Psycho Circus

I’ve been waiting here to be your guide He estado esperando para ser tu guía
So come Así que ven
Reveal the secrets that you keep inside Revela los secretos que guardas
Step up! ¡Adelante!
No one leaves ’til the night is done Nadie sale de aquí hasta que la noche acabe
The amplifier starts to hum El amplificador comienza a sonar
The carnival has just begun. El carnaval acaba de empezar

Bienvenidos al Psycho Circus, el único circo donde la paranoia es la estrella principal.

A menos que hayan ustedes viviendo la semana pasada en un lugar donde no llega radio, televisión ni internet (las cuevas de Altamira, Lascaux, Guilá Naquitz o Naica pudieran ser algunos de estos lugares), se habrán ustedes enterado, amables lectores, queridas lectrices, que hay una especie de epidemia global de influenza porcina, que es una variante de la gripe aviar, que a su vez es una variante del resfriado común y corriente. No pienso yo hablar de conceptos confusos sobre la influenza, la gripe y el resfriado, sino de la psicosis que se ha generado al respecto.

¿Es en realidad tan grave la epidemia? No, en primer lugar porque todavía no llega a la categoría de epidemia, sino de brote. Corren rumores bastante ridículos, de los cuales el que más me gusta es que desde que Obama llegó a la presidencia de los Estados Unidos se han desatado todos los males del apocalipsis y que los negros no sirven para gobernar. Huelga decir que en México le han echado la culpa de todo a Calderón, y lo interesante es que por primera vez el gobierno federal se ha fajado los pantalones y ha demostrado que cuando quiere, puede hacer las cosas. Así pues, en lo que cabe, el brote se ha contenido bastante bien. Por primera vez siento como que estoy de regreso en el primer mundo, como cuando en Canadá se tuvo un brote de sarampión y se contuvo antes de que fuera muy grave. En México se suspendieron clases y eventos deportivos para evitar un contagio masivo, y cosa rara, los gobiernos locales se han coordinado para evitar que panda el cúnico cunda el pánico.

Pero eso no ha impedido que la psicosis corra rampante, tanto que hasta gusto da verlos. Por ejemplo, los cubrebocas, también conocidos como tapabocas, se han agotado de una manera tan rápida, que uno se pregunta para qué necesitarán tantos. Luego se entera uno de los ojetes que están vendiendo tapabocas a 50 pesos mientras que el ejército los ha estado regalando, y la respuesta se ilumina en tu cerebro como si de un anuncio de neón se tratara. Cabrones. En las farmacias se han agotado las existencias de vitamina C (como si sirviera para algo contra la gripe), medicamentos contra el catarro (que sólo alivian los síntomas y no la enfermedad) y antibióticos (que no sirven contra virus, repito, los antibióticos no sirven contra virus).  Por todos lados ve uno personas con cubrebocas y similares, que prefieren quedarse encerrados en casa sellando todas las rendijas con cinta de ducto para que no les entre ni un suspiro. Yo, sobreviviente del dengue común, me mantengo sin más cambios en mi vida social que no ver a nadie por las calles, que están inusualmente tranquilas. Como si estuvieramos en medio de otras vacaciones.

Ahora bien, ¿es realmente grave la enfermedad? Que no quede lugar a duda, la enfermedad sí es grave. No tratada, es capaz de matarte y pocas personas podrían sobrevivir a ella sin medicamentos adecuados. Pero, y esto es muy importante, sí hay medicamentos adecuados. De hecho, son medicamentos disponibles en el sector salud, aunque caros (una caja por 500 pesos, me parece) que sólo debe ser consumido al ser recetado por el médico. Como siempre, la automedicación es mala, malísima de cojones, puesto que puede provocar una mutación que obligue al virus a desarrollar resistencia. Así que la autoridad correspondiente ha estado haciendo lo correcto al aislar a los pacientes y evitando el vector de contagio. La enfermedad será controlada y se extinguirá de manera natural, y los pacientes infectados tienen dos caminos: recuperarse o morirse. Recuperarse es más práctico, claro está, y más con la ayuda de medicamentos administrados a tiempo. Es evidente que se ha evitado una epidemia por haber actuado a tiempo, y es de agradecer que las autoridades se hayan tomado la molestia de investigar el origen del brote.

Así pues, estoy en condiciones de divulgar al mundo cuál fue el origen del brote de influenza porcina:

Una persona contagió a otra persona, y esa persona contagió a un puerco.

Derek

Saludos cordiales.

Lord Eggs.

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Soy un ateo cabrón de la alta sociedad. Lord Eggs tagged this post with: , , , Read 495 articles by Lord Eggs
2 Comments Post a Comment
  1. Awake says:

    Me quedo más tranquila, :-)

    Mks.

  2. [...] circo de nuestros quejosos, un circo que ha tenido un impacto mucho mayor que el del absurdo: el Psycho-circus, en el cual ha incurrido en el terrible delito de presentar en exclusiva, y con todo su mexicano [...]

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  • piropos (2):

    Quisiera ser pirata para navegar por el mar rojo de tus labios.

    #

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