Dead guy walking

Sí, damas y caballeros, traigo a la muerte por dentro.Tras una revisión con el veterinario lo único que he sacado en claro es que el madrazo provocó apenas un desajuste en la calumnia columna vertebral. Ésto, como es natural, se agravó en mi caso por los accidentes previos, y es algo que sólo se cura con descanso y ejercicio moderado. Al preguntarle a mi médico de cabecera cómo conciliar ambas cosas, me dijo, con lógica inglesa, que descanse cuando no esté haciendo ejercicio moderado, y  cuando ejercite no esté descansando moderadamente. 

El médico que me atendió, además, me preguntó qué cantidad de ejercicio hago a la semana. Unos cálculos después, respondí que en promedio camino 60 kilómetros a la semana, a razón de 12 kilómetros al día, y como mínimo, camino seis. Procedió a verificar mis piernas y brazos e indicó que, efectivamente, camino mucho, por lo cual no se explicaba la panza de cervecero que me cargo. «Ah, pero eso es muy sencillo, doc. Es por lo tragón.» Ante mi impecable lógica, el galeno procedió a decirme que, en ese caso, lo único que podía hacer por mí era pasarme por el cuchillo para remover la condición médica cuyo nombre común es cadera en resorte, y que consiste en un tendón desplazado que cuando camino oscila de un lado hacia otro cual péndulo de Focault. Ah, bárbaro. La cura, dice el médico, consiste en introducir una especie de aparato similar al endoscopio y hacer una pequeña insición en el tendó, que procederá a abrirse de manera longitudinal y colocarse en dos lugares diferentes y prácticamente opuestos sobre la cabeza de mi fémur derecho (que por cierto resulta que está chueco), con lo cual deja de sonar, al reducirse la fricción que ejerce sobre el hueso. Sin embargo, no creo que me anime a aceptar la operación en cuestión, pues le tengo un horror rayano en el pánico a que decidan meter dicho aparato por el único lugar de mi puerco cuerpo que nunca ha visto la luz del sol, y más aún, tengo temor de que me vaya a gustar. Eso o el hecho de que debo pasar dos semanas en cama para que cicatrice bien la herida, cosa que no creo ser capaz de poder hacer. El baño es lo que más me preocupa, pues a veces es necesario ser más rápido que la luz para ganarle a la diarrea.

Deberé ir con mi traumatólogo de cabecera para tomar esa desición. Tambien quisiera ver si puedo hacerlo a través del Seguro Social, pues de otra forma no seré capaz de sufragar el costo de la hospitalización. «¿Pero estás dispuesto a que te operen en el seguro?» preguntará alguien, que casi lo oigo de este lado de la pantalla. Y responderé que sí, pues yo en quien no confío es en los hospitales privados, donde sólo buscan una excusa para cobrar más. En fin, de cualquier forma no puedo (aunque quisiera) hacerlo en estos momentos, así que termino esto de una buena vez y me voy a recostar un rato, ahora que ya he terminado mi segunda computadora microminicomponéntica. Esta vez en lugar de un DVD utilicé un receptor de alta definición que sufrió de fiebre carbonosa. Con tanto espacio en el chasis, que aunque más bajo que el DVD original por lo menos es más ancho y más largo, no hubo necesidad de hacer gran cosa para colocar la tarjeta madre, un disco duro de tamaño normal y 160 gigas, y un quemador de DVD para laptop. Mi siguiente objetivo será hacer mi propio media centre con un grabador de BluRay y lector de hddvd que pienso encargar en febrero, junto con un disco duro de un terabyte y una sintonizadora de HDTV. Suponiendo, claro está, que mi nuevo changarro funcione. No quería mencionarlo, pero si a alguien le interesa un sitio web, si mencionan este blog les daré un descuento de 33% y pagarán mil pesos anuales en lugar de mil quinientos por su espacio privado para su blog, con 2 gigas de espacio y 10 gigas de transferencia mensuales, y de pilón, el primer año del dominio.com.mx va por mi cuenta.

Saludos cordiales.

Lord Eggs.

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