Damas y caballeros, niños y niñas, chiquillos y chiquillas, compatriotas y compatriotos, sabed:
Aquí están las primeras imágenes de su enemigo, A(H1N1) S-OIV/2009
Obtenidas gracias al microscopio electrónico de barrido, que puede ver cosas que la luz ya no distingue, y gracias al CDC de los EUA, tenemos ya las primeras imágenes del virus. Este es, con total seguridad, un espécimen cultivado, puesto que tiene la forma ideal del virus en lugar de la forma estilizada de los virus que ya han infectado células. Podemos observar con mediana claridad que el virus tiene una forma esférica y un buen montón de protuberacias. Ésas pequeñas protuberancias, que lo hacen ver como Pinhead, son las hemaglutininas y las neuraminidasas (más hemaglutininas que neuraminidasas) sobre una cubierta de lípidos. En su interior echándole imaginación aparecerían las proteínas robinucleares y el ácido ribonucleico que contiene su código genético. El del virus, claro, no el de usted, lector epiceno. Éste es, pues, nuestro enemigo, un miebro de la familia Orthomyxoviridae.
En esta distinguida familia tenemos cuatro grandes ramas, a saber:
- Influenzavirus A: el más común, afectando aves, humanos, equinos, porcinos, focas, y ballenas por parejo.
- Influenzavirus B: humanos y focas.
- Influenzavirus C: humanos y porcinos
- Todos los demás: isavirus (anemia del salmón) y thogotovirus (thogoto y dhori, transmitidos por garrapatas y mosquitos).
Sin duda, los más peligrosos son los influenzavirus A, de los cuales:
- H1N1 causó la Gripe Española de 1918, y puede infectar cerdos.
- H1N2 es endémico en humanos y animales.
- H2N2 causó la Gripe Asiática de 1957, y puede infectar aves; se le considera extinto.
- H3N2 causó la Gripe de Hong Kong de 1968, y puede infectar aves y cerdos.
- H5N1 causó la amenaza pandémica de la Gripe Aviar en 1999, 2004 y 2006, es enzoótica en aves.
- H7N7 tiene un potencial panzoótico muy elevado y fue detectado en los Países Bajos en 2003 y en Inglaterra en 2008.
Los virus de la influenza B son prácticamente exclusivos de los humanos, y la única otra especie conocida susceptible a infección es la foca. Tenemos una ventaja con respecto a la influenza A: su tasa de mutación es dos a tres veces menor que la influenza A y, como no hay cruces interespecies, es menos diversa genéticamente, tanto que sólo hay un serotipo. Como resultado, es mucho más fácil adquirir inmunidad contra la influenza B desde pequeño, pero muta lo suficiente como para que esa inmunidad no dure mucho tiempo. Así se asegura que no hay pandemias de influenza B, aunque hay brotes continuos y se vuelve una enfermedad endémica en el ser humano, razón por la cual se le integra siempre en la vacuna estacional. La influenza C, por otra parte, es la menos común de todas y sólo provoca síntomas leves en niños, por lo que nunca se le integra en la vacuna estacional. El isavirus no nos afecta y los thogotovirus son sumamente raros.
De todas éstas variantes, las que más circulan son H1N1, H1N2 y H3N2. Las que más deben preocuparnos son H3N2, H5N1 y H7N7. Estimo que este año la vacuna compuesta tendrá una cepa de H3N2, una de H5N1 y la influenza B, y habrá una vacuna adicional de H1N1 y H1N2 que se aplicaría para prevenir un nuevo brote epidémico de S-OIV (que, por cierto, creo no haber mencionado antes que significa Swine-Origin Influenza Virus, vulgo virus de influenza de origen porcino). Además de la influenza, hay otras enfermedades que deben de preocuparnos. La más preocupante de ellas es la parainfluenza, llamada así porque tiene síntomas similares a la influenza pero es provocada por un virus distinto, los paramixovirus. Los paramixovirus son tan parecidos que incluso comparten las proteínas de hemaglutinina y neuraminidasa de la influenza. Cuando se presentan con toda su potencia, la enfermedad que provocan recibe el nombre de laringotraqueobronquitis o síndrome de crup. Hay cuatro serotipos de paramixovirus, que presentan relaciones antigénicas entre sí, con virus de la parotiditis y con otros paramixovirus animales. Sin embargo, éstos virus no sobreviven mas que unas cuantas horas al contacto con el aire y se inactivan con agua y jabón.
