Ayer, mientras me preparaba mentalmente para irme a casa, llega un vecino a saludar. Para matar el tiempo, me pongo a mostrarle los avances en el Proyecto Media Centre y se queda cual baño de asiento: anonadado. Y a continuación hizo una pregunta que me parece de lo más interesante.
“¿Y cuándo va a estar lista?”
Buena pregunta. Tomando en cuenta lo que nos hace falta para tener todas las piezas, yo diría que para fines de noviembre ya contamos con todo el asunto completo y listo, además de funcional. Obvio es que, por ser la primera vez que hago algo de este calibre, es tardado: quiero que quede bien a la primera, y no como prototipo. Si como prototipo se tratara ya estuviera listo desde hace rato: le hubiera hecho todo a la medida en acrílico transparente y lo hubiera llenado con aceite mineral, y decorado como pecera. Pero no quería eso (la pecera vendrá después) sino ajustarme a un chasis diseñado para una función específica.
Tras dirimir esos detalles (“Todavía me falta un chingo por hacer”) pasó a otra pregunta muy interesante, tal vez un poco más interesante. “¿Y cuánto va a costar? Porque me interesa tener una.”
Éso sí me sacudió. La verdad, no se me había ocurrido que podía hacer negocio vendiendo este tipo de computadoras. Aunque, claro, la verdad es que nunca he sido muy bueno para los negocios. Pero sí se plantea una posibilidad interesante: computadoras muy pequeñas que reemplacen a una de escritorio vieja y también sirvan como centro de entretenimiento. Así que le pregunté a mi amigo cuánto dinero pagaría por una, vistas las características que les pienso poner.
“Pues si sale en menos de cuatro y medio yo sí lo pago,” me dijo, tras pensar un momento y consultar mentalmente el estado de su cartera y de los platillos que tendría que prescindir el mes siguiente. Tomando en cuenta que probablemente gaste tres mil quinientos o cuatro mil pesos en hacer este prototipo, sin contar el chasis, tal vez sea negocio.
Sin embargo, no creo que sea negocio fabricar un montón de estas y ponerlas a la venta. Lo que sí será negocio será fabricar algunas en cosas extrañas y ponerlas a la venta, en subasta. ¿Alguna cosa rara en la que quisiera poner yo una computadora?
Sí. tengo una. Una consola Nintendo de las primeras que llegaron a América Latina. Sufrió tanto la pobre que ya no funciona, así que su chasis está disponible para hacer experimentos. Será interesante: puedo acomodar el DVD en la ventana del cartucho y queda espacio para todo lo demás atrás. Si pudiera acomodar algo para que los controles funcionen a manera de ratón o para controlar el dvd, por decir algo, sería excelente.
Pero, por lo menos oculto en un juego de video tan viejo, la computadora estaría resguardada de los ladrones. Idea interesante, ¿no?
Ya pensaré qué hacer.
Saludos cordiales.
Quoth.
