Buy three, pay three!

Leyendo el método tan interesante de promover el consumo que titula este artículo, se me ocurrió que probablemente hubiese algún problema en la impresión del volante publicitario que despegué de la puerta del changarro.

Sí, efectivamente, habia un problema. Yo. Porque el volante decía «Compre tres, pague dos» y no «Compre tres, pague tres» como pensé ver en un primer momento. Sin embargo, movido por una curiosidad insana más rayana en la pornografía que en la inquietud por resolver un problema, leí el volante en cuestión. Era un anuncio de una empresa que se dedica a vender artilugios estúpidos, conocidos también como cachivaches inservibles. En este caso, eran focos, lámparas más bien, de baterías. A cincuenta pesos cada una, pero si comprabas tres una te la regalaban. Otros artilugios sumamente inútiles consistían en un clon pirata del Playstation One pero que corre juegos del Nintendo Entertainament System (pirata) y una fuente de chocolate para fondue.

Cosas que uno, en su sano juicio, no compraría. Y sin embargo pondría uno en su mesa de regalos para la boda. Esto último viene a colación porque Lady Speedstick y Lord Eagleface han decidido que van a uncirse el dulce yugo y ya ha comenzado el proceso de adquisición de las mesas de regalo. Lord Eagleface puso en su lista una tanga de auténtica imitación genuina de falsificación original de copia autorizada de trompa de elefante africano, para sorpresa y mortificación de Lady Speedstick, que, aunque puso un negligé vaporoso de seda cruda tejida por los mismos gusanos, no está de acuerdo conque su futuro marido seleccione la ropa que se va a poner en la noche de bodas. La justificación de Lord Eagleface demuestra, sin lugar a dudas, su eminente sentido práctico: «Es que la tanga está bien fea. Así espero que mi señora me la quite rapidísimo con tal de no tener que verla, y bueno, ya sin ropa lo que sigue es obvio…»

Mientras tanto, yo sigo tratando de localizar a alguien que quiera ir conmigo el domingo a medio día a escuchar a la Filarmónica tocar canciones mexicanas. Digo, porque no es lo mismo invitar a Lord Feebledick o a Lord Wellhung (quien, por cierto y dicho sea de paso, se unió al Club de Aficionados a la Música Extrañamente Amalgamada) que a Lady Hearmetonight o a Lady Inred, quienes esta vez tenían compromisos ineludibles. Creo que una de ellas tenía que ingresar al hospital para someterse a una histerectomía, o algo por el estilo, la verdad no estaba muy interesado en esas patéticas excusas. Aunque, pensándolo bien, eso me permite ahorrarme una lana.

Y con esto me despido, que acaba de llegar la pizza y ya hace hambre.

Saludos cordiales.

Lord Eggs.

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Soy un ateo cabrón de la alta sociedad. Read 495 articles by Lord Eggs
5 Comments Post a Comment
  1. tonyx# says:

    Aqui Lord Wellhung.

    Yo me apunto para lo de la musica mexicana por supuesto. le dire a mi mayordomo que contacte a su mayordomo para realizar los arreglos.

  2. mus says:

    Aquí lord Dickinstrike, quejándose de su nobleza.

  3. mus says:

    No hay que afligirse demasiado. Se trata de una huelga por los reclamos inasumibles de las empresarias, pero tengo alma de esquirol…

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