Probablemente los virus de la influenza nos acompañarán por largo, largo tiempo. Al contrario de lo que sucedió con la viruela, que era una enfermedad tan cruel que su campaña de erradicación no provocó ninguna controversia, aquí nos hemos acostumbrado a la gripe y ya no le hacemos el menor caso, excepto cuando aparece una cepa nueva. Tal vez ya sea tiempo de organizar una campaña de erradicación y no de mera contención, como hasta ahora. Ya tenemos la experiencia previa de una campaña de erradicación de un virus peligroso, la viruela misma, la cual fue erradicada en 1979. El último caso fue de un somalí. Será complicado, pero es posible.
Ya desde tiempos inmemoriales, allá por 1803, la Corona española organizó una expedición, la Balmis, para transportar la vacuna a todas las colonias españolas en las Américas y las Filipinas, expedición que se vio limitada por los procesos independentistas. Para 1817 había un programa de vacunación efectivo en las Indias Orientales de los Países Bajos, y en la India británica un programa de vacunación fue lanzado con vacunadores hindús bajo supervición europea. Para 1832 los Estados Unidos de América ya tenían un programa de vacunación para la población nativa, y para 1843 Massachussets fue el primer estado en vacunar a su población de manera obligatoria. Para 1842, en Inglaterra se prohibió la inoculación con viruela, estableciéndose en 1853 de manera exclusiva y obligatoria la vacunación con el virus de la vacuna inactivado. Si bien se desataron controversias, los gobieronos hicieron valer su autoridad y los esfuerzos coordinados continuaron. Los países ricos comenzaron a observar una dramática disminución en los casos de viruela, y esto apoyó la continuación de las medidas utilizadas. Para 1897, la viruela había casi desaparecido de los Estados Unidos de América, y en el norte de Europa casi se había erradicado para 1900. Los países industrializados tuvieron su nivel más bajo de la historia en 1914, lo que no hizo más que impulsar el programa para erradicarla por completo en los países pobres, mientras que en los países ricos sólo se reforzaban las vacunas para impedir la reinserción de la viruela. El primer esfuerzo para erradicar la viruela fue hecho en 1950, por parte de la Organización Panamericana de la Salud. La campaña fue exitosa y eliminó la viruela de todos excepto cuatro países de América: Argentina, Brasil, Colombia, y Ecuador. En 1958 el profesor Viktor Zhdanov, subsecretario de Salud de la URSS, llamó a ejecutar una iniciativa global para erradicar la viruela en la Asamblea Mundial de la Salud. Su propuesta, transcrita el na resolución WHA11.54 fue aceptada en 1959. Para esta época la viruela mataba a más de dos millones de personas anuales. El progreso de erradicación era decepcionante, en especial en África y el subcontinente indio. En 1967, la OMS intensificó el esfuerzo de erradicación contribuyendo con 2.4 millones de dólares anuales. Se formó entonces la Unidad de Erradicación de la Viruela, a cargo de Donald Henderson.
En 1972 se dio el último brote epidémico en la extinta Yugoslavia, el cual infectó a 175 personas, y causó 35 muertes. Para 1975 el virus estaba prácticamente erradicado del mundo y sólo sobrevivía en unos pocos puntos del Cuerno de África, más específicamente en Somalia y Etiopía. El último caso confirmado de Variola Major silvestre, la cepa más mortal del virus, fue detectado en octubre de 1975 en Rahima Banu, una niña de 2 años de Bangladesh. El último caso de Variola Minor silvestre, la cepa endémica del virus, fue diagnosticado en Ali Maow Maalin, cocinero en un hospital de Merca, Somalia, el 26 de octubre de 1977. El último caso fue por error: la fotógrafa médica Janet Parker murió el 11 de septiembre de 1978 en Birmingham, Inglaterra, después de haber sido infectada por un virus que escapó la contención de laboratorio. Para 1979 no se había detectado ningún caso nuevo de la enfermedad y una comisión de científicos certificó el 9 de diciembre de 1979 que el virus había sido erradicado en la naturaleza, y la Asamblea Mundial de la Salud refrendó la certificación el 8 de mayo de 1980:
Habiendo considerado el desarrollo y los resultados del programa global para la erradicación de la viruela iniciada por la OMS en 1958 e intensificado desde 1967 [...] declaramos solemnemente que el mundo y sus habitantes han ganado la libertad de la viruela, que fue una enfermedad devastadora devastando en forma de epidemia a muchos países desde tiempos inmemoriales, dejando muerte, ceguera y desfiguramiento a su paso, y que hace sólo una década corría rampante en África, Asia y Sudamérica. [
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