Dos hermanitos discutían al respecto de los juguetes que los Reyes Magos les habían traido:
–Este año solamente me trajeron una pelota, pero aún así estoy contento.
-Pues a mi me trajeron una Avalancha, una autopista Escalestrix, una bicicleta Apache, un Kid Acero, un Wii y muchos, muchos pero muchos dulces, para que veas a mi me quieren más.
–No me importa, yo no tengo leucemia…
Tras este intento de chiste que no era apto ni para el Batchat ni para Filler, continuamos con nuestra programación habitual.
No están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero otra vez, a pesar de no tener auto, me he visto involucrado en un accidente automovilístico. De hecho, me acaba de pasar y con el dolor aún fresco en la cadera y la imagen aún fresca en mi memoria, procedo a narrar la hecatombe.
Iba yo muy tranquilo y quitado de la pena en el asiento del pasajero. Lord Feebledick iba al volante de la limosina, pues se había ofrecido voluntariamente a huevo a acercarme a su oficina, toda vez que debía ir a ese lugar a reparar una computadora que no imprimía. Circulábamos entonces por las calles de la ciudad, y de subida por si fuera poco, cuando de pronto, circulando por la calle, se atraviesa un carruaje de múltiples caballos de fuerza, que procedió a impactarnos con singular alegría y similar eficacia en la sección delantera derecha de la limusina. El resultado fue que nuestros puercos cuerpos continuaron avanzando y, de no ser por el cinturón de seguridad, hubiéramos impactado en el tablero de la limosina. Sin embargo, como no puede haber una regla sin excepciones, yo sí choqué con el antes mencionado tablero: con las rodillas.
Ésto me provocó, además del dolor propio de quien choca de rodillas con un tablero a 40 kilómetros por hora antes de ser detenido por el cinturón de seguridad, un molesto dolor en la cadera. Claro está que es mi misma cadera cáida, la derecha, la que me duele. No mucho, pero algo duele. Digo, un porrazo es un porrazo, con o sin cinturón de seguridad.
Pues bien, yo, acostumbrado ya al dolor y pensando mentalmente que tendré que soplarme otros dos meses ingiriendo ketorolaco, paracetamol y orfenadrina, le dije a Lord Feebledick que no se preocupara, que mis quejas seguirían igual que siempre y no había problema alguno. Sin embargo, como buen abogado Lord Feebledick se encargó de que su seguro me proporcionara un pase médico y cobertura por 50000 morlacos para que me revisen la alineación y el balanceo de mi cadera. Asistiré mañana porque hoy no tengo ganas, y veré si tras los resultados del análisis, el médico me convence de seguir igual o de plano derivar a otros cauces, digamos, pasar por el cuchillo.
Ahora, si me disculpan, voy a ingerir mis pastillas y mañana veré qué hago.
Saludos cordiales.
Lord Eggs.

tsss, espero que el accidente no afecte sus habilidades en el wii! los veo el proximo viernes para una partida de lo que sea
Lo único afectado fue mi capacidad de correr un maratón en dos horas. Tomando en cuenta que soy muy hombre y no corro, no se vio afectado nada de importancia que de cualquier modo no estuviera afectado ya.
jajaja muy cruel… pero muy bueno!!
Saludos!
jajaja ay que wey!! la pagina no cargo completa y solo lei el chiste jeje sorry …. espero que tu alineacion resulte bien… nomas no permitas el cambio de aceite por que he oido que te lo sacan todo por abajo :S
Son un peligro los médicos…
Hola, primera vez por aquí y la verdad, me encantó tu estilo. Seguramente te leeré de nuevo.
Chiste cruel pero divertido. Y lo siento por tu cadera.
Agradezco los comentarios. Sólo diré que hoy duele más que ayer y no estoy seguro si mañana cambiarán las cosas.
Como digna heredera de las deformidades de columna de mi madre, te acompaño en el sentimiento (de dolor, claro), ay…
Mks.
*ayayay*
Ay, mi vida, voy a tener que ir a tu oficina a diagnosticarte otra vez. ¿Qué te dijo el médico?
Que traigo la muerte por dentro, que mis lumbares siguen en su lugar y posición normales, y que mi cadera resultó ser de resorte. Me han dado todos los medicamentos del tratamiento, así que si me visitas no tendrás que traerte el recetario de Holi.
Qué espantoso… Cuando uno escucha y siente el jaloneo propio del golpe, lo primero es el miedo pues en ese preciso instante no sabes qué tanto o tan poco va a sucederle a uno. Y si lo tienes reciente en la memoria mucho más. Igual a mí me impactaron hace unas semanas
Ya estoy acostumbrado. Ayer lo primero que pensé fue «carajo, otra vez.» Lo segundo fue «Cual bacalao noruego, estoy salado, me cae.» Pero lo peor siempre viene al día siguiente, porque eso no se queda así: luego se hinchan los músculos.