La influencia de la influenza porcina

La paranoia y la sospecha de conspiración, cuando se unen, forman conspiranoia. Es el sentimiento que te embarga cuando crees que todo el mundo está en contra tuya por no querer aceptar que tus imbecilidades son la neta del planeta, la verdad absoluta, y una obviedad tan obvia que obviamente están en tu contra.

La conspiranoia no deja nada bueno. Como se basa en sospechas bastante tiradas de los pelos, suelen ser en su inmensa mayoría no falsables, y por lo tanto, no comprobables. Esto podemos ejemplificarlo con las sospechas de cortinas de humo, que aducen que ésto no es más que un ejercicio de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y fuimos los elegidos de la fortuna para ser el país cero de una prueba pandémica, lo que significa que el brote no existe y es sólo publicidad; que Obama le entregó a Calderón una miestra del virus para que Calderón lo soltara y así quedarse con las próximas elecciones, al más puro estilo de Norsefire; que fueron las malvadas farmacéuticas que soltaron el virus para poder vender sus medicinas, lo que tampoco explica por qué sus existencias están más bien bajas de esos medicamentos; y tal vez la más curiosa de todas las que he visto, que ésto es una prueba del apocalipsis, una de las plagas bíblicas que vendrán, y eso se apoya en que hay un negro en la Casa Blanca.

Yeidckol Polevnsky, shame on you!

Un saludo para los conspiranóicos

De los argumentos más esgrimidos por los conspiranóicos se encuentra que nadie conoce a los familiares de las víctimas de influenza. Yo no sé ustedes, caballeros, pero a mí, en lo particular, no me interesa conocer quiénes son los deudos. Déjenlos sufrir su duelo en paz. No quiero que los anden exhibiendo por todos lados cual haría PT Barnum.  Por elemental respeto nosotros, el público en general, no debiéramos saber las identidades de los fallecidos.Las autoridades sanitarias lo saben y harán con los datos lo que deban hacer; nosotros no tenemos vela en ese entierro, y lo digo de manera tanto literal como metafórica. También aducen que únicamente en México se han presentado muertes, lo cual es falso: el primer caso reportado de un nño muerto en Texas demuestra que eso es una falacia grande como una casa.

Éste es el otro argumento más sobado y gastado: el hecho de que México tiene un índice de mortalidad y de contagio mucho mayor que cualquier otro país. Éste sí puedo calcularlo, y voy a hacerlo, con su venia o sin ella, e incluso a pesar de ella. Comencemos por el principio. ¿Por qué México tiene el mayor índice de enfermos de influenza porcina en el mundo? Muy sencillo: porque el brote se originó aquí. Si se hubiera presentado en Uganda, Japón o Alemania esos países serían los que presentarían mayor índice de contagio y mortalidad. Pero no, se presentó en México, y por tanto, México es quien sufre las consecuencias. Le siguen los EUA, por razones obvias: hay un gran movimiento de personas entre ambos países, que tienen la frontera más transitada del mundo sin ser la más grande. Se une a ello el hecho innegfable e indubitable de que la influenza porcina no es fácil de diagnosticar. No es como en los episodios del Dr. House, que rápidamente (en menos de una hora) se identifica la enfermedad y otras seiscientas que pudiera tener el paciente; en la vida real el doctor Casas no puede identificar si el paciente tiene influenza porcina, influenza normal, gripe aviar, gripe normal, o catarro común. Todas esas enfermedades se parecen. Casas tiene que hacer análisis de laboratorio, y si el análisis regresa negativo para las enfermedades más usuales, hay que comenzar a ver qué otras opciones se tienen, Eso consume tiempo, y no es sino hasta que se tiene un brote importante que se consigue hacer un diagnóstico causa-efecto que permita identificar la causa y el vector de contagio. Es entonces cuando se dispara una alerta sanitaria, y es cuando por fin el resto de médicos pueden diagnosticar lo que tienen los demás pacientes. La mortalidad de la influenza es elevada, pero tampoco es una sentencia de muerte. Es una enfermedad rápida y devastadora pero puede ser curada si se detecta y trata a tiempo, siempre y cuando conozcas de lo que se trata. El pobre niño muerto en Texas, de 23 meses si mi memoria no me falla, llegó demasiado tarde al hospital y el equipo de médicos tampoco pudo hacer un diagnóstico y tratarlo a tiempo, toda vez que el curso de la enfermedad evolucionó muy rápido.  Y lo que es peor, es que era inevitable que alguoien muriera. Es aquí donde intervienen las matemáticas, y ni siquiera es necesario utilizar algunas que sean más complicadas que las que aprendieron en la escuela primaria, así que vayan desempolvando esa región de su cerebro.

