Saturday Night Fight

Ha sido un sábado estupendo. No he hecho nada en todo el día. Ni siquiera dormir: me la he pasado todo el día en esa cómoda zona donde está uno tratando de soñar pero sin poder conseguirlo.

En este momento, estoy observando el box. Me encanta el box: parafraseando a Román Revueltas, es la prueba de que la cultura aún no ha hecho mella en mi civilización. También me voy a preparar mentalmente para mi jornada de mañana, en la que, al contrario de los demás días, me dedicaré en exclusiva a hacer tareas: el resto del tiempo generalmente estudio, algo que no es compatible con hacer otra clase de labores. Por lo menos los sábados no tengo que ir a la facultad.

He estado meditando sobre el hecho de que soy el único en todo el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías que le llama “facultad” al CUCEI. Debe ser el hecho innegable e indiscutible de que, cuando por primera vez asistí a ese antro de vicio y perdición, aún estaba todo organizado por facultades. De hecho, en ese tiempo la facultad tenía una revista, Necrofilia, en el cual había un chingo de chistes chungos, chanza y chirigota en el que muchas personalidades tan importantes como Gochan, que hasta la fecha no tengo idea de quién carajos haya sido, pintaban monos. Unos pocos de mis compañeros y yo continuamos esa honrosa tradición por un tiempo, en un boletín llamado El Mojonón y una serie de comics llamados Zoofilia.

Ahora, lo más cercano es una página llamada cuceinetwork, a la cual ni siquiera le voy a poner enlace porque me da hueva, pero no es lo mismo: cualquiera de sus variantes no es más que un simple foro de discusión. Para troles, los de antes: éramos unos cabrones.

En fin. Aunque tenía muchas ganas de escribir largo y tendido el box me lo impedirá. Me gusta este violento e inhumano deporte casi tanto como el rugby, cosa rara si consideramos que encuentro despreciable otros deportes como el vale tudo y el full contact. Creo que encuentro cierta caballerosidad en golpearse a base de puñetazos, pero sin que intervengan otras partes del cuerpo mucho más potentes como la rodilla o los codos, además de que encuentro tranquilizante que los guantes de box impidan picarle los ojos al contrincante. El protector bucal también impide que muerdas a tu contrincante, excepto si eres Mike Tyson.

Como sea, ya va un nocaut y ahora empieza a pelear el “Español” Álvarez, que es como su hermano el “Canelo” pero a lo bestia.

Saludos cordiales.

Lord Eggs.

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Soy un ateo cabrón de la alta sociedad. Read 495 articles by Lord Eggs

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