Gotta do what I gotta do

“Oye,” me dice una compañera ahora que venía entrando a la oficina, “traes derrapando a Cygni.”

Me limité a arquear una ceja. Mi compañera volvió a las andadas.”De verdad,” dijo, “y deberías invitarla a salir.” Esta vez bajé la ceja y me limité a decir “¿Et tu, fili mi?” Debería haber dicho “Tu quoque, Brutus, fili mi,” pero nunca puedo recordar el “quoque” a tiempo. Por lo menos no mencioné el “Brutus,” que estoy seguro me hubiera ganado un cachetadón guajolotero por lo menos.

De verdad, últimamente les ha dado en el changarro por tratar de aparejarme con Cygni, apodada por mí como la constelación del Cisne por el largo cuello que tiene. La razón del aparejamiento suele ser muy sencilla: ella está soltera, yo estoy soltero, ella tiene la extraña tendencia a pintarse mechones de colores en el pelo y usar ropa de vanguardia, a mí me gustan las mujeres que no tienen miedo al qué dirán, y ambos trabajamos en el mismo lugar, lo que nos vuelve material perfecto para las celestinas de la oficina.

Sin embargo, a pesar de lo mucho que me interesaría saber si Cygni es capaz de soportar dos horas de jazz mientras cenamos en un restaurante de mala muerte pero con música en vivo, la máxima de “Donde llenes la olla no metas la polla” sigue estando muy en lo alto de mi escasa moral. Mucho me temo que el ambiente de trabajo sería insoportable si algo llegara a pasar. Ya sucedió cuando la antecesora de Cygni y un compañero de trabajo se enamoraron y rompieron con sus respectivas parejas para dedicarse en cuerpo y alma a una vorágine de pasiones carnales desenfrenadas de elevada libídine y exasperante levedad en la cual me tocó decirles más de una vez “¡Váyanse a un motel de una puta vez, chingada madre!” Ahora la feliz pareja tiene dos criaturas y creo que no se estuvieron quietos ni siquiera durante el nacimiento de los críos, demostrando que lo suyo más que amor es lujuria, pero bueno, la verdad mientras no me salpiquen a mí en realidad me importa una chingada lo que hagan o dejen de hacer.

Extiendo, por tanto, la presente para que la lean en el changarro y dejen de intentar aparejarme. Que sí, que la chica está muy guapa, pero no pienso enrollarme con alguien de mi trabajo, ¿capisci?

Saludos cordiales.

Quoth.

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Article by Quoth

Once upon a midnight dreary, while I surfed, weak and weary, Over many a strange and spurious website of 'hot chicks galore', While I clicked my fav'rite bookmark, suddenly there came a warning, And my heart was filled with mourning, mourning for my dear amour. "'Tis not possible," I muttered, "give me back my free hardcore!" - Quoth the server, "404". Quoth tagged this post with: Read 477 articles by Quoth
4 Comments Post a Comment
  1. Mus says:

    Desde luego, cómo viven ustedes los ricos… En mi depauperación, yo esas cosas ni me las planteo. Aunque en realidad no me las planteo porque trabajo solo. :(

    Al refrán de la olla y la polla, como a todos los refranes, siempre se le puede oponer otro. En este caso, se me ocurre aquel de “más vale pájaro en mano que ciento volando”.

  2. Me gusta más la versión que me contó mi abuelo: “Más vale pájaro en mano que mantener chiquillos.”

  3. Mayita says:

    mmmm.. ps.. yo no tngo esa bronk…
    trabajo n casa.. con mis amados perros…

    …mmm..mmm.. y en pijama.. y si alguien trabajara
    conmigo… creo ke no l gustaría verm después d despertar..
    ..
    ejejeje..

    ps.. ps.. nunca stá de más…. una aventurilla…
    ..

    :P

  4. El problema con las aventuras es que suelen salir caras, querida.

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  • piropos (2):

    Quisiera ser pirata para navegar por el mar rojo de tus labios.

    #

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