Sabemos que en México hay un poco menos de 2000 casos con sospecha de influenza porcina. De ellos, aproximadamente se han presentado 200 muertos, de los cuales, 50 se han confirmado como de influenza. Los números han sido redondeados para facilitar los cálculos. Así pues, de cada 1000 personas que se sospechan infectadas, entre el 2% y el 10% morirá. Si en los Estados Unidos de América se han presentado 90 casos, es probable que al menos uno muera. Si en Canadá se han presentado 20 casos, es muy probable que ninguno muera. Esto no es cuestión de sistemas de salud, sino de matemáticas. De Estadística, más bien. Nótese también que el porcentaje de muertos confirmados por influenza es diferente al de otros muertos; la razón puede ser porque el virus aprovechó una infección ya existente para reproducirse, lo cual implica que falta mucho por conocer sobre la forma de transmisión y la verdadera tasa de muertes debidas a influenza porcina. Si en México ha habido más muertos es sólo porque hemos tenido más enfermos. Punto. Ya. Paranoia fuera. No es cuestión de que en México tengamos medicina del tercer mundo (que la tenemos) sino que tenemos más enfermos. Lo mismo sucedió con la gripe aviar en Taiwán y China, que terminó enviando enfermos a Canadá por la fuerte inmigración de esa zona hacia ese país.  En Taiwán y China los enfermos caían como moscas y sólo por un cuidadoso cerco epidemiológico y una fuerte política sanitaria (que involucró un quebranto económico fuertísimo, al matar millones de aves destinadas para el consumo humano) evitó que la pandemia se volviera una realidad. Y no debemos olvidar que en ese entonces no teníamos medicamentos que combatieran la enfermedad en las cantidades que tenemos hoy.

Ahora bien, una vez armados con cifras, aunque sean pocas, ¿qué posibilidad hay de que nos contagiemos? Muy poca, pero no nula. Es de hacer notar que en este mundo moderno los virus viajan a la velocidad del avión. Hasta ahora los esfuerzos coordinados de los diferentes niveles de gobierno mexicano, algo que no había tenido precedente, al menos que recuerde yo, desde el terremoto de 1985, es una muestra palpable de que cuando se quieren hacer las cosas y se olvida uno de la política, las cosas se pueden hacer. Shame on you, Yeidckol Polevnsky! Que no les quepa la menor duda: el quebranto económico que está representando para todos los estratos de la sociedad mexicana la pérdida de lugares de reunión será tan palpable, que levantar el cerco sanitario antes de tiempo implicará, sin duda alguna, que el brote epidémico se convertirá en una epidemia hecha y derecha. Es necesario esperar y cumplir con las medidas sanitarias impuestas en los tiempos y plazos establecidos para evitar la propagación de la enfermedad. Que no creo que los restauranteros, los centros nocturnos, los cines, teatros y antros en general estén muy contentos con tener que cerrar sus puertas, pero no han tenido más opción que ajo y agua si no quieren que sus clientes se les mueran.

