Federal Reserve Skateboard: A Short Story

Traducción al español de Federal Reserve Skateboard: a short story

(Escrito por Randall Munroe tras cinco horas de escuchar noticias económicas sentado en un auto.)

——-

Malditos prestamistas de alto riesgo, pensó el presidente de la Reserva Ben Bernanke, apenas manteniendo el equilibrio sobre la temblorosa patineta. No podemos soportar más deuda. Colocó un gancho de escalada en su ballesta mientras la patineta se detenía. Cuando el país debe billones y aún quiere más, sus oscuros acreedores empiezan a pedir favores.

La ballesta se desenredó, impulsando la cuerda de escalada al otro lado del edificio de la Reserva Federal. Mientras comenzaba su ascenso, reflexionó sobre el pasado. Heredé un sistema descompuesto, insistió para sí mismo. Sólo estamos haciendo lo que se requiere para prevenir una catástrofe. No es mi culpa.

Lanzó su patineta sobre el parapeto y se lanzó por encima. Cayó dos metros al techo, aterrizó pesadamente sobre la patineta, y rodó hacia la noche.

——-

Desde su percha en un árbol al otro lado de la calle, la bloguera miraba por su blogoscopio cómo Bernanke desaparecía tras la pared. Habló con suavidad por su radio: “El sujeto está en el granero. A las gallinas las puede pisar el gallo.”

“Enterado,” fue la respuesta. “Enviando al agente Clavicordio.”

——-

Adentro, Bernanke se movía por la pared como una sombra, alargándose y contrayéndose mientras las fuentes de luz se movían a su alrededor. En medio de un mar de archiveros, se congeló. Olisqueó el aire, luego cayó de rodillas, lamió el suelo, y se detuvo. Sí, pensó, Greenspan definitivamente estuvo aquí.

——-

La bloguera había esperado cinco minutos y empezaba a impacientarse. Tomó su radio. “Situación inminente. Pasen a los patitos por el esnórquel, repito, pasen a los patitos por el esnórquel.”

“Autorizado modo Sinatra,” replicó el comandante. “Reticulando el núcleo y colocando el impulso en ‘críptico.’ Prepárense para bailar.”

——-

Bernanke forzó la puerta en otra oficina más, dándose cuenta muy tarde de la luz en el interior. La silla en la esquina giró, y Bernanke se encontró cara a cara con Alan Greenspan. Hubo silencio por un momento.

“No te saldrás con la tuya,” dijo Greenspan, poniéndose de pie. “La reserva está sujeta a supervisión del congreso. Pero tú nunca entendiste eso, ¿verdad?”

“El Congreso vendió el país, pero no a mí,” replicó Bernanke. “No mates al mensajero.”

“No planeaba hacerlo,” dijo Greenspan. Abrió su navaja de resorte.

——-

La bloguera miraba una vez más a través del objetivo de su blogoscopio. Pulsó el botón marcado como “Sobreponer plano del edificio.” La vista externa del edificio desapareció, pero en lugar de ver los planos, apareció una pieza verde de rompecabezas. “Esta vista requiere la instalación del plug-in de Adobe Flash Player. ¿Desea instalar este plug-in ahora?”

Mierda, pensó.

——-

Bernanke, tratando de no resbalar en los charcos de sangre del piso, luchaba con Greenspan. El viejo se movía como una serpiente que se movía como un antiguo presidente de la Reserva que se movía como un ninja. Finalmente Bernanke logró tomar a Greenspan por el cuello y lo lanzó contra la cuarta pared, tirándote al suelo en el proceso.

Improvisando un torniquete con los restos de la serpiente que quedaron del símil pasado, Bernanke avanzó por los pasillos.

——-

El techo iluminado por la Luna del edificio de la Reserva Federal quedó de pronto en penumbras. Un par de vigilantes miraron con alarma para ver qué había ocultado el cielo.

“¿Es eso…?” murmuró uno al otro, “¿…es eso un dirigible?”

——-

Bernanke llegó a las bóvedas centrales, accedió a la supercomputadora Gibson, y comenzó a transmitir los archivos solicitados a sus distantes amos. No escuchó el gentil golpe en el techo, las enmudecidas cargas explosivas, o el sonido de la puerta abriéndose detrás de él. Pero en el último minuto un sexto sentido se activó. Se giró justo a tiempo para ver un bulto de oro del tamaño de una pelota de golf expandiéndose rápidamente en su campo de visión. Lo golpeó en la frente, y cayó al suelo  como un costal de papas lleno de basura.

El congresista Ron Paul recogió su pepita de oro y la regresó a su saquito de terciopelo. “Intenta hacer eso,” dijo, poniéndose los lentes de sol, “con dinero fiduciario.” Giró sobre su talón, la capa ondeando tras él, y salió del cuarto.

¡Lean más de estas aventuras en la emocionante nueva novela “Ron Paul y la Cámara de Comercio,” ya disponible en librerías!

Subscribe / Share

Article by Quoth

Once upon a midnight dreary, while I surfed, weak and weary, Over many a strange and spurious website of 'hot chicks galore', While I clicked my fav'rite bookmark, suddenly there came a warning, And my heart was filled with mourning, mourning for my dear amour. "'Tis not possible," I muttered, "give me back my free hardcore!" - Quoth the server, "404". Quoth tagged this post with: , Read 477 articles by Quoth
3 Comments Post a Comment
  1. White Rabbit says:

    Pinches Euthanatos, no pueden con el sindicato aunque los ayuden los Adeptos Virtuales, por eso me declaro partidario de la Tecnocracia antes que de las Tradiciones.

  2. Quoth says:

    Yo me declaro partidario de cualquier cosa que hayas estado tomando.

  3. White Rabbit says:

    ¡Shidaaaaaa mascaraaaaa! ¿quieres que convideeeeee para andar iguanas?

    ja, ja, ja son nerdadas de metaplot de Mage Rpg de White Wolf, claro antes de la debacle.

Categorías

geekstore!

publicidad