Qué bien se siente no tener que hacer nada. Estoy descansando como no había descansado desde hace, veamos… dos días.
Me encuentro muy divertido viendo «Las Locuras del Emperador» por Disney Channel. La razón es muy sencilla: me gusta esa película y además se le acabó la pila a mi control remoto, con la consiguiente hueva para pararme y cambiar de canal. Fundamentalmente la segunda parte de mi silogismo es la que gobierna mis acciones. De hecho, ni siquiera escribiría en mi bitácora hoy si no fuera porque la portátil tenía carga en la batería y estaba al alcance de mi mano.
De nueva cuenta estoy estudiando, esta vez para mi examen extraordinario de precálculo. También estoy preparándome para decidir qué materias serán las más convenientes para tomar el siguiente semestre. La desición no estriba tanto en en qué materias tomar (sólo puedo elegir seis de entre todas, por cuestión de prerrequisitos) sino en qué orden hacerlo. En fin, ya veremos. Primero se tiene que abrir el sistema. Lo que sí quisiera es averiguar por qué diablos no llegaron mis regalos de navidad.
Resulta ser que los regalso fueron enviados por Estafeta el día 17 de diciembre, con entrega estimada para el día 23. Es 26 y ni señal de los muchachos. Ni modo; mis libros se quedarán embodegados un rato.
Saludos cordiales.
Lord Eggs.