Lo que se busca ahora es, antes que nada, evitar la propagación de la enfermedad. Posteriormente se buscará la erradicación si se puede ubicar el origen (se ha localizado ya a un niño que pudo ser el paciente cero en Veracruz, por ejemplo). La humanidad ha tenido ya grandes éxitos en la erradicación de enfermedades, como la viruela, que fue erradicada no basándonos en la vacunación, sino en cercos sanitarios que llevaron al origen de la enfermedad, en África, y la extinguieron. Si pudiéramos hacer eso ahora, muchas enfermedades se erradicarían, e irónicamente, eso mismo nos volvería más vulnerables a un ataque de un nuevo virus. ¿Por qué? Porque no tendríamos defensas. Así que no basta con llevar a la extinción una enfermedad, hay que comprenderla para evitar que, en un futuro, la enfermedad vuelva con más fuerza.

No me queda más que decirles, una vez más, las recomendaciones del Dr. House para detener la influenza porcina.

  1. Don’t Panic.

  2. Lávense las manos con agua y jabón con más frecuencia.
    Si la superficie que acaban de tocar está pegajosa, además de lavarse las manos denle a la superficie una limpiada con un poco de cloro y un trapo limpio. Una opción es también utilizar geles desinfectantes a base de alcohol.
  3. Si tu trabajo requiere contacto prolongado con el público, usa tapabocas.
    influenza1influenza2Cualquier tapabocas es mejor que nada, pero no se te ocurra comprar tapabocas de 50 centavos a cincuenta pesos. El tapabocas, además, debe tapar tanto la boca como la nariz, ambos dos, a la vez, en sentido horizontal, y se coloca SOBRE la nariz y la boca, no en el cuello, la frente, la barbilla o la oreja. Incluso puedes dibujar algo en la superficie de tu tapabocas para demostrar que eres responsable pero conservas tu sentido del humor. Si no tienes tapabocas disponibles, un trapo amarrado te hará ver como ratero, pero es igual de efectivo. Parejas que trabajen juntas pueden colocarse un sostén, una copa para cada miembro de la pareja (pues suelen venir de dos en dos) y así demostrarán que están muy enamorados. Los solteros pueden colocarse una tanga, y los casados unos boxers matapasiones. Los cubrebocas no impiden que te contagies: impiden que contagies a alguien más.
  4. Si tu trabajo involucra el tocar muchas superficies o el contacto con muchas personas, usa guantes.
    Los de latex son ideales, aunque un tanto calientes. Si utilizas guantes de algodón, recuerda desinfectarlos cada noche o idealmente tirarlos a la basura. Tampoco compres guantes de a peso que te quieran vender a cien.
  5. Si presentas síntomas de gripe, no siempre es influenza. Antes que hacer otra cosa, tómate la temperatura. Si la temperatura bucal excede los 39 grados, entonces sí puedes hacerle una visita al médico, y más bien, al hospital. Si no llegas ni a los 38 grados, no pasa nada; es poco grave y no te vas a morir.
  6. No tomes antibióticos para prevenir la influenza.
    La influenza es un virus, no una bacteria. Los antibióticos matan bacterias, no virus. Tampoco pretendas ir a la farmacia a comprar Tamiflú y similares: esos se usan cuando estás enfermo, no para cuando crees que te puedes enfermar, y además debe prescribirlos el médico porque pueden tener efectos secundarios graves, como dejarte sin dinero en la cartera.
  7. Cuando estornudes, tápate la boca y la nariz.
    Pero no con la mano. Hazlo con el interior de tu saco, o con el antebrazo a la altura del codo, o con las piernas del pantalón, pero no con la mano. No te olvides de desinfectarte después de estornudar, y recuerda que un estornudo al día no significa que estás enfermo sino que hubo polvo en el ambiente.
  8. No te vas a morir de influenza por comer cerdo.
    La transmisión de la influenza es por medio de vectores mecánicos, como un estornudo que impulse mucosidad infectada hacia  los ojos, la boca o la nariz, o hacia la mano, que después utilices para rascarte la nariz y sacarte tu propio moco, cochino. Si estornudan lejos, no te pasa nada. Si comes carne perfectamente cocinada, no tendrás problemas. Procura que en estos días la carne esté bien cocida o por lo menos tres cuartos, y listo. Los virus se mueren con el calor y necesitan un huésped vivo para poder infectarlo.
  9. Trata de no salir mucho, pero si tiens que salir, hazlo sin preocupaciones.
    Evita las aglomeraciones, no tanto por los riesgos de contagio (que se han dado casos) sino para evitar que un ratero se te acerque y te birle la cartera; como ahora todos usan cubrebocas ni cuenta te darás de quién te robó tu miserable sueldo.No te quejes por no poder salir, al contrario, aprovecha este tiempo para arreglar tu casa y recuperar las horas de sueño perdidas, que buena falta te hace bajar un par de kilos y arreglar la cerradura del baño que ya no cierra, y ese grifo que gotea. Y al techo le hace falta una buena mano de pintura. Pon a tus hijos a hacer algo útil ahora que están de huevos tibios porque no hay clases, como plantar unas macetitas con tomates, lechugas y zanahorias.
  10. Nadie tiene una vacuna ni medicamentos preventivos contra la influenza porcina.
    Ni Genomma Labs, ni Herbalife, ni Omnilife, ni doña Petra la del tianguis tienen nada que impida que te contagies. Eso son mamadas. Lo mejor para no contagiarse es no dejar que te contagien, y para eso basta y sobra con las medidas de seguridad que te he dicho. Y
  11. La ociosidad es la madre de todos los vicios, y a la madre se le debe respetar.
    Nada mejor para descansar de un arduo día de trabajo en el que se pintó la casa, se arreglaron los baños y se cambiaron las lámparas, que consumir la Vacuna Natural Contra la Influenza Porcina, que su seguro y amable y humilde narrador, o sea yo, ha publicado para disfrute y beneficio del público.

