No quiero asustarlos, pero entre mis muchas habilidades y debilidades se encuentra la de ninja.
Imagínese usted la escena, lector, lectora, lectriz: estoy yo parado frente a la oficina vieja cual pendejo lamentándome porque no tengo las llaves para entrar, porque las olvidé en la nueva oficina, cuando recuerdo que tengo forma de entrar por atrás para obtener mi objetivo: recoger los 12 focos y 4 rollos de papel de baño que almacené en la mañana y que dejé ahí para no tener que cargarlos a la hora de la comida. Como suele suceder en esas ocasiones, la parte de atrás es tu amiga.
Con un poco de fuerza de voluntad y utilizando la ventana que se encuentra en la parte de atrás de mi oficina a manera de escalera, logré alcanzar mi llave de emergencia, que se encuentra en la cornisa de una ventana elevada, y que sólo da acceso a una puerta en la que hay una escalera de caracol en cuya parte superior hay una puerta con un candado de bajo presupuesto, candado que abrí con ayuda de un clip. Al abrir ese candado tuve acceso al techo de la oficina vieja, de donde pude emplear mis habilidades superiores y un aparato especialmente diseñado para ver a través de las paredes para entrar a la oficina.
Salí con mi carga, cerré la ventana que alguien, por fortuna, había dejado cerrada pero sin candado, y me introduje subrepticiamente en sentido contrario a como entré, dejando todo como estaba. Lo mejor de todo fue que tuve que hacerlo todo en la oscuridad porque, a las seis y media de la noche, en invierno y en Guadalajara, la noche ya cayó. Así que ahora tecleo esto rápido con la secreta esperanza de que alguien alcance a leerlo. De cualquier manera mañana tengo que regresar, pero antes pasaré a dejar mis focos y mis rollos de papel en la oficina nueva. Me ahorro una vuelta.
Por cierto que se ve muy triste la oficina vacía. Qué se le va a hacer.
Saludos cordiales.
Quoth.

Yo lo lei
shadow ninja.