Fui a una sesión informativa para tratar de obtener un crédito para mi nuevo changarro, que aunque marcha viento en popa bien me hace falta un poco de capital para expandir operaciones, digamos en publicidad.
En Jalisco, el ente más práctico para obtener esos créditos es el Fojal, Fondo Jalisco de Fomento Empresarial. Asistí, pues, a la sesión informativa para tratar de obtener uno de esos recursos. Después de todo, si el gobierno no otorga crédito, ¿quién lo hará en estos momentos?
Y allá va Lord Eggs, paso a paso, esquivando peatones y baches en la avenida Lafayette, hoy Chapultepec.
Llego al lugar adecuado y me informan que efectivamente, están otorgando créditos. También me informan que, debido a las particularidades de los créditos ofertados y del tipo de negocio que tengo, no me pueden otorgar el que necesita mi changarro, que es de liquidez. Pudieran otorgarme un crédito de negocio nuevo, pero mi negocio no lo es ya, pues tengo ya 4 meses de antigüedad y necesita tener menos de tres. No puedo acceder al crédito de liquidez, pues éste es para adquirir insumos o maquinaria y, como es natural, ésos ya los tengo o no los necesito.
«Ah, chingao…» inquiero, ante tamaña muestra de profesionalidad de parte de la persona que me atendió, pues explicó exactamente por qué no podían otorgarme el crédito que necesito, «¿y ahora qué hago?» «Espérese usted hasta la segunda quincena de abril,» me dice, «pues van a cambiar las reglas de operación y en una de ésas le podemos ofrecer el crédito que necesita.»
Y es que no es fácil cuando uno necesita magros veintemil pesos para iniciar la campaña publicitaria y el crédito mínimo es de 50000. Y más si tomamos en cuenta que al precio actual 20000 pesos son apenas 1000 euros o 1400 dólares gringos.
Ni modo, estaré a la espera de si en abril puedo obtener el crédito que necesito o si alguien me presta ese dinero.
En otros temas, mi pie ya me permite caminar, lo cual me permite moverme a la gran velocidad de dos kilómetros por hora. Me tardé 45 minutos en transladarme de mi changarro a las oficinas del fojal, que están a justamente kilómetro y medio de distancia. Tomando en cuenta que apenas la semana pasada en esos 45 minutos recorría cuatro kilómetros, podrán ustedes darse cuenta de lo mucho que se ha visto disminuída mi capacidad de transporte personal pedestre. Sin embargo, a pesar de lo mucho que me duele mi pie al caminar, lo peor de todo es que al momento de subir escaleras (y tuve que subir tres pisos y bajar otros tres) la pierna se me acalambra, debido a la posición en que tengo que colocarla para evitar que el tobillo me duela como si me lo hubiera torcido. Hagan de cuenta el dolor que siente (y resiente) uno cuando tiene un esguince simple.
Trato de encontrarle algo bueno y no lo encuentro, como no sea la capacidad de hacer chistes. Hoy mismo llegué antes de esquina a esquina, pasito a pasito, que un auto que iba por la calle circulando en hora pico. Y dicho auto iba tripulado por un tipo que iba echando pestes porque el tráfico no la dejaba llegar a una junta de trabajo. No les cuento lo que dijo cuando vio que crucé la avenida antes que él.
Saludos cordiales.
Lord Eggs.

Gusto da que pueda volver a caminar, lástima que casi no haya por donde.
Saludos
Ya ves, así es la vida. La vida trata de impedir que haga las cosas y yo me las arreglo para frustrar sus planes.