Quoth.

mmm eso de ser honesto es terrible…. Un momento ¿y sí te exhibimos asi? tal como están las cosas el ser honesto es ser una criatura digna de la criptozología.
Ahora que lo dices, pudiera ser…