Just a week to finish one class

Estoy a punto, a punto de terminar con una clase que no ha dado mas que dolores de cabeza y problemas de logística.

Todo mi bello trabajo, mi tesina para introducción a la ingeniería, se ha ido por el caño porque el formato que quiere el profesor no es el mismo al que estaba yo esperaba: el máistro quiere una presentación de al menos 50 diapositivas en el Pogüerpon y no quiere impreso nada, a pesar de lo cual hay que poner bibliografía. Mi trabajo, de acuerdo con sus mismas reglas del principios de año, constaba de 20 diapositivas y un documento de 20 páginas. A ver ahora cómo le hago. Probablemente baste con copiar y pegar.

En otras noticias algo raro sucedió en clase de química. El tícher trajo los exámenes para que los revisáramos y confirmáramos que nos habían tronado a todos bien y bonito, cuando de pronto me sorprendió ver un 54 en mi examen. No es que me sorprendiera ver el 54 ahí, pues después de todo sabía que muy bien no me había ido: lo que me sorprendió fue que una de las preguntas estaba claramente marcada como mal cuando a ojos vistas estaba entera, completa y perfectamente bien. Si hubiese sido una pregunta de apenas uno o dos puntos, no me hubiera importado. Pero era una pregunta de 20 puntos. Obvio es que interpuse mi recurso de inconformidad. Mi alegato, como el de los grandes abogados de la Historia moderna, comenzó con un «No la amuele, teach, si lo único que me falló aquí fue que puse el orden de los factores al revés…» El máistro, que, por cierto, tiene dos años menos que yo, revisó el procedimiento, revisó que daba el valor exacto que había yo puesto, confirmó que era el valor exacto que yo había puesto, y procedió a enmendar mi examen con un lapiz de cera azul mientras decía «Pues sí, es correcto… ¿Alguna otra cosa?» Yo, que no iba a ponerme a alegar que merecía que me agregaran un par de miserables puntos por una pregunta sobre el número de átomos en un lápiz estaba incorrecta porque no se acercaba a ninguna de las respuestas colocadas como opción ni de casualidad,me limité a decir «Sí» y a regresar a mi asiento, feliz por haber obtenido un 74.

Algunos de ustedes, mis queridos educandos, se preguntarán por qué motivo estuve yo tan feliz de sacar un 74. Bueno, por dos cosas. La primera es que el veterano (que para efectos de este relato soy yo) todavía está en forma como para quedarse a mediados de la tabla, y la última es porque mi cerebro no da para más en teoría, con tanta chingadera que tengo que aprender semana a semana. Mis dos únicos consuelo es que para el próximo semestre bajará dramáticamente mi carga horaria y que en la clase de física se más de electricidad que mi máistro.

Saludos cordiales.

Lord Eggs.

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Soy un ateo cabrón de la alta sociedad. Read 495 articles by Lord Eggs

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