Saludos cordiales.

Lord Eggs.

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8 Comments Post a Comment
  1. [...] pensamiento crítico, y a veces las dos cosas al mismo tiempo. De eso me ocupé en el artículo «La influencia de la influenza porcina». Quedan, sin embargo, dudas con respecto al nivel de alerta que la Organización Mundial de la [...]

  2. [...] pensamiento crítico, y a veces las dos cosas al mismo tiempo. De eso me ocupé en el artículo «La influencia de la influenza porcina». Quedan, sin embargo, dudas con respecto al nivel de alerta que la Organización Mundial de la [...]

  3. Geomod says:

    Bravo hasta que dejo de leer incoherencias, hermano deberias hacer un mail para mandarlo en cadena ….eh bueno en realidad dudo que sirviera de cadena ya que no es conspiranoico xD.

    Buen articulo

  4. [...] evitar el contagio por influenza, dirígete ipso facto o más deprisa si es posible al artículo «La Influencia de la Influenza Porcina». ← Psycho Circus I kissed a pig and I liked it [...]

  5. Rodhian says:

    Por fin! Alguien con sentido común! Si la conspiranoia fuera deporte olímpico, México arrasaría con las medallas.

    Hay dos cosas que los conspiranoicos parecen olvidar o no quieren darse cuenta: primero, que ya hay precedentes de epidemias de gripe con numerosos decesos (la de 1918, gripe aviar de Asia, etc) y segundo, que no es necesario que mueran miles de personas para desatar la alarma, es suficiente con demostrar que un virus tiene potencial pandémico para tomarse muy seriamente el asunto.

    En fin, estoy cansado de escuchar teorías tan inverosímiles como que fueron los narcos, que Obama trajo el virus, que es el nuevo chupacabras, que es para que no nos demos cuenta de la crisis. Creo que se puede escribir una tesis de la conspiranoia del mexicano, pero en fin, el bueno de Ockham debe de estar revolcándose en su tumba.

  6. heriberto serrano mendoza says:

    heso nos esta matando hay que combatirlo eres tan fea fuiste aun cocurso aver quien era la mas fea i le digieron que no asectaban famosas

  7. Lord Eggs says:

    Mi primer hoygan que deja su nombre completo, qué emoción.

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