Las aguas comienzan a calmarse y ahora puedo meter mi cuchara sobre el famoso y mundialmente archiconocido proyecto Goole Chrome OS.
Me gusta la idea. Es más, prometo ser de los primeros en adoptarla. El paradigma de Google Chrome OS me parece altamente práctico, justo lo que estoy buscando en estos tiempos de supermegachachicomputadoras ultrapoderosas que sólo sirven para navegar por internet.
Me explico.
Como ingeniero en computación que soy, y con casi veinte años de experiencia en este bizne (los cumplo en septiembre), yo crecí en una época en que las computadoras personales utilizaban una fea interfaz de texto, pero eran más veloces que un trueno. Yo vi crecer las primeras interfaces gráficas, como Windows 2.11, y madurar con gran rapidez. Mientras que mi progenitor no podía entender cómo funcionaba Word 5.5 para DOS, sí lograba maniobrar con Windows 3.1 y Word 2.0. Pero ahora me siento decepcionado de la tecnología actual. Hoy ensamblé, así nomás por gusto, una máquina 486 DX-33 con 16 megas de memoria y 300 megas de disco duro. Le instalé DOS 6.22 y Windows 3.11 para trabajo en grupo, Office 4.2, y Doom. La máquina arrancó en frío en tan sólo 18 segundos, desde el BIOS hasta la interfaz de Word 6.0, mientras que mi máquina con un Atom de 1.6 GHz, 1 giga de memoria y 160 gigas de disco duro arrancó Windows XP y Word 2007 en un minuto treinta segundos.
¿Qué nos pasó? ¿En qué momento las habilidades de programación dejaron de ser útiles y fueron reemplazadas por la pura fuerza bruta? (Vista, anyone?) Por qué demonios seguimos haciendo lo mismo pero ahora con más poder de cómputo en el bolsillo del que permitió diseñar el Concorde en todo su ciclo de desarrollo, sumado, excede mi entendimiento.
Más aún. Llevo varios años desde que me dí cuenta que la mayor parte de mi trabajo la puedo hacer directamente desde internet, no utilizando mi equipo, en realidad, para nada más que guardar los archivos. De hecho, si me compré la máquina que estoy usando ahora fue porque la anterior, una máquina con 10 años de edad, se murió sin posibilidad de reparación. Y esa máquina sólo tenía un procesador de 500 MHz. Lo único que no pude hacer con ese equipo fue edición de video, porque incluso varias de mis vainadifusiones fueron editadas ahí, algo que, aunque un tanto lento para guardar el resultado final, hacía muy bien.
No debería extrañarle a mis lectores más frikis que tenga yo computadoras funcionando con Windows 2000 y que mis empleados las hayan estado usando sin darse cuenta que la máquina, en lugar de correr, se arrastra, porque para lo que hacen (enviar correos, usar mensajería electrónica y navegar en internet), van sobrados. Los equipos, que funcionan con procesadores de 600 MHz, tienen 512 megas de RAM, más que suficientes para correr las aplicaciones web de Google, que uso como parte de mi ciberchangarro.
Así pues, el hecho de que Google haya decidido sacar un sistema operativo ultraligero, que sólo sirva para navegar y algunas otras cosas, me llena de algo similar a la esperanza. Si puedo reutilizar mis máquinas más viejas pero potentes para que mi progenitora navegue en internet y vea sus novelas de TV Española sin preocuparse de nada más, yo ya chingué. Porque hasta la fecha la autora de mis ocupados días y atribuladas noches no logra hacer labores complicadas y si por error le cambian algo, se pierde. Pero también me beneficiaría a mí. Me encantaría una máquina que arrancase en 10 segundos, me dejara trabajar con Chrome, Talk, Google Docs, Youtube y Picasa, y utilizarla sólo como un disco duro grandote con monitor y teclado. Con eso me doy por bien servido. Si además pudiera cargarle una aplicación de audio, como Audacity, será mi sueño húmedo. Como de cualquier manera debo estar conectado a internet para hacer mi trabajo, no me importa que la mayor parte de las aplicaciones en realidad funcionen en un servidor de Google. Es más, con Google Gears ni siquiera necesitaría estar conectado para trabajar.
Un sistema así no es para todo el mundo, claro está. Va dirigido a un nicho muy importante: aquellos que, como yo, sacrificarían la potencia de un sistema operativo a cambio de velocidad. Ya hubo algunos intentos de hacer algo similar con Splashtop, un sistema operativo muy ligero utilizado en algunas tarjetas madre de ASUS y en las netbook y nettop EEE de la misma marca, pero le hace falta algo; no sé describir qué es lo que le falta, pero para referirme a esa carencia emplearemos el término genérico de «galleta.» A ese Linux le falta galleta. Si Google, en cambio, consigue meterle galleta a su sistema operativo, será un éxito en su nicho de mercado.
Y tal vez, sólo tal vez, sea el empujón para que Linux tenga una fracción significativa del pastel.
Pero ya basta de debrayes y monólogos inanes cuanto fútiles, amable escribidor, y pulse usted el botón marcado como «publicar» para enviar este artículo al mundo.
Saludos cordiales.
Lord Eggs

Pues cuando lo pruebe avisa, no? para ver si nos sirve por acá.
Un saludo, que me estoy bebiendo una copa de Eminencia a su Salud.
¡Brindo por eso!